Siguiendo mi relato anterior, cuando ella me había sacado toda la leche, bajé de la escalera, le quité muy despacio toda su ropa, y pude ver su cuerpo totalmente desnudo, aunque se trate de una mujer que ya tuvo 2 hijos, realmente se conserva muy bien.
Sus pechos, aunque algo caídos, son voluminosos, con pezones finos pero muy largos, tal como me gustan, y sus nalgas no muy voluptuosas pero si firmes.
Volví a besarla en la boca como creo que nunca lo habían hecho con ella nunca, ya que comenzó a meterme la lengua hasta lo máximo que podía, conservando todavía el sabor del semen eyaculado en ella.
Luego, me dirigí a sus pechos, besándoselos primero en forma circular muy suavemente, para luego comenzar a mordisquearle los pezones que estaban muy duros, lo que literalmente la enloqueció ya que comenzó a gemir fuertemente y a agarrarme el miembro como queriendo arrancarlo.
Luego de unos minutos de locura la llevé a su dormitorio, se tiró en la cama boca arriba y le lamí todo su pubis metiéndole toda mi lengua. Bajé a su orificio anal, se lo besé y luego ya bien lubricado le metí un dedo. Allí se contorsionaba frenéticamente, y al ver esto mi miembro nuevamente estaba con una erección tan grande que me producía dolor.
En ese momento la penetré por su vagina de un movimiento, chocando mis testículos contra su pubis, enseguida llegó al orgasmo, disfrutando creo como nunca lo habia hecho. Seguí con mis movimientos unos minutos más, al cabo de los cuales le pregunté donde quería que eyaculara, a lo que me contestó que yo eligiera.
Lo hice sobre sus pechos, dejándoselos bañados en semen, que se desparramó por todo su cuerpo.
Descansamos un rato sobre su cama, luego me dijo que se iba a bañar, y estuve tentado en acompañarla pero decidí seguir con mi trabajo porque sino, al regresar el marido iba a notar que ese día no se había adelantado nada.
Espero que les guste y puedan disfrutarlo.