Estrellas Porno
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Quizás fueron las ansias de estar sola, aquel jueves por la noche, las que llevaron a Leticia a decirle a una amiga que tenía que realizar tareas de trabajo, nada agradables, y por ellas no podría quedar como cada semana para tomarse esa copa. En el mismo lugar de siempre, con las mismas cara conocidas y los idénticos saludos de la semana anterior. Le pareció mas interesante investigar la sensación de estar sola en casa, viendo la tele, relajada y muy cómodamente instalada en su sofá. Un sofá muy confortable y de colores ocres, se lo regaló una tía suya poco antes de morir y le había dado pena tirarlo, lo considero como algo mas importante para ella y además, decoraba, muy bien el lugar asignado por su propia familiar en el salón de su casa, así que allí lo dejó.

Estando en aquel estado de sopor, Leticia escuchó como alguien hacia sonar el timbre de su puerta. Pesadamente, se levantó y se dirigió a la puerta. Ya al llegar a ella, agarró del picaporte, bajó la manecilla y tiró de el para abrirla. Cual fue su enorme sorpresa al encontrarse delante de sus incrédulos ojos un gran paquete, muy bien adornado y envuelto en vivos colores, con un lazo perfectamente anudado. Era casi un cuadrado perfecto y de dimensiones considerables, de solo pensar que lo tendría que cargar, le  entraron muy pocas ganas de saber que contenía. ( para esto que Leticia se caracterizaba por ser una mujer muy interesada por las cosas, y le encantaba saberlo todo) Se llenó de ánimos y cogió el obsequio, que increíblemente no pesaba tanto para lo que su volumen inicial aparentaba, lo abrazó con mucho esfuerzo como quien coge un saco de patatas muy pesadas, aunque no era por lo pesado del regalo, si no por lo costoso de su forma y lo que abultaba, y lo introdujo en su hogar.

Se puso a pensar. “Vamos a ver, sino es mi cumpleaños, ni mi santo. ¿A qué viene este regalo?”

 Después de esta reflexión para si misma, se dispuso a abrir el paquete, pero algo se lo impidió. En la cocina recordó haber dejado el móvil y en esos momentos sonaba. Con mucha resignación, pero con mas mala leche que de costumbre, deshizo el camino andado, caminando sobre sus pasos para llegar a la cocina.

Era la quinta vez que sonaba cuando contesto a la llamada.

 

-         Si, ¿Quién es? – Pregunto Leticia mientras se estrujaba los sesos por saber que habría en el paquete.

-         Hola Leti cielo, ¿Cómo estas? – Su amiga Paola, la que hacia casi siete años que conocía y siempre la llamaba en los momentos mas inoportunos, no sabia como lo hacia, pero siempre lo lograba. Recordó que una vez, Paola la había llamado estando ella con un antiguo novio, en plena “faena” para preguntarle como se hacia la salsa de tomate para los macarrones.

-         Estoy muy bien Paola, aquí en casa, no me apetecía salir y me dedicare a ver la tele y poco mas. ¿Y tu? -  Le preguntó Leticia que esperaba que no se dilatara mucho la conversación, porque se la comían las ganas por saber lo que contenía el dichoso regalo, que a estas alturas vería por navidad.

-         Yo no tengo nada que hacer. Acabo del llegar a casa y no me apetece estar aquí sola esperando que Richard se digne a llamarme. – Richard era el nuevo ligue de Paola, aunque la verdad que sus conquistas le duraban muy poco, ella decía q este si que seria el definitivo. Así llevaba mas de diez, pero ninguno le terminaba de gustar.

-         Oye, ¿ Y si me paso por tu casa? – Leticia notó en el tono de voz de Paola la necesidad de que le dijera un si.

-         Si cielo, pásate por casa y entre las dos ya veremos lo que hacer. Anda vente cuando quieras. -  Y de esta manera  le contestó.

-         ¡Estupendo! En seguida me tienes por ahí y ya haremos algo divertido.- Dicho esto colgó el teléfono.

 

Leticia con mas ganas que nunca, recorrió el pasillo para llegar al salón y ver el regalo.

La embargaba la emoción, las ansias, las prisas, así que no se anduvo con contemplaciones y destripó el papel que tenia el regalo, para poder ver su contenido.

