Índice » Hetero General » Un mar de carne rosada

Amanece y siempre se despierta primero que yo, me toco como para darle los buenos dìas y esta duro como un bate tras una noche de sueños y caricias con esa chica que me traìa loco mi pene me avisaba que no podìa màs y bueno decidì ir a buscarla, casi siempre, bueno siempre los hombres tenemos la palabra sexo en nuestras mentes en su maxima expresiòn, y ese dìa me exitè pensando en ella. No me esperaba, abriò la puerta, estaba en pijama y note de una vez sus hermosos pezones que hacìan que mi mirada se desviara a ese punto, nos sentamos en el sofa de la sala, en su gran explendor emanaba esa dulsura y a la vez deseo su piel su aroma terminò por tensionar mi pene que se abultò en mi pantalon, sus pechos se movìan con el menor movimiento, la consentì, la abrazè y le dije lo mucho que la habìa pensado, sentì su respiraciòn y su corazòn acelerado, toque sus labios con los mios, mordì su labio inferior e introduje mi lengua en su boca y ella la chupò con deseo imaginando mi pene en su boca mientras yo me imaginaba su coño en mi boca, con mi mano desabrache lentamente su pijama y acaricie sus pechos, aprete su pezòn que ahora era mio me lo llevè a la boca y lo lamì lo mordìa y ella gemìa, pase mi mano por sus piernas y note como se abrìan subì y toque su entrepierna e inmediatamente su lengua se metìa en mi oreja, sentì el llamado ella querìa que subiera màs la mano, la toque y sentì la humedad en su pantis y el calor que se apoderaba de mi mano, mis dedos se deslizaròn corriendo la tela, y tocando esa carne calientica, nadaban en esa humedad, sentìa sus labios depilados , y con las yemas dibujè es coño rosado en mi mente. Quitè su pijama y su ropa interior, y mi boca se hizo agua, besè su ombligo, y comencè a pasear mi lengua hasta que no aguantè màs y pasè mi lengua por esa rajita mojada,ella susurraba que no parara, acariciaba mi cabeza haciendo presiòn hacìa su coño, y o se lo chupaba como un animal, lo mordìa suavemente, ese aroma me trastornaba, metì mi lengua simulando una penetraciòn, mi nariz tocaba esa piel la pasaba por la rajita y la metìa, tambien lo hice con mi quijada sin afeitar, moviendola freneticamente, en su clitoris para arrancarle sus primeros gritos de placer, en ese desenfreno chupe hasta su culito tan solo para oir de ella ese gemido que ya me estaba mojando, mi boca estaba catando esos liquidos, subùi y la besè en la boca, ella me beso con tanta pasiòn al sentir en mi boca el sabor de su coño, pero ella no se quedò atras me besò el cuello, me chupo las tetillas y bojo hasta mi ombligo, me desvistiò suavemente y su mano se apoderò de mi pene, sus ojitos se abrìan màs y su boca deseaba chuparlo, estaba mojado y lubricado, gotas de humedad salian y su lengua las capturò todas, su saliba caliente me quemaba de placer, la pasò por todos lados torturandome, yo querìa que se lo metiera todo, y ella tubo compasiòn. abriò su boca al maximo, y se lo comiò con su paciencia, la miraba y ese rostro me exitaba sus ojitos cerrados concentrados en lo que estaba haciendo, nunca sentì los dientes, era una maquina para mamar, solo carne, querìa venirme en su boca, pero me contuve, escupìa mi pene y lo masturbaba con sus dos manos, luego frotò su coño contra mi pene lleno de saliba que estaba que estallaba, mi cabeza en su raja palpitaba parecìa tener vida propia, lo hundì decididamente en ese mar de carne rosada, su rajita depilada me exitaba màs mi pene se desaparecìa y volvìa a salir en un movimiento sin fin, quisiera tener dos penes en ese momento para follarla por ese culo tambien, me pidìo que la dejara manejar, y yo accedì, se montò encima mio y se lo trago con todos sus labios como por arte de magia, y comenzò a apretarlos y a soltarlos, moviendo sus caderas de atras hacìa delante, que rico se sentìa, comenzò a acelerar se movìa cada vez màs rapido y gemia fuwertemente y escuchè como llegaba a su orgasmo, y blanqueaba sus ojos mientras yo apretaba desde sus hombros su cuerpo hacia el mio, como tratando de matar ese gusanito, me decìa que me viniera dentro de ella, entonces le dije que ya no aguantaba màs y torrentes de leche inundaban su coño como rafagas de liquidos calientes robandole otro orgasmo, susurraba sin palabras, y su cuerpo temblaba, gotas de sudor en mi pecho recordaban que sus uñas estaban en mi pecho firmando ese momento, un abrazo y mi pene adentro, no lo pudè sacar si no despues, para que no sintiera la ausencia de mi pene que se habìa fundido en ese mar de carne rosada.

escrito por Anonimo
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas

No olvides visitar las mejores webs de sexo amateur de toda la red