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Hola me llamo
Beatriz, soy casada, tengo dos hijos y 49 años, rubia de ojos claros, un buen cuerpo para mi edad.
No imaginé jamás
estar escribiendo en esta página, pero no aguanto más, le estoy siendo infiel a
mi marido desde hace un tiempo y sentí la necesidad de descargarme con alguien
y elegí este medio.
Soy representante en
zona sur de una empresa que desarrolla productos de cosmética y visitando
clientes para poder interesarlos del producto para sus negocios, conocí al
dueño de un spa en una demostración en su establecimiento.
Aclaro que en un
primer momento, no me vi atraída en lo más mínimo por este hombre, ya que
siempre fui respetuosa de mi pareja y realmente no soy de mirar o de buscar a
nadie. Pero en este caso fue extraño
todo desde el comienzo.
Me avisan de la
empresa que tengo que dar una charla de presentación en La Plata, me dan todos
los datos y hago la primer entrevista para acordar día y hora para la
demostración. Me presento y una señorita muy amable, me pide que pase a la
oficina del dueño que está esperándome para concretar la entrevista.
Me impacto, su porte,
su presencia, me hizo pasar. Pensé en encontrarme con alguien mayor pero
realmente no se si pasaba de los 42 o 45 años; se puso de pie, me extendió la
mano -fuerte, segura- , sus ojos eran penetrantes, firmes….
Charlamos durante 30
minutos organizando todo y quedamos que para el sábado estaría todo preparado
tal y como lo habíamos planeado. Me pidió mi celular por si había alguna duda
hasta ese día, él me dio el suyo.
Yo seguí con mis
tareas, las visitas diarias, las charlas para profesionales, etc. Hasta que el
viernes suena mi celular y es él, que quería saber si estaba todo en orden para
mañana y que me esperaba ansioso……
Ese último comentario
me hizo pensar un momento, pero lo tomé como una expresión de las ansias que
todos teníamos que saliera bien esa reunión.
Llega el sábado y
allí estábamos con el dueño y el gerente de marketing de nuestra empresa, se
hizo la presentación y realmente salió impecable, la gente satisfecha y
asombrada por el producto, los dueños de la empresa y el del spa vinieron a
felicitarme por el desarrollo de la charla. Una belleza!!!
Ante mi asombro,
Roberto, luego de alabarme con los representantes de la empresa, se acerca y me
abraza efusivamente y besa mi mejilla…
Me sonrojé, mis
piernas se aflojaron, estaba nerviosa, cuando no debía estarlo.
-Estuviste
espléndida!! Me gustaría que formes
parte del plantel del spa, pero bueno, al menos pensalo.
Solo atiné a agradecerle el ofrecimiento pero
me era imposible por el momento. El dueño de la empresa para la que trabajo con
su presencia me sacó del momento comprometido en que me encontraba. Nos
invitaron un refrigerio y charlamos amistosamente con todo el mundo. A la hora
de irnos, mis compañeros se dirigían para el centro y yo debía volver para
Adrogue, así que cuando me disponía a salir para tomar el micro, se me acercó
Roberto y me dijo que lo esperara un minuto que él me alcanzaría, le dije que
no se tomara esa molestia pero insistió y bueno….lo esperé.
Creí que me dejaría
en la terminal pero me comentó que como tenía que ir para el lado de Lomas de
Zamora, pasaría a dejarme por casa, realmente me venía bárbaro ya que en
colectivo demoro mas de 2 hs en llegar. Recién salidos del spa, me pregunta si
estoy muy apurada, si le concedería un rato para hablar del evento de esta
tarde y de cómo podría perfeccionarse en el conocimiento del producto para
sacar un mayor rédito en su establecimiento. Si bien sentía un cosquilleo en mi
estómago y las pulsaciones me estaban jugando una mala pasada, no me pareció
descabellado ir a tomar algo y charlar del tema, además era temprano y en auto
llegaría bastante mas rápido.
Paró en una
confitería espectacular en medio de la ruta (no se cual) la que, al ingresar
pude observar era para parejas, velas en las mesas, música suave, ambiente
acogedor, un lugar mágico.
Nos sentamos en unos
sillones curvos, uno al lado del otro, elegimos unos tragos con alcohol y
tuvimos una charla realmente fructífera y entre trago y trago ( ya no sentía
nervios, estaba tranquila) me invadió una sensación extraña, sentía calor en mi
vientre y piernas, aclaro que en ese momento no pensé en nada en particular, se
lo atribuí a la bebida.