Ante sus ojos, una preciosa caja azul, pero no un azul cualquiera no, era el color preferido de ella, no era exactamente azul, era una mezcla entre varias tonalidades que como resultado destacaba ese color sobre los demás. Tocó la superficie de la caja, era completamente lisa, sin ninguna nubosidad. Anduvo buscando y toqueteando con sus dedos una manera de abrirlo. Al fin halló la forma, ni mas ni menos, que quitar uno pegues adhesivos que tenia por los lados de la caja. Los soltó y destapó su regalo.

Que preciosa visión tenia delante, una muñeca apareció en el interior del paquete.

La cogió, era espléndida, con los ojos hechos de cristales de color verde esmeralda, una sonrisa muy bien dibujada en una carita muy tiernamente caracterizada. Con una ropa finamente bordada en colores llamativos y a la vez clásicos, no sabia esa controversia. Tenia unos zapatitos muy graciosos y venia con una muda de ropa aun mas increíblemente llamativa y con una nota.

 

                                                Para que luego digas

                                               que nunca te hago regalos.

                                               Aquí tienes un detalle

                                              espero que sea de tu agrado.

 

                                                                        Un amigo.

 

“!Que decepción! ¿Y solo pone esto?” Pensó Leticia que, a pesar, de lo bello del regalo y lo noble del gesto que fuera para ella, no soportaba no saber de quien provenía y sobre todo con que intenciones se lo regalaba, es mas se sintió profundamente molesta al no ser conocedora de ese “amigo” que tan hermoso regalo le había dado.

Cogió con algo mas de desinterés la muñeca que parecía sonreírle y la colocó en el sillón que quedaba a la derecha del sofá, este era mas sofisticado y mas moderno que el que le regaló su tía.

 

Al cuarto de hora, tocaron la puerta. Leticia dejó de hacer zapping con el mando y se dirigió a abrirla, no le cabía la menor duda de quien era y se dijo que al final, había sido buena idea lo de aceptar el ofrecimiento por parte de Paola de venir a su casa, al menos, no estaría sola y con Paola siempre uno tenia alguna forma, a veces curiosa, de pasarlo bien.

 

-         Hola preciosa . ¿Qué hacías? – Pregunto  Paola agitándose el cabello que lo tenia largo lacio y de color caoba. Le llegaba por los hombros y en sus puntas, se ondulaba ligeramente para dentro.

-         Nada chica, aquí mas aburrida, no dan nada por la tele y no se que hacer. – Contestó sinceramente Leticia mientras le daba los dos besos a Paola y cerraba la puerta tras que ella pasara.

-         Podemos ver esta peli que traje, me dijo Richard que esta muy bien. –

-         De acuerdo. Ponte cómoda cielo y la vemos.- Dijo Leticia sonriendo.

Dicho y echo. Paola se quitó un abrigo color tierra, lo coloco en el sillón donde reposaba desde hacia un rato la muñeca, tapándola y no dejándola ver. Se descalzo, esa era una costumbre que se le había quedado desde que iba a casa de su amigo lim, un japonés que vivía no muy lejos de ella y le proporcionaba unos masajes increíbles. También se despojo de las medias, dejando desnudos sus pies. Las coloco sobre los zapatos. Saco de su bolso marrón, a juego con la blusa; que tenia  un escote en forma de pico y con las mangas anchas, en forma de campana...una cinta de video y un recogedor del pelo color rosa.

Leticia cogió la película, mientras Paola se recogía en un practico moño el pelo.

Las dos se sentaron en el sofá. Paola mirando la tele y Leticia el mando para encontrar el play, ante la oscuridad del salón, puesto que había apagado la luz antes de sentarse.

La cinta comenzó a andar, salieron los trailer de otras futuras producciones, luego el titulo de la peli “una noche misteriosa”. Ellas se miraron y rieron al unísono, no les sonaba para nada el titulo. Comenzaron los créditos y con ellos, una sugerente música. Aun no se percibía ninguna imagen. Se volvieron a mirar y llegaron de nuevos las risas, ahora mas contagiosas si cabe y bulliciosas. Al fin la primera imagen:

 

Una chica totalmente desnuda, se acercaba a la cámara, y dejaba balancear sus senos voluminosos al viento. Al fondo de la imagen se veía a un hombre fornido y también desnudo, con el miembro en su máximo esplendor. Parecía seguir a la mujer y de echo, no tardo mucho en darle caza, apresarla por detrás con la potencia de su abrazo, redimirla y tirarla al suelo, cayendo los dos pesadamente. Después de reducirla, la maniata y sin mediar conversación, la empieza a manosear a su antojo ante el disgusto de la joven. La cosa se comienza a calentar cuando el fornido hombre, le abre las piernas y bebe de la entrepierna de ella, todo lo que sale....

