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PAJAS, MENTIRAS Y VIDEOS

 

 

Soy tímido, y cuando tenía 13 añitos lo era mucho más. Cursaba 1er año en Escuela técnica de mi pueblo y para ese entonces no era virgen… era extravirgen, como el aceite de oliva, ya que ni siquiera me había hecho nunca una paja. En los recreos de las materias de talleres siempre  nos sentábamos en ronda bajo un frondoso árbol que había en el patio trasero del cole a hablar guarradas de pendejos de esa edad. Unos contaban de los polvos que se echaban “al hilo”; o de cómo hizo gritar a una negrita que se la puso por el culo en un descuido de ella, o cuanto tardaban en acabar o cuan lejos “escupían”. Todos contaban sus hazañas obscenas, salvo yo, que inmerso en mi timidez, solo sonreía y asentía y mientras sentía como la pija me llegaba al cogote, me limitaba a decir que no hablaba de cuestiones que son privadas. A tal punto llegaba mi pudor que trataba de ocultarme para orinar en los mingitorios para que nadie me viera, a diferencia de los otros chicos que hacían alarde de sus pendulantes pijas que pendían de sus braguetas, las que habían abierto a mas no poder para mostrar mas de lo que tenían. Unos mas, otros menos. Así descubrí que era diferente a los demás. Mi pija no era más grande que la del resto, por al contrario, nacía muy delgada en la base y se engrosaba hacia la punta, pero la gran diferencia esta en la cabeza, ya que la tenía muchisimo mas grande que el resto, pero yo no lo sabía hasta que empece a ver a otros. Otra diferencia que descubrí es que aún cuando se me paraba a tope, la cabeza no se me descubría si yo no tiraba la piel hacia atrás. Eso hacía que pareciera mucho mas gorda; y cuando estaba fláccida era un poco mas corta, unos 13 o 14 cms. Lo que hacía que colgara por debajo de los huevos y me sobrara como 1 cm de prepucio y se me marcaba mucho el borde del capullo.

Mis amigos, me molestaban a menudo en dichas reuniones, ya que nunca me pudieron sacar cuando había sido mi primera vez, o con quien. Y jamás hablaba nada referido al sexo, por lo que empezaron a decirme “virgo” o que me gustaba la pija, o me asustaban las minas, etc.

Yo tenía la certeza de que no todos ellos habían debutado. Yo no podía ser tan diferente. Talvez solo algunos de ellos lo haya hecho o uno o ninguno, pero tenían el desparpajo y el desenfado que yo no tenía para imaginar y narrar historias que casi seguro no eran verdaderas en la mayoría de los casos. Eso hacía que yo fuera un perdedor y un quedado, que no me invitaran a las fiestas ni a los partidos de futbol.

Sin embargo me gustaba y me excitaba escuchar esas charlas aunque había cosas que no tenía la menor idea y que me producían gran curiosidad como “acabar”, “hacerse pajas”, “leche”, “polvo”,etc. Cada vez que pensaba en eso se me paraba la pija de una manera que no sabía como revertir.

Un día estaba en cama, con un poco de gripe, mis padres había salido y a mi se me había parado de tal forma que era imposible ocultar. Sobre la mesa de luz había una vieja caja cuadrada de medicamento para limpieza ocular Poen. La agarré, le redondee uno de los extremos y empecé a empujarme el prepucio hacia delante y atrás. Me producía sensaciones insospechadas hasta el momento. En un momento mi verga empieza a dar tirones violentos, me asusté mucho y salí corriendo al baño, dando un portazo me senté en el inodoro en forma invertida pero nada ocurrió, ya que no seguí franeleandome y se me fue la cosquilla.

Era tal el susto y el desconocimiento que me metí en la cama y por varios días no hice mas pruebas.

Pocos días después, tuve que ir al campo con mi padre y mientras esperaba que regresara, sentado en la butaca de un tractor empecé a masajearme la pija ahora con la mano. Y me propuse que  pase lo que pase seguiría hasta el final. Y así fue. Llegaron las cosquillas, luego las violentas contracciones y seguí frotando el prepucio con fuerza por sobre el borde exagerado de la cabeza de mi verga, de pronto brotaron dos grandes chorros de leche gomosa y elástica al mismo tiempo. Uno por arriba y otro por debajo del agujero de la pija en cada contracción. Los primeros quedaron colgados del volante y el tablero del tractor; el último nunca termino de salir del todo, quedando colgado como péndulo del agujero del choto y finalizando en forma de gota, y que se resistía a ser extraído con la ayuda de un palito, ya que tenía la consistencia de una gomita de farmacia. Al extraerlo me produjo una sensación fantástica de cosquilla desde el tronco hasta la punta de la pija, produciendo una especie de latigazo al desprenderse

Puedo decir que en ese momento me sentí realizado, empecé a entender muchas cosas de las que hablaban mis amigos y ahora no sería tan lego.