Sin darme cuenta,
estábamos muy juntos uno del otro, ahora sí comenzó a invadirme una sensación
que no había sentido antes en presencia de otro hombre y para decirlo
abiertamente, me estaba excitando u muchísimo, apretaba mis entrepiernas debido
a la sensación de excitación que sentía. Ese día llevaba pollera y sin medias
por el calor que había comenzado a hacer en esos días, además la noche anterior
me había depilado y tenía las piernas brillantes y sin sombras. Lo descubrí bajando la vista un instante,
seguramente se había percatado del movimiento de mis piernas tratando de
aliviar ese cosquilleo.
-Beatriz, quiero
agradecerte muy especialmente lo que has hecho hoy por el spa y no se como
hacerlo, quiero que me pidas lo que necesites, estoy a tu disposición.
Y dicho esto con un
gracias de por medio me dio un beso que en principio iba a posarse en mi
mejilla, pero terminó en mis labios, me resistí suavemente, pero su mano firme
tomaba mi nuca y no permitió que nos separáramos mientras la otra, se apoyó
sobre mi rodilla, haciéndome ahora si, sentir un escalofrío que me recorrió el
cuerpo entero.
Mi brazo izquierdo se
posó en su torso para separarlo, pero lo único que logré fue excitarme aún más,
cuando sentí los pelos de su pecho y su lengua ingresando en mi boca, buscando
la mía. Me enloquecí, me separé decididamente y le pedí un minuto, mi cuerpo
temblaba y no podía pensar, lo miré a los ojos y se me hizo un nudo en la
garganta, busque sus labios y lo besé primero suavemente y luego con
desesperación, con lujuria, mis manos revolvían su cabello, mis piernas ya no
opusieron resistencia, se soltaron y su mano se deslizó suavemente hasta el
fondo de mi ser. Sus dedos investigaban mis partes más recónditas, el flujo de
mi vagina amenazaba con empapar mi tanga y sus dedos, nuestros labios más
unidos que nunca, nuestras lenguas jugando, buscando, deseando.
Despego mis labios,
tomo su mano para que cese de sus toqueteos que me desesperan, me separo apenas
unos centímetros, no puedo reaccionar, no puedo pensar, la imagen de mi marido
aparece torturándome, soy infiel!!!, estoy con otro hombre y no pude resistirme,
no quise… nunca desde que estoy casada me había sentido así.
-Perdonáme Ricardo
pero me parece que los efectos del alcohol me traicionaron, sos muy dulce y
agradable pero no debo hacer esto, no es correcto.
-Perdoname vos Beatriz,
pero desde que te vi no pude dejar de pensar en vos, no quiero embromarte la
vida, pero no puedo mentirte, te deseo profundamente, quiero hacer el amor con
vos.
Sentí que el corazón
me explotaba, no podía emitir palabra…..en ese momento yo también lo deseaba
profundamente, quería entregarme por completo sin tabúes a ese hombre, me
preguntaba que me estaba pasando y para ser honesta conmigo misma, deseaba esta
experiencia, algo en mi cuerpo no se conformaba con lo existente, no debía
estar pensando en esto pero me moría de ganas de entregarme.
La cabeza me daba
vueltas mientras miraba hacia el piso como tratando de buscar una explicación a
lo inexplicable, que hacer, por favor!!!! Que hacer!!!!
Sentí su fuerte mano
en mi barbilla, levantando mi rostro para que lo mirara…..
-No quiero que te
haga daño todo esto, si querés te acerco a tu casa y lo pensas con más
tranquilidad, pero te aclaro que el alcohol no tiene nada que ver con este
momento tuyo, tu ser lo está pidiendo a gritos, lo está necesitando
imperiosamente, quiere gritar con toda sus fuerzas que desea sentirse mujer, no
olvides eso, sos una mujer que desea serlo, no te cierres a esa posibilidad.
Mi cabeza…. Mi cabeza
era un desastre, no paraba de asociar imágenes, pero mi cuerpo pedía a gritos
este momento, me merecía este momento, necesitaba de esa sangre nueva que me
estaba propoponiendo hacerme feliz y toda suya, mi cuerpo se estremecía,
temblaba, mi pecho explotaba… como yo, hasta que le pedí
-Por favor
llevame….. y le di un beso apasionado,
con toda mi boca abierta, con mi lengua buscando la suya, me abrazó con pasión,
me acerque a él, me pegué, sus manos….me moría.
