Nani es la hija de una amiga mía. Nani es muy cariñosa y cuando llego a su casa se sienta en mis piernas por un buen rato. Eso fue lo que despetó mi ineterés por Nani. Le llevo 35 años y soy divorciada de hace muchos años. Vivo sola. No tengo hijos. No me habían inetersado más los hombres hasta que Nani despertó en mi mi deseo sexual. Me masturbana una y otra vez pensando en ella. Un sábado, estaba por levantarme, cuando llamaron a la puerta. A regaañadientes me levanté cuando vi que era ella. Le abrí, le di un beso, me dijo que tenía sed, que le diera agua. La invité a pasar. Fui por subagua y en el trayecto pensé rápido que era mi oportunidad, cuanddo regresé me safé la blusa y me saqué una teta. Ella, al darse cuenta, abrió mucho los ojos:
- ¡Grandes!
Y me saqué. Y me quedé desnuda:
- Tiene mucho pelo.
- ¿Y tú?
No la dejé decir. Le di un beso en la boca y la desnudé. Fuimos hacia la cama. La tumbé y le di una mamada como hacía tiempo quería dársela. Ella gritaba, gemía, hasta que se vino. Luego me tumé yo y le indiqué que me hiciera lo mismo.
Desde ese día Nani frecuenta mi casa sin la necesidad de pedir agua.