Os vamos a contar una de nuestras recientes aventuras en la que mi novia y yo ayudamos a mejorar la relación de pareja de dos jóvenes familiares. Es cierto que desde que contamos nuestras historias a todos vosotros, ella es capaz de hacer cosas que hasta ahora nunca había hecho. Supongo que será por el morbo que le produce escribirlo después conmigo y ver la reacción de la gente que nos lee y después envía sus comentarios.
Respecto a nuestra nueva experiencia, Maria y yo hemos optado por no enjuiciarnos moralmente por nada de lo ocurrido. Todo fue fruto del morbo del momento unido a los efectos del alcohol, que sobre todo a ella, le producen muchas ganas de follar. Así que, las cosas pasaron, disfrutamos del instante y punto.
Todo transcurría como un domingo cualquiera. Nos habíamos reunido con sus familiares para comer juntos un arroz y estaban todos menos los padres de Maria que se habían marchado de viaje dos días antes. Ese domingo fue un día primaveral respecto a la climatología. El sol era espléndido y hacia una temperatura buenísima, por lo que Maria, mi novia, aprovechó para ponerse una camiseta de tirantes con un pantalón de chándal. Esa camiseta era blanca y me encantaba porque era corta y permitía ver parte del su liso abdomen, además, le quedaba apretada a la altura de las tetas, por lo que podía adivinarse la forma del sujetador, su color negro e incluso, la parte de sus tetas que sobresalía por encima de él debido a que eran demasiado grandes para la talla que se había comprado. El pantalón no era para menos ya que estaba fabricado con una tela muy fina azul, la cual, a la altura del culo permitía adivinar perfectamente su forma y la del tanga. Iba con su melena suelta y cada vez que se agachaba para mover el arroz colocado en el fuego, su pantalón se bajaba dejando a la vista de todos la tira negra de su braguita. La visión que me regalaba de vez en cuando, junto con el calor y la sangría que bebí me estaba provocando una reacción lasciva difícil de controlar.
- No te agaches más porque te están viendo todos el tanga y a mi me estás poniendo enfermo. Como te descuides te violo aquí mismo delante de todos – le susurré al oído una de las veces que pasó a mi lado.
- Estás borrachillo ¿eh?. Pues no te calientes porque hoy no vamos a hacer nada. Estamos en reunión familiar y no tengo ganas de que empieces a ponerte cachondo – me respondió ella dándome un beso húmedo en los labios mientras, continuaba su camino hacia el interior de la vivienda, contoneando el culo de tal forma, que mi vista no pudiese apartarse de él. Una sonrisa se dibujo en sus labios finalmente al verme mirar fijamente su culito.
La mañana y la sobremesa transcurrió sin más novedades. Hablábamos con unos y con otros y la sangría seguía haciendo su efecto de manera imparable en mi apetito sexual. Maria también bebió lo suyo por lo que suponía que también estaría feliz y con ganas de “amar”.
Una vez que terminamos de comer recogimos entre todos y limpiamos, al fin y al cabo no era nuestra casa. Después, algunos se marcharon a casa para dormir la siesta, otros se quedaron dormidos en cualquier sillón allí mismo y otros, sobre todo mujeres, prepararon café y sacaron algunos pasteles para acompañarlo. Todos estábamos más o menos alegres gracias a la sangría pero en especial, Julio. Él era al que más le había afectado. Julio es el novio de Silvia, la prima de Maria, un tipo alto, delgado, de ojos claros que hacia las delicias del resto de las féminas de la familia a pesar de tener únicamente 18 años, al igual que Silvia. Yo soy un poco mayor que él (23), y era “el guapo” hasta que llegó él, sin embargo, no me importaba demasiado verme relegado de mi puesto. Yo era menos tímido que él y me defendía muy bien en mi segundo puesto de belleza y primero de simpatía. No obstante, gracias al alcohol, perdió la timidez y se reía, contaba chistes y animaba la reunión con sus historias. Aquello me empezó a aburrir y decidí no aguantarlo más.
- Quiero irme – le digo a Maria.
- ¿Por qué?. ¿No lo estás pasando bien?, escucha a Julio y verás que gracioso es – me responde ella sin ser consciente de que era de eso de lo que quería escapar.
- Sí, es muy gracioso pero yo estoy un poco cansado. Vámonos a tu casa y descansamos allí a solas.
- Yo me lo estoy pasando muy bien. Toma las llaves y vete tú si quieres. Descansa y después te vuelves, yo estoy aquí. ¿Vale? – me dice con cara sonriente.