-Vamos
Ricardo!!!!!....
Me llevó a un hotel
hermoso, llegamos a la habitación no podía respirar, mi garganta estaba seca,
pedí agua, bebí….. lo besé me estampé a él, me desnudaba mientras me besaba ,
besaba mi cuello, mis orejas, sacó mi blusa, bajó el cierre de mi pollera, la dejó caer al
suelo, sentí sus manos acariciando mi cola mi espalda, soltó mi corpiño, ahora
mis pechos eran la presa de sus manos, su boca, yo ardía de pasión, sentía mi
vagina y mis labios húmedos.
Con mis manos busque
su cinturón, su cierre, los desprendí, bajé sus pantalones y busqué desesperada
su miembro, él se dejaba hacer; mis manos investigaron sus bóxer hasta
encontrarlo, alli estaba, de pura piedra, mi locura.
Le bajé el bóxer y
comencé a acariciarle ese hermoso y para mi sorpresa, envidiable pene, tiraba
su piel para arriba y para abajo, sus líquidos preseminales habían lubricado su
glande y lo hacían suave, terso, lo acariciaba con pasión y con el tremendo
deseo de ser penetrada por ese hombre que había movido mis estructuras de tal
modo que no fui capaz de decir que no.
Me paré me dí vuelta
y apoyé mi cola sobre su miembro, mi espalda sobre su pecho y comencé a mover
mi cola fregándome en él para excitarlo aún más, mientras con sus manos me
acariciaba los pechos, tocaba mi sexo, sus labios besaban mi cuello, giraba mi
cabeza y buscaba sus labios, nos besabamos apasionadamente así, de espalda,
jugando con mi cola, sus dedos acariciaban mi clítoris, estaba encendida y le
pedí…
-Entrá en mi por
favor, penetrarme…… estuve a punto de
decirle que era su puta y que me rompiera toda, pero no me animé, no quise ser
vulgar…
Me di vuelta lo tomé
de la mano y lo llevé hacia la cama, me pidió que no me sacara los zapatos de
taco, me encantó y accedí; lo acosté boca arriba y comencé a jugar con mi boca
bajando desde su pecho musculoso, su pancita fibrosa, abriendo la boca para
pasarle mi lengua hasta encontrarme con su pene, mi lengua acariciándolo de
abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, por su largo recorrido….me entrará
todo esto sin lastimarme?.... no iba tardar en averiguarlo.
En ese momento pensé
que no era yo esa persona, esta no es Beatriz, es su otro yo, a mi marido no lo
dejaba chupar mi vagina ni yo me
permitía hacerlo con el suyo, ni siquiera gemir para que nadie escuchara , sin
embargo hoy deseaba chupar hasta el hartazgo…que me estaba pasando!!!... era yo
en verdad?, en este instante no me importaba.
Comencé a lamer en
todo su largo aquel hermoso pene, un gigante helado de carne que pensaba
disfrutar hasta lo último, abrí mi boca y lo hice entras hasta donde mas pude,
Ricardo comenzó a gemir, con sus manos tomaba mi cabeza suavemente y la movía
muy lentamente hacia todos lados, comencé a subir y bajar chupando sin cesar, deteniéndome en su
cabezota para hacer círculos con mi lengua y otra vez hasta el fondo,
innumerables veces, eternamente.
Hasta que sentí en mi
cuerpo y cabeza un calor profundo que me impulsó hacia arriba, no lo dudé un
solo instante, lo monté con velocidad y mirándolo fijamente a los ojos acomodé
su pene en mi entrada y me senté sobre ese acero bruñido, hasta el fondo,
gozándolo, disfrutándolo. Antes me preocupaba si iba a entrar toda, ahora tenía
la seguridad que no iba a dejar nada afuera.
Agitada como estaba,
comencé a hacer círculos con mi cadera, a subir y bajar, una y otra vez, ahora
la que gemía era yo, no podía parar de hacerlo, gemía y gozaba, gemía y
lloraba, gemía y deseaba, estaba gozando como nunca pero ya no soportaba un
segundo más y acabé en el mejor orgasmo que tuve en mi vida, acabé y seguiría
acabando para mi sorpresa interminablemente. Ricardo metía y sacaba su miembro con velocidad y fuerza, era incansable
y yo sentía mi vagina seguir pujando y palpitando fuertemente, eyaculando sin
parar (podía ser esto real? O era tal mi estado de excitación que me hacia
sentir algo que no existía?) gozando sin parar, siendo brutalmente feliz.
