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Soy una chica del DF y la historia que voy a contarles es totalmente real.

Comienzo por describirme: mido 1,61 cm, un poco regordeta (79 Kg.) Blanca, cabello castaño, ojos miel, labios gruesos, tetas grandes (36 C) y caderas prominentes. La verdad es que desde temprana edad me he considerado una chica caliente y hasta cierto punto  excitante, digo, a pesar de mis kilos de más he tenido muchas experiencias sexuales, todas muy satisfactorias, para ellos y para m i…

 

Soy a veces muy afecta a entrar en salas de chat cuando tengo insomnio, estoy aburrida o cachonda, no es difícil encontrar a hombres que quieran divertirse con una teniendo sexo virtual o sexo telefónico… en fin, conocí a un chico mayor que yo, él 31 y yo 23, ambos al sur de la ciudad de México. Estuvimos platicando hasta la madrugada, pero nunca tocamos el tema del sexo, quedamos en conocernos personalmente, iríamos al cine, a tomar un café, o algo, el chiste era salir y conocernos. Quedamos un sábado a las 9  a. m en el metro copilco para ir al museo de Antropología e Historia; pero por razones de tiempo no pudimos asistir a la exposición así que decidimos sentarnos en unas bancas que estaban cerca del metro, empezamos a platicar y todo iba muy bien, comenzamos a hacer bromas y por un momento olvidé que  era la primera vez que salía con él, la química era muy buena entre nosotros dos, empezó a ponerse un poco cariñoso, me abrazaba, me tomaba de la mano y me miraba a los ojos y a veces los labios. Empecé a ponerme nerviosa, la verdad es que no se me antojaba besarlo ni nada, pero simplemente no se me antojaba… después de un tiempo, empecé a sentir curiosidad por como besaba, no sé por que, la verdad es que no me atraía en lo más mínimo, pero me animé por que era la primera vez que salía con un desconocido, y sabía que no volveríamos a vernos, entonces accedí al beso cuando él se acercó a mi, le respondí  tímida, pero sin que el lo notara, no era muy bueno en el tema, me hizo recordar mis épocas de secundaria cuando sientes curiosidad o estas aprendiendo a besar: le temblaban los labios y era muy brusco, entonces me aparté de él y comencé a besarlo tiernamente, sólo mis labios sobre los suyos, tratando de tranquilizarlo, entonces me tomó de la cintura y me haló hacía él, hice más intenso el beso metiendo mi lengua entre sus labios, y él trataba de hacer lo mismo,  tomé su lengua entre mis labios y empecé a succionarla suavemente, sentí como su respiración se  aceleraba, entonces mis brazos rodearon su cuello acercándonos más y el rodeo con sus brazos mi cintura… sentíamos el calor del otro y los besos se hicieron cada vez más intensos, cuando succionaba su lengua lo escuchaba gemir y me dí cuenta que estaba muy excitado y eso me excitaba a mi también… empecé a sentirme húmeda y nerviosa. Cuando nuestras bocas se separaron notamos que  una pareja sentada frente a nosotros nos observaban muy atentos, entonces decidimos caminar lejos, buscando un lugar con sombra y apartado de los ojos de aquella pareja que nos acosaba con la mirada. Llegamos a un parque, había mucha gente, pero encontramos un lugar fresco y con sombra, nos acomodamos ahí y por extraño que parezca ya no podíamos dejar de besarnos, seguimos en lo nuestro y sus manos comenzaron a bajar hasta mis nalgas, las apretaba al tiempo que me acercaba más a él, sentí como su miembro iba tomando firmeza y no dudé en ponerle más sabor a los besos, me pegué un poco más a él para que pudiese sentir el calor y la humedad que había entre mis piernas, las abrí un poco más para que él pudiera estar mas cerca de mi, entonces me dí cuenta que tendríamos que irnos a un lugar más apartado, los dos estábamos ya muy calientes y yo deseaba que me tocara las tetas, lo hacía por encima de mi suéter, pero no era lo mismo quería sentir su piel con la mía… Cruzamos el parque hasta encontrarnos dentro de la Universidad, llegamos a la facultad de economía, casualmente era donde él había estudiado 8 años atrás, empezamos a buscar un lugar apartado, donde nadie pudiera vernos, pero era medio día y a cada paso parecía haber más gente, todos iban saliendo de sus clases y nosotros no podíamos ocultar más lo calientes que nos sentíamos, su erección era muy notoria, así que caminamos más rápido hasta llegar al anexo de la facultad, subimos las escaleras buscando un salón vacío, cuando vi el paquete que cargaba en la entrepierna no podía