- Vale – le respondo con tono serio para mostrar mi disconformidad mientras cojo las llaves de su mano.
- Adiós cariño, que descanses. – me da un beso en los labios – Aquí te espero, cuando despiertes de la siesta te vienes.
Yo me levanto de la mesa para marcharme y a medio camino Maria dice en voz alta para que todos la escucharan.
- Por cierto, ¿has visto lo guapa que está hoy mi prima Silvia? – su prima se sonrojó de la vergüenza.
- Sí, ya la he visto, y es cierto que vienes muy sexy – dije mirando a Silvia – me encanta el vestido que traes hoy.
- Sí, le queda muy bien. Yo creo que me voy a comprar uno para este tiempo en el que no hace ni frío ni calor – le dice Maria a Silvia. – ¡A ver!, levántate para que vea bien como es de largo.
Silvia obedeció y se levantó dando una vuelta sobre sí misma. El vestido llegaba hasta por encima de las rodillas y el escote era pronunciado, más aún porque sus tetas también son bastante grandes.
- Decidido, me voy a comprar uno. ¿Vale cariño?. Así me mirarás con las mismas ganas que la miras a ella ¿no? – me dijo sonriendo mientras Silvia y yo nos queríamos morir de vergüenza.
No respondí una grosería por respeto al resto de personas que allí quedaban. Por cierto, que eran cinco o seis mujeres y Julio. Alguna de ellas insistió débilmente para que me quedara pero fue insuficiente. Me despedí y me marché a la tranquila y solitaria casa de mi novia en la que descansaría de la grave voz de Julio. Me eché un rato en el sofá, me eché la ropa de la mesa por encima para evitar coger frío y me quedé dormido pensando en el pasaje del vestido de Silvia. ¿Realmente Maria quería comprarse un vestido como aquel o simplemente dijo todo aquello para dejarme en evidencia ante todos?. A la hora o así me despierta el timbre de la puerta. Me levanto y miro por la mirilla de la puerta. Los leves rayos de sol de fin del día me permiten ver que los que llaman son Maria, Julio y Silvia. Yo me siento mareado. La siesta no ha sido la suficiente para que se me pasen la totalidad de los efectos de la sangría. Abro la puerta y me esfuerzo en sonreír.
- Hola – saludo.
- Hola amor – me grita mi novia abrazándose a mi cuello y dándome besos por toda la cara.
- Hola – saluda Silvia – mi prima nos ha invitado a ver una película en vuestro DVD.
- ¡Muy bien! – respondo yo fingiendo alegría a pesar de saber que eso supone aguantarlos durante dos horas más – pasad y sentaos.
- Vosotros elegid la película que queráis ver, están en el mueble. Yo mientras hago las palomitas, ¿me ayudas cariño?. – me pide sonriendo de nuevo.
- Sí, claro. – respondo.
Julio y Silvia se ponen a mirar las películas y comienzan a preguntarse el uno al otro qué es lo que le apetece ver. Sin querer escuche cómo Julio le decía a Silvia en voz baja “si yo te contara lo que quiero ver...”. Era evidente que estaba muy cachondo. Me dirijo hacia la cocina con Maria.
- Hola cariño ¿has descansado?
- No mucho la verdad. Joder Maria, ¿para que los has traído?. ¿No vamos a estar solos hoy ni un segundo?- en mi mente ya rondaba el temor de que efectivamente hoy no se follaría, ya me lo advirtió ella.
- Verás, cuando te has ido, nos hemos tomado unos licores. Hemos empezado a hablar y a reír y han sido ellos los que han dicho de tomarnos algo también contigo. Yo no he podido decirles que no. Es mi prima y su novio, ¡joder!.
- Vale, vale, pero es que a mi me apetecía estar un rato a solas contigo y no estar todo el día con estos mocosos.
- Tranquilo. Yo te compensaré después. Además, no creo que se queden mucho tiempo.
- Eso espero – le respondí. Las palomitas comenzaron a explotar en su bolsa dentro del microondas. - Por cierto, ¿ellos también están igual de borrachos que tú?. Ya os vale. ¿no habéis tenido suficiente con la sangría?. Yo aún estoy mareado.
- Tu es que eres un flojucho. Nosotros hemos tomado unas copitas de licor y no nos ha afectado tanto.
- Di lo que quieras pero tú estas bolinga – le digo dándole un beso en los labios, al cual, ella responde cogiéndome la cabeza y metiendo su lengua hasta lo mas profundo de mi boca. Era evidente, esos besos los da sólo cuando esta cachondísima.
