...Mi compañera Julia, era una mujer muy bonita, ojos verdes, pelo castaño, media melena, pechos grandes, y 1,62m, 30 años; trabajabamos juntos, siempre pensando como hacer las cosas lo mejor posible, a veces venía con faldas ajustadas y cortas, por encima de las rodillas, y escotes que quitaban la respiración.
Un día nos quedamos a terminar el trabajo en la oficina, llamé a mi mujer que tenía que terminar un proyecto, y que saldría más tarde. Comenzamos a trabajar y lo acabamos antes de lo previsto. Julia llevaba su falda como de costumbre cortita y una blusa que dejaba ver más de la cuenta, yo había trempado varías veces. Nos marchabamos ya y la ayudaba a ponerse la chaqueta cuando se le cayó, fue a cojerla y al inclinarse puso todo su trasero en mi paquete, notandolo muy abultado, cuando se levanto me dijo si me encontraba bien, le pregunté porque, y sin pensarlo me dijo directamente, he notado tu polla como iba a romper tu pantalon, si tenía algún problema, yo le dije que si que me había puesto muy caliente, todo la mañana enseñandome hasta sus bragas azules, que se las había visto. Sin más me dijo que no podia irme así, bajo mi cremallera sacó mi polla se arrodilló y comenzó a mamarmela, era increible como la mamaba,lo mismo la tenia toda en la boca, como me estaba mamando los huevos, mientras ella se metia los dedos en su coñito, se quejaba de placer, masturbandose y mamando mi polla, le avisé que me iba a correr y comenzó a metersela más en la boca, sentía su garganta hasta que derramé toda mi leche en su boca, no dejó salir ni una sola gota, fue la mejor mamada, se levantó me dio un beso en la boca y me dijo, ahora espero que me que busques cualquier excusa otro dia y me folles como me merezco, como una zorra, te voy a dejar seco estos huevos. Naturalmente me la follé en otras ocasiones pero eso es otro relato.