esperar más a darle una chupada exquisita (como las que siempre he dado). Estaba tan húmeda que al subir las escaleras, sentí como iba chorreando algo por mi pierna, y gracias a Dios encontré el baño de niñas al final del corredor, así que le dije que esperara mientras pasaba, no le dije a qué, solo lo solté de la mano y entré. Al bajarme el pantalón encontré mi humedad y los labios vaginales palpitaban, mi clítoris estaba durísimo, escuche la puerta y pasos muy ligeros, entonces me vestí, abrí la puerta  y era él, había entrado al baño de las chicas decidido  a cogerme. me empujó hacia el sanitario y cerro la puerta, se sacó la verga y me hizo arrodillarme para empezar a mamarla, así lo hice, no lo disfruté como pensaba por la posición en la que me encontraba, traté de quitar sus manos de mi cabeza para poder acomodarme, pero se resistía, apenas podía moverme, como pude me zafé y me puse de pie, me desabrochó el  pantalón u metió su mano en mi sexo húmedo. Sentí unas enormes ganas de que me  penetrara, pero en su lugar, acariciaba mi clítoris,  no podía quitar mis ojos de su cara, me excitaba su mirada lujuriosa, metía y sacaba los dedos de mi concha mojada y se los llevó a la boca, lo besé  y el sabor de sus labios era exquisito. Seguía dedeandome y me hizo terminar., justo cuando empecé a escurrir, tomó su verga y la clavó hasta el fondo, que rico lo hacía, se movía lentamente y yo me sentía morir, era riquísimo sentirlo dentro de mí, como bombeaba su verga caliente y llena de leche, me saque las tetas del suéter y me bajé el sostén, empezó a mamarlas como un loco, mordía mis pezones y eso me ponía más caliente, le pedí que las mordiera mas fuerte, lo hizo tal como se lo pedía, me vine una vez más, entonces el sacó su verga de mi raja y apuntó hacía el WC para dejar caer su leche en él, me arrodillé y recibí su leche con la boca abierta, me la tiró toda en la cara, los dos gemíamos de placer, y a pesar que nos habíamos venido ya, yo dos veces y él sólo una, seguíamos muy calientes, le mamé la verga hasta ponerla más dura y le pregunté -¿Vas a metérmela otra vez?- Asintió con la  cabeza y me  subió una pierna en el excusado, rozaba su verga en mi puchita húmeda, me mataba! Yo solo quería sentirlo dentro de mí otra vez, la tomé firme y le dije –clávamela toda! Lo hizo de un solo golpe y fue un placer infinito, no me importaba que estuviéramos en el sanitario de la Universidad, al contrario, me excitaba pensar que alguien pudiera descubrirnos, pensaren ello, me ponía más caliente y yo solo pedía que me siguiera cogiendo, le grite  -¡cógeme rico papi!¡¡Lo haces muy rico!!- El sólo se perdía entre mis tetas, mamándolas y mordiendo mis pezones duros. Mis gemidos eran cada vez más fuertes y el tuvo que taparme la boca, pero eso no bastaba, se escuchaba muy fuerte, entonces me besó y metió su lengua en mi boca, y empecé a chuparla como al principio, no tardo nada en correrse, quedó algo de su leche dentro de mi concha, lo demás lo tiró al excusado, no me dio tiempo de bajarme a recogerlo con mi boca como antes. Nos besamos por un largo rato, como manera de agradecimiento por la cogida tan espectacular. Salió del sanitario, se lavó las manos rápidamente y salió, yo me quedé a limpiarme el sexo, pero no aguanté las ganas de probar la mezcla de mus jugos y su leche, tomé un poco con mis dedos, me ardía la entrada de mi vagina, pero aún así metí mis dedos lo más que pude para recoger el líquido espeso y llevarlo a mi boca, el sabor era exquisito, si hubiese podido me hubiera mamado la concha ahí mismo y tragarme todo. Terminé de vestirme y él me estaba esperando,me tomó de la mano y comenzamos abajar las escaleras, nos reímos al notar que las piernasnos temblaban y nos era casi imposible seguir, nos sentamos en la escalera y nos besamos otra vez, hasta que se pasó un poco la sensación de las piernas, salimos del anexo y caminamos hasta el parque otra vez. Nos sentaos en una jardinera y nos pusimos de acuerdo para el segundo encuentro, esta vez sería en un hotel, para poder disfrutarlo aún más, me dijo –Me quedé con ganas de probarte la concha, pero será la próxima- nos abrazamos y empezamos a caminar hacia el metro; al llegar ahí, nos besamos otra vez, nos despedimos y quedamos en seguir contactándonos para otra experiencia…

 

Espero les haya gustado mi relato, tengo muchos más que contar, escríbeme o agrégame al msn

escrito por putadf
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