Nos enrollándonos durante el tiempo suficiente para que las palomitas terminasen de hacerse. Mi polla reaccionó y se empalmó rápidamente dentro de mis pantalones, tiene ganas de marcha. Me la acomodo para disimular la erección y entramos en el salón.
Julio y Silvia ya estaban sentados en uno de los sofás. Nosotros nos sentamos en el de enfrente y nos dicen que ya han elegido la película y la han metido en el reproductor de DVD. Lo enciendo desde el mando a distancia y cual es nuestra sorpresa cuando vemos que han puesto Lucía y el sexo.
- La ha elegido Julio – se disculpó Silvia. – Yo no la he visto ¿es demasiado fuerte?.
- ¡No! – respondió Julio. – Yo tampoco la he visto pero me han dicho que no es para tanto.
- Joder con tus primita y el novio – Le susurro al oído a Maria – Más hubiésemos querido nosotros estar así de despabilados a los 18. Empezamos a comer palomitas y en un momento dado me agacho para recoger algunas que cayeron al suelo. Levanto la ropa de la mesa y frente a mi veo las piernas de Silvia relajadas y abiertas dejando visibles a mis ojos sus bragas blancas. Me incorporé inmediatamente sin hacer ningún tipo de comentario ni gesto. Ya había pasado suficiente vergüenza en el almuerzo con lo que Maria dijo de mis miradas a su prima. La película comenzó y las palomitas se terminaron. La habitación se quedó a oscuras y la única luz que había era la que entraba por la ventana proveniente de una farola de la calle y se hizo el silencio entre nosotros. A mitad de película, las escenas empiezaron a ser más y más calientes, el volumen alto hacía que los suspiros, gritos y gemidos fuesen bien audibles. De pronto siento la mano de Maria como busca desabrocharme la cremallera del pantalón en busca de mi polla. Me vuelvo hacia ella y le digo en voz baja.
- ¿Qué haces?. Que tu prima está ahí en frente.
- ¿Y que?, míralos y verás cómo están ellos.
Yo dirijo la vista hacia el otro sofá y los veo a los dos con las cabezas echadas hacia atrás, los ojos cerrados y una gran sonrisa en sus labios.
- Fijo que se están masturbando el uno al otro. ¿Ves que tienen las manos por debajo de la ropa de la mesa? – me susurra Maria.
- Sí
- Pues fíjate y verás como se mueven por debajo. Se están haciendo una paja deliciosa. ¡Ah! Y recuérdame que luego te cuente una cosa.
- Sí – respondí mientras que Maria me pajeaba por debajo de la mesa.
Yo dirijo mi mano también hacia su coño. Ya estaba todo permitido. Fue en buena parte gracias al alcohol y por otra al morbo, que en aquel momento, comenzó a fraguar lo que sería una experiencia inolvidable. Cuando mi mano llega a su entrepierna descubro que las tenia totalmente abiertas. Meto la mano por debajo del pantalón y noto que sus bragas están empapadas en la zona vaginal. Yo me imagino que la situación la ha puesto a cien por lo que decido meter mi mano por debajo de las bragas y tocarle directamente su ardiente coño. Nos estamos masturbando mutuamente. Yo le meto un dedo en el chocho de vez en cuando y ella me da deliciosos besos cada vez que le acaricio el clítoris. Pero he aquí la sorpresa. De repente siento algo que me golpea la mano que tengo en el coño de mi novia, algo que poco a poco comienza a moverse. Sí, es el pie de Julio. Es el pie de Julio que intenta acariciar el chocho de mi novia. Miro a Maria con cara de sorpresa.
- ¡CCCHHhiiss!. ¡Cállate!. No digas nada, eso es lo que yo quería que me recordaras que te dijese luego – me dijo en voz baja y continuó diciendo - No le hagas caso ni se lo tomes a mal, está borracho.
Yo entendí todo de repente. Las piernas de mi novia no estaban abiertas porque esperara a que yo le metiese mano, sino que las había abierto para que Julio tuviese más facilidad a la hora de llegar con su pie al coño. Lo de la humedad de su chocho también quedaba explicado por el mismo motivo. Y pensé, “si no debo enfadar con él porque está borracho, ¿tampoco podía enfadarme con Maria por el mismo motivo?”. Mantuve la mano quieta mientras él seguía con su movimiento de pie. Ella me besaba de manera lasciva y dejaba escapar algún que otro suspiro de sus labios. Subió varios grados la intensidad de la paja que ella me hacia a mí siendo descarado el movimiento de la ropa de la mesa por culpa del movimiento de su mano sobre mi polla. Maria estaba muy cachonda por sentirse acariciada por dos hombres a la vez.
