Aquí les mando la historia o al menos una de las anécdotas contadas por una amiga sobre como se inicio en la infidelidad hacia su marido y como esto cambio su vida, por favor envíenme sus comentarios.
Helena
Apenas unos días atrás mientras buscaba un archivo dentro de la computadora de mi esposo, revisando entre los distintos directorios me encontré un archivo de respaldo de Word que supongo que sin darse cuenta él, quedó registrado.
Al abrirlo confirmé lo que hacía tiempo atrás yo me imaginaba, pues en el mismo, ni marido detallaba los hechos ocurridos en nuestra casa, cuando por vez primera se enteró o me vio siendo gozada por otro hombre; aunque en realidad y cómo pude descubrir, hasta ese día él no estaba del todo consciente sobre algunas otras de mis escapadas que ocasionalmente tenía yo con alguno de sus parientes, jefes o amigos. Y es que hasta no ser en ese momento en el que finalmente fui llevada a la cama por su sobrino; él solamente había considerado la posibilidad de que juntos intentáramos abrir nuestros horizontes. Pero en verdad fue ya mucho tiempo atrás cuando él me comentó lo mucho que le gustaba y le encendía cuando íbamos a alguna fiesta , discoteca o restaurante; notar algunas de las miradas libidinosas que ocasionalmente los hombres me dirigían.
Resultando que a instancias de dicha observación, yo comencé a notar y disfrutar del efecto que un buen par de tacones, minifalda y blusas escotadas producían entre mis jefes, compañeros y uno que otro familiar; del mismo modo en que también percibí facilidad con que algunos de los clientes de las empresas en las que yo trabajaba, se mostraban más dispuestos a escucharme y comprar nuestros productos mientras más escotados y ajustados eran los vestidos que yo usaba cuando atendía alguna entrevista.
Sin embargo y como toda mujer que busque darse a respetar a si misma y evitar las habladurías sobre ella y también su novio o marido, busque la manera de no propasarme del límite que consideraba yo prudente y no estando segura de lo que podría ocurrir con nuestra relación, nada de lo que ocurría durante mis horas de oficina o citas de trabajo le contaba yo a él, aunque de vez en cuando mientras teníamos relaciones yo le azuzaba "inventándole" una que otra "mentirijilla" sobre la reacción de algún cliente o compañeros de trabajo que comentaban sobre mis piernas en alguna determinada ocasión.
Aunque estoy segura de que para este momento ustedes pensarán que no soy si no una mujer fácil, lo cierto es que Daniel fue apenas mi tercer novio y a pesar de que aún antes de casarme con él tuvimos relaciones., a los demás hombres siempre lo detenía en sus avances y no los dejaba salvo en contadas ocasiones manosearme más de la cuenta y aunque frecuentemente acababa yo algunas de mis reuniones paseando en él asiento trasero de alguno de mis jefes o clientes de estos, esforzándome por mantener a raya sus manos que intentaban meterse bajo mi falda o desabrochar algún botón más de la cuenta, lográndolo casi siempre, salvo en un par de ocasiones cuando sin haber tenido tiempo para impedir de pronto me encontré con toda la blusa abierta, mis pechos salidos por encima de las copas del brassiere le y la falda enrollada hasta el ombligo, sin poder evitar que me manosearan a placer, antes de dedearme por encima de mis antes, hasta hacerme que los empapara por completo y les pudiera yo finalmente pedir que se detuvieran antes de hacerme faltar a mi promesa de seguirle siendo fiel a me prometido.
Ya una vez casados y tal como él lo anotó en su relato, tuvimos dos hijos y yo comencé a dedicarme al hogar, asumiendo con toda propiedad mi papel del respetable mujer casada; hasta que de pronto un buen día las cosas comenzaron a ir mal económicamente y debido a un par de discusiones que tuvimos al respecto; decidí buscarme un empleo de medio tiempo, el cual me permitiera concluir mis estudios y no ser tan dependiente económicamente de mi marido.