 

Leticia y Paola, ya repuestas del “susto” inicial, se rieron a carcajadas.

 

-         Niña. ¿Qué clase de películas dejas ver tu a tu novio? – Sonrió  Leticia mientras mira a Paola divertidamente.

-         Lo mato, yo a este lo mato, te lo juro. – Le dijo Paola  a Leticia, que aun no había podido parar de reír. – Párala anda! – Le recomendó a su amiga.

-         No. Así aunque no lo practico, lo veo, mas que sea para no perder los hábitos. Contesto divertida Leticia, que se tiro, literalmente, encima de su amiga por la violencia de las carcajadas que soltó. – Lo siento Pauli (nombre cariñoso) pero no me puedo controlar chiquilla, me ha entrado la risa tonta y no se como parar.

 

Lejos de detenerla, Paola hizo mas carantoñas y gracias para que Leticia se siguiera riendo. Una de ellas fue levantarse la falda y dejar al aire sus piernas y decirle:

 

-         Mira Leti, las tengo mejor que las de la chica. – Acercándose a su amiga para darle opción a que se las tocara.

-         A ver. – Leticia le rozo suavemente las piernas a la altura de la rodilla. – Pues si cielo, las tienes estupendas. – Seguía riendo. – Oye, ¿Y eso también lo tienes mejor que el de ella? – Le dijo, señalándole lo que la falda no dejaba ver y que estaba sobre sus muslos.

 

Ni corta , ni perezosa, Paola se desabrocho la falda dejándola caer en el suelo. Al aire sus piernas, muy bien torneadas, esbeltas y bien cuidadas.

Leticia se seguía riendo, ya que su amiga le hacia pasos al estilo cabaret. La verdad no lo hacia mal. Es mas, tenia un buen ritmo y parecía que había ensayado.

“Vete a saber, a lo mejor le hace este tipo de pases a su novio Richard” Se dijo para si misma Leticia.

Paola por su parte, solo bailaba alegremente, hasta que llego el paso final. Se acerco aun mas a Leticia y le puso muy cerca su tanga rojo pasión.

Como Leticia estaba sentada y Paola de  pie, le quedaba el tanga a la altura casi de la cara de la primera. Por lo cual, si alguien las hubiera visto, parecería una escena sacada de una película lesbica.

Leticia, ya la había visto desnuda, pero sentía una morbosa curiosidad por saber como se le veía su pubis de cerca. Sabia que lo tenia depilado y que lo cuidaba y mimaba, no en vano, era lo que mas quería de ella misma. La verdad es que tenia muchas razones para tenerlo en tal alta estima. Así que, con suma suavidad Leticia, le cogió el borde de la tela y la estiró hacia si misma, para despegarla de la piel de su amiga. Se aproximó a su  cintura y echó una miradita por el hueco que quedaba entre el tanga y la piel. Miro muy rápidamente y luego dejó la tela y subió su mirada para encontrarse con la de su amiga. Paola la miraba serenamente, pero sin sonrisa.

 

-         Espero no te haya molestado la broma Paola. – Le dijo a su amiga, puesto que no veía en su cara ningún síntoma de expresión, ni de enfado y quería saber como le calló lo que hizo. Para Leticia era una broma de lo mas inocente. En otras ocasiones le cogía los senos para molestarla o simplemente, para compararlos, la verdad que tenían mucha confianza. Mas de una vez, se habían duchado las dos juntas y bromeaban con quien tenia el cuerpo mas bonito, se prodigaban largas y tórridas miradas y mas de una caricia, nunca hasta entonces intima, pero si con mucha picardía, dejando entre ver que tanto la una como de la otra, admiraban sus esculturales y voluptuosos cuerpos.