Julio retira su pie y Maria se despega de mi boca de manera fugaz. Yo me incorporo y observo que Silvia estaba mirándonos desde el otro sofá ajena a todo lo que sucedía por debajo de la mesa.
- Parece que os gusta la peli, ¿no? – nos dice.
- Lo mismo que os estaba gustando a vosotros – le responde Maria.
- Bueno pues quítala ya. Julio, nosotros nos vamos a ir ¿verdad?.
“Por fin”- pensé yo-. “Que se vayan rápido y así Maria y yo follaremos hasta derretirnos.”
- Sí – respondió Julio.
- ¡No!. ¿Por qué os vais ya?. No os preocupéis por lo que ha pasado, es lo más normal del mundo y más con una peli de este género.
Joder, ¿a qué estaba jugando Maria?, ¿por qué no dejaba que se largasen a sus casas?, yo estaba harto de mocosos, y sobre todo, harto del mocoso salido que intenta tocarle el coño a mi novia.
- ¿Queréis que pidamos una pizza? – les preguntó Maria.
- No sé, es que ya es tarde y nuestros padres estarán preocupados. – repuso Silvia, evidentemente Julio no quería irse.
- Llámalos por teléfono y les dices que estas aquí. Julio, si quieres tú también puedes llamar para que no se preocupen – propuso de nuevo mi novia.
Así lo hicieron, pedimos las pizzas y mientras ellos iban a la pizzería de al lado a recogerlas, Maria y yo pusimos la mesa.
- ¿A que coño juegas?. ¿por qué no has dejado que se fuera cada uno a su casa? – le recriminé a Maria.
- Mira cariño, tú me pides que te ayude a escribir nuestros relatos ¿no?.
- Sí.
- Pues tómate esto como una posible inspiración. Vamos a ver hasta donde se puede llegar y si es interesante lo relatamos.
- Pero mira que es tu prima y puede ser peligroso.
- Tienen 18 años cada uno, así que, no creo que sean capaces de llegar muy lejos. Nos divertimos un rato todos juntos y cuando la situación les supere abandonarán y se marcharán a casa. Después, nosotros aprovechamos para echar un buen polvo.
- Joder, con 18 años Julio te ha tocado el coño con el pie.
- Pero porque está borracho, además, si mi prima se hubiese dado cuenta ¿crees que él haría algo de eso?
- Supongo que no.
- Entonces no te preocupes y diviértete porque no llegará la sangre al rio. Aunque no lo admitiese, esa conversación no la habríamos tenido si ella no estuviese realmente medio pedo. Poco después llegaron con las pizzas, cenamos y nos sentamos en los sofás a charlar un rato de diversos temas hasta que le pregunté a Silvia:
- ¿Cómo os va?
- Bien, dentro de lo que cabe – me respondió.
- ¿Y eso?, ¿Por qué?. – pregunté otra vez.
- ¿La verdad?. ¿Queréis saber la verdad?.- los borrachos y los niños siempre dicen la verdad, así que nos preparamos para oírla.
- Sí - respondimos Maria y yo.
- Nos va sólo regular porque Julio es un salido – dijo Silvia ante nuestra cara de sorpresa.
- ¿Pero qué dices cariño? – preguntó asombrado Julio.
- Sí, que eres un salido. ¿Sabéis que?
- ¿Qué? – preguntó Maria.
- Ahora se dedica a leer relatos eróticos en Internet. Los que a él le gustan, los imprime, y me los da. – nuestra cara era un cuadro, ¡joder con el mocoso y la mocosa!.
- ¿Y que quieres que ella haga con los relatos? – preguntó mi novia a Julio.
- Quiere que yo le haga lo que las guarras de los relatos le hacen a los tios – respondió Silvia sin dejar hablar a Julio.
- No me lo puedo creer – dije.
- ¿No?. - Se levanto, fue hacia bolso y me entregó unos papeles doblados.- Este es el que me ha traído hoy.
Yo lo desdoble y me quedé de piedra al ver que el relato se titulaba “Las braguitas de mi novia han desaparecido”. Ese relato era el nuestro. Se lo pasé a mi novia y también se quedo muda.
- Me dice que quiere que se la mame sentada en el water, también quiere metérmela por el culo y correrse en él. Si te paras a leerlo, es exactamente lo mismo que pone en el relato. Y yo me niego a hacer lo que un salido escriba. Y menos, hacer lo que su novia guarra le haga al salido. – el enfado de Silvia era tremendo y se quedó de pie.
