Mi historia no será la mas excitante, pero es una promesa que cumplo......(No describo ni lugares ni situaciones, solo lo que pudimos hacer en el tiempo que tuvimos).
Nunca me di tiempo para experimentar asuntos sexuales con otra persona, incluso aunque estuve segura de alguien en el pasado. Así que, a pesar de ser una mujer adulta, me sorprendió el día que llegó Felipe, se convirtió en mi pareja y mas rápido de lo que imaginé empezó a descubrirme ese mundo mas íntimo que desconocía. Me sentía deseada por él y eso me hacía sentir bien, pero al mismo tiempo me despertaba ese miedo inquietante de lo desconocido. Tardé un poco en aceptar que invadiera mis territorios; primero fueron sus besos que no dejaban esconder su pasión, luego sus caricias buscando mi cuerpo constantemente, hasta que un día sus manos se escaparon por debajo de mi ropa y entonces deje que avanzara al siguiente paso que fue mostrar parte de mi desnudez a un hombre; pensé que sería mas difícil, pero verlo tan abierto y natural me hizo obedecer sus movimientos y dejarlo ir hacia mis senos que tocó ansioso; los apretó con las manos y los buscó feroz con su boca; frotó sus dedos alrededor de mis pezones y luego llevo sus labios a ellos y los rodeo con su lengua repetidamente; lo único que pude advertir entonces para mejorar aquello fue bajar el nivel de intensidad y fuerza con lo que lo hacía y en ese momento fui franca y se lo di a notar. Después descendió y buscó mi vientre, pero el destape de las zonas inferiores me costó mas y por eso suspendimos ahí un par de veces. Para entonces yo ya había descubierto lo que era la desnudez completa de su cuerpo, jamás me oculto el efecto que nuestros avances causaban en él, ya que desde el primer momento me lo dio a notar llevando mis manos a él para que sintiera su miembro excitado; nunca me pareció vulgar o grotesco, en todo caso lo único que sentí fue algo de pena y vergüenza. Esa sensación de sentir a un hombre se escapaba a todas mis experiencias anteriores. Creo que por ahí vino después su deseo de “darme besitos en mi parte” y por lo mismo preferí probar dárselos a él; obviamente no tenía idea, lo tomé con cuidado, y como él dice, le di una “muy breve chupadita”. No seguí con eso porque me sentí lejos de poder dar lo que realmente ocurre en esos casos y no quería verme tan ignorante. No quedó mas que esperar mi turno y eso no estaba lejos de suceder. El momento que ocurrió estaba muy nerviosa, apreté fuerte los muslos alrededor de su cuello sin darme cuenta; fue extraño, jamás pensé que me quedaría una buena experiencia de eso y lo hice mas por complacerlo, pero realmente parecía saber lo que estaba haciendo y así me lo hizo sentir; pasó su lengua suavemente en mí y fue lentamente subiendo por grados, el sonido de su boca ahí me hacía estremecer y cuando sentía la necesidad de exhalar un quejido yo apretaba los puños o me movía para intentar ahogarlo dentro de mí. Luego él volvía al resto de mi cuerpo, me besaba y buscaba una posición cómoda para poder continuar. Se veía excitado y me lo expresaba sin pudor alguno; se frotaba encima de mi y lo escuchaba respirar con fuerza, entonces seguía con sus movimientos y me pedía seguir también, pero yo tan pronto llegaba el momento decisivo sentía que no podía, el dolor me volvía a la realidad y una fuerza que me superaba me hacía gritar y empujarlo apartándolo; por suerte entendió que me era imposible seguir y no me hizo sentir mal; se enfocó a desahogar sus ímpetus con su propia ayuda y en esos momentos se masturbaba frente o encima de mi dejándome observar su ritual; era placentero verlo satisfacerse a sí mismo, cuando comenzaban sus jadeos se detenía un segundo para terminar en un muy sentido quejido final; en ese momento tan particular, su cara se contraía toda y su agonía parecía terminar. Me dejaba su semen regado en la piel y como un niño jugaba a esparcirlo, después me limpiaba y cansado se rendía satisfecho en un merecido sueño profundo. En 6 ó 7 veces, creo, que estuvimos juntos, fue todo lo que aconteció, y siempre quedé a un paso del final. Aun no se porque no pude dejarme ir del todo y porque esa penetración fue para mí tan difícil de tolerar. Ojalá en lo que me queda de tiempo pueda descubrir que no es nada serio de lo que deba preocuparme, que sólo necesito ser paciente y esperar que mi cuerpo tan ajeno a toda satisfacción sexual se adapte y coja su propio ritmo. Por lo menos se que puedo sentir placer y respondo de manera natural a los estímulos. Actualmente Felipe y yo estamos separados, no se si volvamos a vernos y tampoco si podamos llegar a descubrir juntos ese “poquitico” que nos hizo falta. El tiempo y la distancia han sido largos y han pasado muchas cosas. No creo que obtengamos ningún punto por este relato, pero es lo mas que puedo hacer, aunque se trate solo de mi “casi historia sexual” como él la llamó. Fue divertido y aunque sea de ese modo espero haber podido dejar una pequeña huella sexual única entre las que él haya podido tener.......(Tarea cumplida, tu turno!)