La historia que les contaré a continuación es completamente real, asi es que me disculpo anticipadamente si en un momento dado mi relato no cumple con los requisitos de el relato erótico que escriba alguien con cierta experiencia, ya que nunca había participado en una de éstas páginas.
Llevo casado 9 años con mi esposa, Magdalena, tenemos dos hijos de 8 y 4 años. Hasta hace unos meses había sido un matrimonio de alguna forma normal, con sus altas y sus bajas como todos. Ella tiene 30 años y yo 34, Magdalena desde hace algunos años practica aeróbics con mucha dedicación, a lo largo de este tiempo ha adquirido un buen cuerpo y como es lógico de vez en cuando atrae la mirada de los hombres.
Hace 5 meses llegó al club donde ella entrena, un tipo que se llama Raúl, de 32 años aproximadamente y con bien dotado físicamente, ya que practica las pesas. Desde el primer momento Raúl se fijó en mi esposa y de alguna forma, se hizo amigo de ella. Despues de un tiempo la invitó a salir, a lo que ella se negó, por obvias razones, pero hábilmente el utilizó a una amiga común para convencerla, con el argumento de que saldrían los tres y no habría problema.
Asi ocurrió, empezaron a salir a diferentes lugares los tres por un tiempo, me imagino que en ese lapso el aprovechó el tiempo para cortejarla, no importando la presencia de su amiga. Un día cuando salían del deportivo y se disponían a irse a pasear, se dieron cuanta de que su amiga no había ido a entrenar, mi mujer le comentó a Raúl que no saldrían por ese motivo, pero el la convenció que no pasaría nada si iban solos. En fin, salieron a tomar un café, y de regreso el como todos los días la llevo a la casa, pero esta vez para la sorpresa de ella se detuvo a unas calles, en una zona arbolada y oscura, apagó el auto y empezaron a charlar. Despues de un rato el se acercó a ella y le empezó a acariciar el hombro, Mi esposa no hizo nada, solo siguió conversando, entonces el animado por eso le dio un beso en la mejilla, y despues en la boca, en un momento se estaban besando apasionadamente, estuvieron asi por un buen rato, en un momento dado el prolongó sus caricias de los hombros a los brazos y de ahi a las tetas de mi mujer, por encima de la ropa, ella intentó zafarce pero el no lo permitió, Entonces le subio la blusa y de inmediato se dedicó a mamarle sus chichotas (que son enormes) ella estaba ya muy exitada y solo se entregaba a la pasión que el le daba.
Raúl se bajo el cierre del pantalón y se sacó la verga, tomó la mano de mi mujer y la puso ahí, en un principio ella no hacia nada, pero posteriormente comenzó a masajerla en lo que el la besaba toda. El quiso bajar el cierre de su falda, pero no podía, a lo que Magdalena respondió subieendose la falda hasta la cintura y bajandose la tanga hasta las rodillas, inmediatamente Raúl se montó en ella e intentó meterle la verga, pero la incomodidad del aunto no se lo permitía. Mi esposa nuevamente tomó la iniciativa y se volteó ofreciéndole las nalgas, agarrando su verga y dirigiéndola a la entrada de su vagina. El ni trado ni perezoso se la empujó hasta el fondo y comenzo con sus envestidas. Por un buen rato estuvieron asi hasta que el empezó a contorcionarse depositeando todo su semen en el interior de mi mujer.
Cuando ella llegó a la casa, yo ya estaba, y de inmediato subió a darse un baño pues según me enteré despues, venia chorreando hasta las piernas. ya en la noche cuando nos acostamos le noté un moretón en el cuello, a lo que me enfureci y le empece a reclamar, hasta que me confesó to lo que ya les he relatado.
Ahora no se que hacer, si perdonarla o dejarla...