- Silvia, ¿sabes que ese relato lo escribimos nosotros dos? – le dijo Maria a su prima. – en ese momento yo quería que la tierra me tragase. Mi novia se había vuelto loca, además de estar medio pedo.
- ¿Si? – preguntó al fin Julio que había estado mudo. – no me lo creo.
- Lo has leído en la pagina de Marqueze, el autor se llama sanpersanper, está en la sección de hetero-generales y hay otro relato escrito por nosotros llamado “Polvo con mi novia en el coche en una fria noche”
- ¡Joder; es verdad!. ¡No me lo puedo creer!. Además la protagonista se llama Maria. ¡No me lo hubiese imaginado nunca!. – gritaba Julio.
- ¿Es eso verdad Maria? – preguntó Silvia.
- Sí, y no hay por qué avergonzarse. ¿Sabes?, a nosotros nos va mucho mejor en la cama desde que escribimos nuestras aventurillas para que todo el mundo las lea. Tú no seas tonta y ábrete a todas las posibilidades, disfruta ahora que eres joven.
- ¿Y todo lo que pone en el relato es cierto que te lo han y que lo has hecho?
- Sí. Y he disfrutado mucho. – Silvia me miró a mi fijamente.
- ¿Sabias que eres un cochino pervertido?
- Sí, pero eso es lo que le gusta de mi a tu prima. – le respondí.
- Bueno, pues contadnos algunas otras aventurillas o explicarnos como pasó todo lo de los relatos – sugirió Julio con tremenda expectación.
Maria y yo contamos cómo surgió el escribir las aventuras en relatos cortos, cómo eso había mejorado nuestras relaciones sexuales, etc.... Después de un rato hablando, Julio se notaba excitadísimo.
- A mi lo que me gusta es cómo relatas cada una de las posturas y sobre todo, cómo relatas las mamadas de Maria. Tiene que chuparla genial. – se dio cuenta tarde de lo que había dicho y enseguida se puso rojo de vergüenza, seguro que ahora era él al que quería que la tierra se lo tragase.
- Sí, es muy buena – comenté secamente.
- Lo siento, tengo que ir al baño – dijo Julio para salir de la tensa situación que había generado con el comentario. – Al levantarse, su erección era notable.
- Joder, si que te has animado con la conversación. Ni la borrachera te ha quitado las ganas de empalmarte ¿no?. – le comentó mi novia sonriendo – Por cierto, que digo yo que mi prima también tiene que saber chuparla muy bien ¿no?.
- Sí. Vamos, yo no he probado otra cosa pero a mi me gusta como lo hace. – respondió Julio.
- Anda prima, anímate y dale una chupadita a tu novio que mira cómo está el pobre de empalmado. Así, también nosotros nos fijamos y vemos como se la haces.
Silvia dudó unos instantes pero, poco después, supongo que recordando el consejo de Maria, decidió disfrutar de la situación y se atrevió.
- Sácate la polla y ven aquí – le ordenó Silvia a Julio.- éste se acercaba tímidamente y con cierta desconfianza.
- ¿Seguro? – pregunto Luis a su novia.
- Sí, ven aquí que te voy a hacer una mamada ante la reina de tus pajas que ha resultado ser mi prima. Así, si cometo algún error ella me corregirá y ya no tendrás porqué quejarte de hoy en adelante.
Julio se acercó a ella y dejó su paquete a la altura de la cara de su novia. Ella le desabrochó el pantalón y de un movimiento se lo bajó dejándolo desnudo con la polla apuntando al techo. Aunque más que polla debería decir pollón. Era enorme y estaba rodeada de mucho pelo púbico. Sus huevos también eran grandes y rodeados de abundante pelo.
- ¡Joder! – dijo mi novia al ver semejante polla. – prima no estarás descontenta con ese aparatito ¿no?. – Silvia sonrió mientras ponía ambas manos sobre la polla de Julio y se dispuso a metersela en la boca.
Maria observaba la escena atentamente y veía cómo su prima era incapaz de tragarse la polla entera.
- Sigue así, lo estás haciendo muy bien – dijo mi novia a su prima – ¿cariño, puedes venir conmigo un momento a la cocina?.
- Sí, claro – le respondí. – nos levantamos y marchamos a la cocina dejando a Silvia mamando la polla a su novio. Una vez allí Maria me dice:
- Joder con los mocosos. Esos nos dan 100 vueltas a tí y a mí juntos.
- ¿No decías que no llegaría la sangre al río? – pregunté.
- Sí, pero los hechos han dado un giro. Quiero proponerte algo.
