Quiero platicarles lo que me ocurrió recientemente, yo tengo 51 años, soy médico, me mantengo en buena forma física, mido 1.80, peso 90 Kg., tengo abdomen plano y buena musculatura, siempre he sido muy sexual, estoy bien dotado, siempre he sentido orgullo de mi pene, mi esposa es bastante guapa pero es menos sexual, después de muchos años de casados nuestras relaciones se han vuelto esporádicas, a 2 veces a la semana, cuando mucho, por esto he recurrido a leer los relatos, hace poco me visitó una pareja en la consulta, ella estaba guapísima con muy buen cuerpo, morena, ojos verdes, llegó con minifalda y un vestido muy entallado con escote, su esposo varios años mayor con aspecto cansado y echado en lonjas, él me relató sus males, yo miraba disimuladamente a su esposa quien me sonreía pícaramente, al terminar con su caso me dijo su esposa que también quería consulta, así que inicié el interrogatorio y aparentemente era una colitis, procedí a indicarle que pasara al cuarto de auscultación, ella le pidió a su marido en ese momento que fuera al cajero automático para pagar la segunda consulta, el banco queda a 2 cuadras, como era la última consulta y no sabía que habría una segunda consulta en ese momento había dado la salida a mi enfermera, cuando quedamos solos, me invadió una extraña sensación, me estremecí, indiqué que subiera a la mesa de exploración y le iba a dar una sábana para que cubriera su cuerpo, sin esperar se subió el vestido hasta abajo del busto, dejando al descubierto su abdomen y sus piernas, quedé impresionado con ese cuerpo, tenía un abdomen impresionante, al igual que las caderas y unos muslos preciosos, llevaba una pequeña tanga transparente que dejaba ver su pubis muy bien afeitado y sus labios vaginales, no supe que hacer así es que coloqué la sabana sobre sus caderas y procedí a explorar el abdomen, sentí que reaccionó cuando le toqué y en automático tuve una erección, era una sensación nueva ya que no me había ocurrido anteriormente explorando a una paciente, me incomodé ya que no sabía si lo estaba imaginando o la señora estaba buscando algo más, siempre he sido muy cuidadoso en mi práctica en este sentido y rara vez exploro a una paciente sin mi enfermera, pero así se habían dado las cosas. Mi dudas se aclararon cuando ausculté su corazón y este empezó a latir muy rápidamente, contrajo su cuerpo y la sábana cayó, mostrando su esplendoroso cuerpo, en ese momento saqué todo su vestido hacia arriba, solté el sujetador y empecé a besar sus senos varios minutos, eran magníficos, gemía y se estremecía, besé su cuello y bajé lentamente por el abdomen, ella tomó mi cara con sus manos y me besó apasionadamente en la boca, le quité su tanga y cuando iba a beber sus néctares me dijo: apurare cariño que regresa mi esposo, así es que me bajé los pantalones y bajé mi bóxer, ella tomó el miembro con sus manos y me decía que rico papacito, dámelo, me monté sobre de ella, ella colocó el miembro en su entrada y empecé el metisaca rítmicamente, gritaba de pacer, me sujetó con sus piernas y me agarró de las nalgas y empezó a contraer su vagina succionando con ella mi pene, que placer tan intenso sentía, tuvo varios episodios de orgasmo, yo estaba al límite, cuando escuché el ruido de la puerta principal del consultorio, me embargó una sensación muy intensa de de miedo y de placer y eyaculé explosivamente, después de unos instantes rápidamente me subí los pantalones me fajé y me puse la bata, salí cerrando la puerta del cuarto de exploración, en la sala de espera estaba su esposo quien me sonrió amablemente, le dije en un momento sale su esposa la estaba auscultando, a los poco minutos salió su esposa, le extendí una receta me pagaron y se fueron. No la he vuelto a ver hasta el momento.