-         No para nada Leti. – Le dedicó una sonrisa picara. – Lo que si me disgustó, es que no acabaras con la “visita” – Y se echo a reír con gran viveza y energía. Volvió a mirar a Leticia y le dijo:

-         No me dejes a medias. – Con la mirada incitaba a su amiga a que continuara con lo de hacia tan solo un instante atrás. Le guiñó un ojo y se quedó allí, impasible y anhelante de espera, deseosa de que Leticia tuviera alguna reacción.

 

Esto hizo que Leticia se llenara de resolución y resolviese la situación como lo merecía.

Atrajo a su amiga hasta ella misma, muy cerca de donde estaba sentada, la agarro por las caderas, se hizo con las tiras elásticas del tanga, muy finas y manejables, tiro por los dos lados de el hasta llegarlo a la altura de los tobillos. Luego subió la vista y contemplo el pubis de su amiga, lo tenia perfectamente afeitado, no contemplo en su visión ningún resto de bello púbico, eso le gusto sobremanera.

“Dios, nunca se lo he visto tan de cerca e impresiona, es mas bello aun de lo que me imagine.” Pensó Leticia, que muy a su pesar, notaba como algo se encendió dentro de ella.

Paola llevada por el momento, tal vez pensando que eso seguía siendo parte del juego, o solo, quería sentir la emoción del momento. Separó lentamente sus piernas, dejando al aire, todo lo que antes no se podía ver. Le entró un cosquilleo por su cuerpo que la hizo estremecer. Sintió unos increíbles deseos de hacerse lo que solía, cuando se sabia sola en casa y delante del espejo. 

“No soy lesbiana, pero tiene un clítoris precioso. El mío está latiendo emocionado de ver tan magno espectáculo.” Se dijo para si.

Leticia cogió con su mano, la acerco a la parte central del pubis d su amiga y fue bajando muy despacio. Esto hizo que Paola se estremeciera, soltando un suspiro lleno de erotismo, que no llego a oídos sordos.

Paola no salía de su asombro, ya eso no parecía juego, o no para ella, aunque no le disgustaba la idea, le parecía algo rebuscada y además, si después de tanto tiempo, nunca le habían nacidos esos deseos ¿Por qué ahora? y ¿Por qué esa noche?

Leticia llevada por un impulso incontenible de curiosidad, morbo, erotismo, quizás una conjunción de todas ellas... se aferró con su mano plenamente del secreto mejor guardado de su amiga y con el dedo índice sumergido hasta lo mas hondo de su ser, la empezó a masturbar suavemente y tiernamente.

Paola fue incapaz de decirle nada, solo le cedió la iniciativa a su compañera, se puso en una postura mas cómoda, se relajó y se dejó llevar por las gratificantes oleadas de placer que le proporcionaban los dedos de Leticia en el interior de su cavidad tan caliente por el momento, tan necesitada de cariños, roces, mimos...todo aquello que ella echaba en falta, y que Richard, tan ocupado en su trabajo, no le sabia dar en estos últimos tiempos.

Mientras Paola gozó de aquel inesperado masaje: Leticia se divirtió jugueteando en el interior de la vagina de su amiga. Moviendo su dedo índice, de vez en cuando, le añadió alguno mas...Todo con tal de provocar los espasmos y los incansables gestos de placer que vio en el rostro de su excitada amiga.

Esto no duró mas de diez intensos minutos. En los que ambas disfrutaron, a su manera cada cual, de lo que estaban haciendo; una de ellas recibiendo, la otra dando placer. Luego Paola estalló en un mudo gemido de placer contenido, al que le siguió un tembleque de piernas y casi la perdida del equilibrio, que , por suerte , Leticia no permitió que llegara a mas.

Después de aquel acto, tardaron algunos instantes en recuperarse.

Aun sin mirarse, sabían que ambas habían disfrutado de aquel momento. Al fin, se miraron y rieron. En los rostros se reflejó una mezcla de vergüenza, satisfacción y algo de pudor, pero que desapareció en el momento que dejaron escapar sus risas. A estas las siguieron miradas con picardía y sensualidad.

Leticia salió de su mutismo y le dijo algunas palabras a su amiga, llenas de mucho cariño y satisfacción:

 

- Se nota que lo has pasado bien. -

escrito por Anonimo
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