- ¿El qué?.- pregunté de nuevo.
- Te acuerdas de los relatos y de la inspiración, pues bien, ya la tienes. Ahora hay dos caminos, o cortamos la situación y nos olvidamos de esto y cada uno a nuestra casa, o bien, entramos en el juego. Yo quiero que sea lo que sea lo decidamos los dos.
- ¿A ti te apetece que sigamos adelante a ver que pasa? – le pregunte a sabiendas de que se había quedado flipada por el pollón que tenía Julio.
- ¿Para que te voy mentir?. A mi sí me apetece seguir adelante, pero, sólo si tú quieres que lo hagamos.
- Hagámoslo pues – decidí en un golpe de hombría para dejar claro que yo no me acobardo por nada.
Entramos de nuevo en el salón y Silvia ya tenia bajada la parte de arriba del vestido dejando sus tetas al aire. Mientras, continuaba mamándole la polla a su novio. Maria se fue hacia ellos dos y les dijo:
- Aquí no estamos cómodos, subamos al dormitorio grande.
Una vez allí Silvia se sentó en la cama y continuó mamándole la polla a Julio. Maria se sentó a su lado y observó de cerca cómo lo hacia.
- Lo haces bien pero no usas suficientemente los labios, el secreto no está en subir y bajar rápido con la cabeza, sino en acariciar el capullo con la lengua, los labios y los dientes suavemente. – me miró y me dijo que me acercase. Yo obedecí.
Maria me desabrochó los pantalones y me sacó la polla. Le dijo a Silvia que se fijase en cómo lo hacia ella y comenzó a hacerme una mamada de las mejores que recuerdo. Silvia intentaba imitarle pero al parecer no era hábil con el uso de los dientes puesto que Julio decía que le hacia daño.
- Este no es un buen método. Creo que lo mejor es que uno de vosotros dos lo pruebe y así guíe al otro en las siguientes ocasiones. – dijo Maria sacándose mi polla de la boca.
- ¿Tu crees? – preguntó Silvia.
- Sí. Julio, acércate a mí – dijo mi novia – y tú, mi amor, acércate a Silvia e intenta decirle en qué falla.
Yo obedecí de nuevo, me acerqué a Silvia y pude ver como mi lado estaba Julio de pie empalmado y, en la cama estaba mi novia con su polla dentro de la boca. Le estaba haciendo una mamada como nunca antes le habían hecho. Las protestas por el dolor anteriores, han pasado a ser gemido y suspiros de placer. Mi novia intentaba meterse la polla entera dentro de la boca pero era imposible. Le acariciaba los huevos peludos con las manos y yo veía como de su boca caían babas al suelo por los esfuerzos de intentar metérsela hasta el fondo. Maria miraba con ojos lascivos a Julio y de vez en cuando también me miraba a mi, sabía que me gustaba verla disfrutar, y estaba disfrutando muchísimo. Mi novia daba pequeños gemido de placer cada vez que intentaba introducírsela hasta la garganta.
- Voy a probar yo – me dijo Silvia. Y acto seguido se mete mi polla en su boca. Comienza un lento sube y baja mientras me acaricia los huevos. Haciendo caso a los consejos de su prima, intenta hacer uso lo mejor posible de sus dientes, labios y lengua sobre mi capullo. Ponía mucho interés pero efectivamente no se parecía en nada a una mamada de mi novia. Yo intento aprovecharme de la situación y con mis manos le acaricio sus dos grandes tetas. Pero, a pesar de todo, ahora me explico porque Julio está disfrutando al 100%, ese 100% era la diferencia de calidad entre una mamada de Silvia y otra de Maria.
- ¿Como lo hace cariño? – me pregunta Maria mientras acariciaba la polla de Julio con ambas manos.
- Bien, muy bien – Maria sabia que no era lo que yo esperaba y también sabia que no estaba disfrutando todo lo que quería.
- Bien, Julio, ¿te ha gustado?. Pues ahora eres tu el responsable de guiar a mi prima de tal forma que ella también aprenda. Aun así, te aconsejo que te recortes el vello púbico, así sentirás mucho más placer.
- Yo lo tengo recortado – dijo Silvia.
- Pues recórtaselo a Julio y verás como disfruta mucho más.
- ¡No!. ¿Por qué no me lo recortas tú?, ella es capaz de hacerme daño sin querer.
Maria me miró y me dijo:
- ¿Por qué no le miras el coño a mi prima a ver si lo tiene bien recortado mientras yo le recorto un poquito los pelos de la polla a Julio?.