Sus manos acariciaban
mis tetas, mis pezones, que siempre me habían molestado que me tocaran; todo
era mágico, increíblemente mágico….
No podía parar de
gozar ni de acabar, no quería.
Me toma de los
brazos, me acerca hacia él y me besa con ardor, lo beso con locura, lo
acaricio, le agradezco, lo beso, lo beso, lo beso…. Siento su miembro duro
dentro de mí, muy duro, sin sacarlo me hace girar quedando yo boca arriba, abro
las piernas lo más que puedo y apoyando sus brazos fuertes a cada lado de mi
cuerpo comienza a bombear suavemente para luego hacerlo más rápido.
Es increíble pero
sigo caliente, mi cuerpo siente una corriente, como explicarlo, una
electricidad interminable, apoya sus codos, me besa, su lengua penetra en mi
boca como su pene en mi vagina, duro y fuerte, me cala profundo, hasta el
fondo, vuelvo a gemir, mas y mas, cada vez mas fuerte, me agito, gozo, voy a
explotar nuevamente y se lo digo, se incorpora y embiste mas fuerte, mas
rápido, acaaaaabbbbooooooo siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ahaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
No para de penetrarme,
no paro de acabar, muevo mis caderas frenéticamente, arriba y abajo, lo rodeo
con mis piernas y me muevo desesperada, se enloquece y comienza a jadear – Por
favor hermosa, esperá que me pongo algo, me estás matando!!!
La sacó, la enfundó en
un preservativo y me pidió si me podía dar vuelta -Como perrito? O acostada?
-como mas te guste quiero verte la cola.
Me acosté boca abajo,
abrí al máximo mis piernas y aún en esa posición pudo penetrarme toda; en ese
momento cerré mis piernas abruptamente y comencé a apretar con todas mis
fuerzas mientras me movía hacia atrás y adelante.
Lo escuché
sollozar -- Que bueno ¡!!! Ahhhhhhhh
Era increíble pero
aún boca abajo y sin levantar mi cola me estaba penetrando hasta el fondo,
siempre quise hacerlo así pero con mi marido no puedo, el largo de este hombre
era realmente importante y me permitía gozar a pleno aún así.
Otra vez estaba que
ardía, me sentía….como poseída (no se si explicarlo así) no paraba de moverme,
de gemir, me erguí en mis dos brazos y mis tetas bailaban sin cesar al ritmo de
las embestidas de Ricardo, ahora el enloquecido era él, lo sentía tremendamente
duro y grande, a punto de explotar, sentía en mis entrañas como iba a
erupcionar mi volcán, ya no podía más y se dio cuenta por mis gemidos
desesperados, enloquecidos, acababa nuevamente pero esta vez sentía claramente
su miembro explotar dentro mío sin parar, una y otra vez, y otra, y otra más, y
más y mis chorros eran impensados, poderosos, su piel, su miembro embravecido,
el placer, ahhhhh.
Nos besamos con
dulzura, con pasión, largamente, hermosamente.
Me llevó hasta cerca
de mi casa, yo viaje en silencio, mirando hacia fuera. Estaba confundida, no me
arrepentía luego de la experiencia, pero me sentía rara, como dije, plena de
felicidad, pero confundida. Nos despedimos hasta la próxima visita.
Estuve un tiempo
largo así, algo melancólica, tratando de disimular ante mi marido (tuve un
mejor sexo con él, aunque no se le comparaba en absoluto) y escapándole a
Ricardo que me llamaba insistentemente para vernos.
No podía todavía, no
tenía en orden mi cabeza, amo a mi marido, es un excelente compañero, pero
Ricardo me había marcado sexualmente, nada podía ser igual de ahora en más. De
todos modos no lo vi por 3 meses, esquivaba como podía.
Ante todo, quiero pedir perdón por lo extenso
del relato pero no podía contarlo simplemente sin explicar detalles y porque
fui infiel, cosa que yo no perdonaría jamás.
Me gustaría conocer
la opinión de mujeres casadas que hayan estado en una situación similar y
también de los hombres que me quieran escribir y contactarse conmigo.
beatrizlabebo@yahoo.com.ar