Hasta sentía unas ganas y un entusiasmo desbordante de debutar, aunque no sabía como generar la situación.

Decidí proponer a mis amigos que la fiesta de la Primavera y el Estudiante del 21 de setiembre la hiciéramos en mi casa, ya que mi familia estaría de viaje. Entonces podríamos comer y tomar y festejar todo lo que quisiéramos y de paso le pedíamos a mi primo Mario de 16 años que nos consiguiera algunos videos porno de esos que el veía con sus amigos y que nosotros nunca teníamos acceso. (Además me regalo 4 forros por si acaso, me dijo. Aunque yo no tenía ni idea de cómo se usaban)

La idea cayó muy bien entre mi grupo, que cuando conviene, el mas tonto puede llegar a ser el mas piola, sobre todo si pone la casa, las bebidas, etc. Quedamos que cada uno traería el valor de lo que consumía, que yo me encargaría de poner música y los videos. Todo estuvo fantástico, como de cuentos de hadas, hasta que yo hice mi propuesta indecente. Cargada de malicia y venganza, aunque no exento de miedo, del mismo miedo que tendrían todos: Chicos… que tal si después de los videos nos vamos todos a la “Naty”, (que era la puta del pueblo de ese entonces) que hace desde el jueves que no cojo y la pija se me sale por la botamanga, (mostrandoles los cuatro forros que me regaló Mario). Salvo que alguno me quiera hacer una paja, jeje. Al tiempo que abría mi bragueta y dejaba ver en todo su esplendor la dura pija con su enorme cabeza color bordó semi cubierta por el prepucio y apuntando hacia el cielo.

Una vez más se puso a prueba la imaginación de mis ahora asombrados amiguitos adolescentes. Hubo distintas opciones de escusas. Desde quien tenía que cuidar a su abuela y casi se olvida, hasta el que no podía hacer desarreglos con comidas y bebidas y no tenía sentido venir. O el que tendría que levantarse mañana temprano para ayudar al padre. Y uno fue el mejor de todos, que tendría que ir a misa. ¡a las 2 de la madrugada!!! Jejeje…

Bueno, cagones…Ustedes se lo pierden, les grité… me voy yo solito…

Todos salieron huyendo como ratas olvidando el dinero puesto, los videos por ver y los atracones por darse.

Esa noche fue para mi solo. Me senté en el mejor sillón, me ví todos los videos y me hice varias pajas fantaseando con los forros que me regalo Mario. Todo era experimentación  esa noche.

El lunes fui al cole como todos los días, pero con el ego rechoncho por los favores de la venganza. Fui a la cantina  a comprarme golosinas y ni tuve que hacer cola. Todos se abrían a mi paso, me palmeaban y me convidaban con cosas. Tenían sus miradas llenas de un sinfín de preguntas: “cómo se hace, macho?””¿Cuántos te echaste?””¿la pusiste por el culo?” pero nadie articuló palabra.

Cuando saque de mi bolsillo el rollo de dinero para comprar en la cantina, uno de los cuatro forros de Mario que había zafado del fetiche de mis pajas, cayó livianamente sobre el piso encerado del pasillo. Todas las miradas se centraron en el acontecimiento. Las de mis amigos cobardes y las de los otros. Y las de todas la chicas que ahí estaban. Un rubor de tomate se apoderó de mi cara y mirando con sonrisa nerviosa en todas las direcciones pensé en vos alta: “TODAVIA ME SOBRO UNO”.

 

Desde entonces, pase a ser uno mas del grupo, me gustaba escuchar pero no hablar. Todos me hacían cómplices de sus guarradas. Me palmeaban y decían: “Sombrilla no habla pero se las trae”. Nunca supe porque me llamaban “sombrilla”. Debe ser porque tenía el corte de cabello con flequillo liso todo alrededor de la cabeza. No se me ocurre otra cosa…

 

escrito por Anonimo
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