- ¿No crees que es demasiado todo esto? – le pregunte a Maria.
- Sí, sí, mírame el coño y verás que bien recortado lo tengo, además, así podemos seguir practicando la mamada.
Maria salió de la habitación con Julio de la mano hacia el cuarto de baño. Silvia se echó boca-arriba en la cama y se puso en posición lista para que terminase de desnudarla con los brazos y las piernas extendidas. Yo le bajé el vestido que desde antes lo tenia por la cintura y la dejé en bragas. Efectivamente eran de color blanco y también las tenia muy húmedas. Se las bajé y pude observar que efectivamente tenia el vello muy cortito.
- ¿Sabes? – me dijo – yo también he leído los relatos y me encanta como describes las comidas de coño que le haces a mi prima. Hazme una a mí por favor.
- No sé si debería...
- ¿Que te crees, que ellos están en el baño jugando a las cartas?. Cómeme el coño como se lo haces a mi prima.
Pensé un momento y vi claro que era un tontería hacerse el estrecho. Así que me tumbé sobre ella poniendo mi boca a la altura de su coño. El aroma era embriagador, olía a hembra tanto como su prima, por lo visto eso es de familia. Le lamía los pliegues, le buscaba el clítoris con la lengua, se la metía por la vagina, se lo escupía. De pronto, escuché unos gemidos provenientes de cuarto de baño. Yo jugaba con mi lengua en su coño a la vez que le metía uno, luego dos, y luego tres dedos. Silvia comenzaba a gemir. Mientras, del baño llegaban cada vez más fuertes los gemido. Julio se estaría follando a mi novia. Levanto la mirada un poco y miro hacia la puerta y puedo ver a mi novia totalmente desnuda sentada en el lavabo, abrazando a Julio con los brazos y las piernas. Julio le estaba metiendo el pollón hasta el fondo a mi novia. En una de las ocasiones en que miraba hacia ellos, cruce la mirada con Maria. Ella tenia los ojos entornados frutos del placer que estaba recibiendo. Y con un gesto de su cabeza me dijo:
- Vamos, fóllate a mi prima ya que la tienes a punto de caramelo.
Yo me incorporo y saco de la mesita un condón. Me echo sobre ella y me deja penetrarla plácidamente. Una vez que estoy fallándomela, miro otra vez hacia el baño y ahora veo a mi novia con las manos puestas en el lavabo mientras que Julio le penetra el coño por detrás y le agarra las tetas. Yo miro la cara de mi novia a través del espejo que hay frente a ella. Ella me mira a mí sonriendo mientras grita como nunca antes lo había hecho. Los dos éramos felices porque estábamos disfrutando. Cuando Julio se da cuenta de que nos miramos a través del espejo agarra a Maria por el pelo y le tira hacia atrás para que levante la cabeza y así no pueda mirarme. A mí ahora me interesa saber cómo estaba pasándolo Silvia, le miro la cara y veo sus ojos cerrados mientras gemía una y otra vez con cada embestida que le daba. Sin darme cuenta había aumentado la intensidad debido al calentamiento de mirar a mi novia. Follarse a Silvia estaba bien, pero no era ni mucho menos como follarse a Maria. Silvia tenia las tetas más grandes sí, pero, no sabía como usarlas y además, no era capaz de moverse en la cama como lo hacia mi novia mientras follabamos. Yo le meto un dedo en su boca y comienzo a chupar y a lamerle las tetas, sus pezones estaban durísimos. Le pido que se ponga encima mía se clava mi polla, con una mano le acaricio las tetas y le pido que me escupa en la otra. No me pide explicaciones y lo hace, yo dirijo mi mano con su saliva a su gordito culo y busco su ano. Le restriego la saliva alrededor del agujerito.
- No, por ahí nunca he dejado que me hagan nada – me dice.
Yo guardo silencio y continúo mi labor. Le introduzco un dedo y después dos en su culo. Ella comienza a gritar tímidamente al principio. Una vez que se habitúa a la presencia de mis dedos comienza a besarme ferozmente metiendo su lengua en mi boca y sus movimientos de caderas, ahora si, era frenético. Estaba empezando a aprender cómo moverse cuando se folla.
- Ssiiii, SSSiii , AAAhh!!! – gritaba – me corro, que gustoooo!!!!.
Increíble, Silvia se estaba corriendo pero no paraba de cabalgarme. Continuaba follando más fuerte aún, era insaciable.
En ese momento, entrararon mi novia y Julio de la mano, él llevaba puesto un condón, cosa que me alivió, y aun no se habia corrido. Maria le dice:
- Anda, dale un poquito de placer a tu novia que la tienes muy abandonada.
Él se dirige hacia ella, yo me levanto y me voy hacia donde está Maria. Julio se echa encima de Silvia y la penetra hasta el fondo. Silvia suelta un grito de placer. Maria se tumba al lado de Silvia y me invita a que me la folle. Me coloco sobre ella, pongo mi polla a la entrada de su coño y se la meto entera. No es algo descarado, pero se notaba que por allí había pasado ya una polla más grande que la mía. Así que le digo que se ponga a cuatro patas, le lubrico bien el culito con mi saliva y sus flujos vaginales e intento metersela por el ano. Ella da gritos mezcla de placer y de dolor. Yo comienzo un mete saca y escucho a Silvia gritar de manera desmesurada. Se estaba corriendo de nuevo. Yo sigo con mi penetración anal y veo que Julio se levanta de encima de su novia, se quita el condón y se pone frente a mi novia. Maria me mira volviendo la cara hacia mí pidiendo mi consentimiento. Ella asiente con la cabeza preguntando si puede y yo, asiento de la misma manera dándole permiso. Allí estábamos todos, yo con mi polla dentro del culo de Maria, Silvia atenta mirando cómo era posible que por el culo se pudiese meter una polla y Julian, de pie frente a mi novia, disfrutando de un mamada por parte de mi novia. Las embestidas que yo le daba a ella eran las mismas que ella comunicaba con su boca a la polla de Julio.
- Julio, túmbate debajo mía. – le pidió Maria sacándose su pollón de la boca.
Así lo hizo. Maria me pidió permiso para parar un poco la juerga. Ella primero se sentó sobre la polla de Julio y después me pidió que la penetrara por el culo. Dos hombres dándole placer. Silvia estaba alarmada al ver el espectáculo.
- Ni se te ocurra correrte dentro – le advirtió Maria a Julio entre gritos, suspiros y gemidos.
Mi novia se estaba corriendo, yo le meto en la boca el mismo dedo que le introduje a Silvia en el culo para que. Los gritos son los mayores que nunca le había escuchado. Se sentía completamente llena por todos sus orificios y sus gritos llegaban al cielo.
- AAAYYYY, AAHHHH!!!. Me CORRRRRRRO. SSSIIIIII, SSIII, ASIIIIIIIIII!!! Yo sentía la polla de Julio penetrar el coño de mi novia. La fina y delicada capa de carne que separa el coño del ano me permitía sentir su polla dentro de mi novia y supongo que él, sentiría la mia en su culo.
Maria recordó que Julio no tenia puesto el condón por lo que le pedió que él ocupase mi puesto en su culo. Aceptó, y yo me fui frente a ella dejando mi polla sin condon a la altura de su boca. Ahora sí que me hizo la mejor mamada de mi vida mientras gritaba tímidamente por el dolor que le producía el pollon de Julio partiéndole el culo. Se sacaba mi polla de la boca para gemir, pero rápidamente se la metía de nuevo.
- ME CORROOOOO!!!!!, quiero correrme sobre ti, como en el relato que escribisteis– gritaba Julio. –AAAAAAAAhhhhh!!!!!!!.
Maria se saco la polla de la boca, se dio media vuelta y dejo que Julio descargara toda la carga de semen sobre su abdomen, tetas, incluso le llegó al cuello. Ella me cogió la polla y comenzó a chuparmela
- Tu no vas a ser menos cariño. Y me mamó la polla hasta que ya no podía más.
- Me corroooo!!!!- le grité.
- Muy bien cariño, te lo mereces.
Y ayudándome con su mano terminó de masturbarme para que me corriese sobre sus tetas.
- AAAAAAAAAh,AAAAAh,AAAAAHHHHHHH.Es .....FANTÁSTICO.!!!!!!!!!!!!!AAAAAAAHHHH!!!
- Te quiero – me dijo
- Te quiero – contesté.
Al marcharse ellos a sus casas, le dije a Maria.:
- Joder con los que tenían 18 años.
- Sí, ahora lo malo es que Silvia se haya enamorado de ti y quiera que te la folles de vez en cuando.
- O a lo mejor es Julio el que dice de follarte a tí – le respondí.
Maria me miró a los ojos y me dio un largo beso. Después me dijo:
- Por cierto, el relato se lo di yo a mi prima y a Julio mientras tomábamos café después de la comida. ¿Te ha gustado la sorpresa? Imaginaos mi cara.
Para sugerencias, comentarios, etc... escribidnos tanto chicos como chicas a sanpersanper@hotmail.com