El caso es que volviendo al tema, hasta esa noche mi marido jamás me había visto con otro hombre y que todas aquellas historias que yo le contaba a modo de "fantasías" que supuestamente compartíamos, en realidad eran sucesos que me habían ocurrido y que si él no se había dado cuenta de los cambios que poco a poco se había ido dando, supongo yo que era simplemente por un afán de pensar como la mayoría de los hombres lo hacen; que todas las mujeres son susceptibles de ser infieles y hasta ofrecer favores sexuales a cambio de alguna promoción o mejoría en el trabajo; pudiendo caer en la categoría que le había yo oído mencionar entre sus amigos como "ejecutiva express" o "amiguita para las fiestas del jefe". Todas absolutamente todas eran capaces de verle la cara a su marido., todas menos la propia.
Y es quizás por eso mismo que en aquella ocasión cuando fuimos invitados a la casa del que entonces era su jefe., él no notó cómo se me pegaba el señor al vientre cuando bailábamos y mientras que colocaba una de sus manos muy abajo sobre mi cintura, aunque sin llegar por completo a tener el descaro de posarla sobre mis nalgas, me susurraba al oído las cosas que le gustaría hacer conmigo si yo fuera tan complaciente como él esperaba y lo acompañara al menos cinco minutos a la planta superior. Enterándome allí y en ese momento con mi marido apenas a unos cuantos metros de nosotros, sobre las intenciones que tenían de despedirlo para colocar el supuesto a uno de los yernos de los dueños y diciéndome que aquello era yo la primera en saberlo, aunque claro estaba que siendo mi marido un buen ejecutivo de la compañía, quizás él podría hablar bien de nosotros y hacerles cambiar de opinión si de alguna manera notaba algún beneficio adicional que la permanencia de mi marido pudiera representar para la empresa.
Asi fue que entendiendo la directa implicación de sus palabras decidí aceptar sus avances con la simple y sola idea de salvar el empleo de mi esposo; sólo cree en vez de acompañarlo al piso superior, de pronto cuando me di cuenta él me tenía en un apartado y apenas iluminado rincón del jardín cerca de la alberca. Allí primeramente comenzó a besarme para después llevando sus labios hacia mis oídos comenzar a mordisquearme las orejas mientras me susurraba toda clase de obscenidades que había imaginado hacerme desde el día en que me conoció.
Yo simplemente me dejaba hacer por él mientras trataba de mantenerme atenta por si acaso alguien se acercaba., y fue poco lo que hice por detenerlo cuando sentí sus manos acariciando mis nalgas de apretujarlas entre las mismas como si quisiera arrancarlas de su sitio y llevárselas como recuerdo. Aunque sí tomé conciencia del momento en que llevando aquellas tremendas manasas hacia mis costados las bajo hasta encontrar el dobladillo de mi falda que de inmediato intento subir por mis muslos., ante lo que de manera inmediata y en un intento por impidiéndoselo, yo rápidamente llevé mis manos hacia el frente de la misma y jalando la tela hice por evitárselo.
Sin embargo noté como mi intento sólo pareció divertirlo pues dejó de besuquearme el cuello para separarse de mi y al tiempo que en sus labios se dibujaba una burlona sonrisa levantarme de un solo tirón toda la falda junto con mis manos que antes su fuerza nada pudieron hacer para mantenerla en su sitio y evitar así la inesperada exhibición de mis prendas más íntimas que al quedar expuestas ante su mirada le hicieron comentar que a él siempre le habían gustado las mujeres que se hacían pasar por difíciles de tener., pero que cuando se las veía o consideraba por la ropa íntima que usaban, de inmediato se aclaraban las dudas y se podía saber quiénes eran las santitas y separarlas de las.. putonas como yo.
"Oiga no !!!., por favor yo no soy ninguna..." Aún recuerdo como indignado por la manera de referirse a mi intenté reclamarle. Y de inmediato él me contestó.
"Vamos, no te ofendas por qué le llamo a las cosas como son; te he visto toda la noche como dejas que te cachondeen algunos de los invitados y tú bien sabías que a más de uno se la pondrías bien parada nada más con verte con esos melones que te cargas y que pareces ir ofreciéndoles para quien quiera míralos un poco más de cerca bajo la blusita esta transparente que te pusiste" Comentó en tono claro y preciso ..." A una mujer que se las diera de muy santa le daría pena andarse cargando semejante par de tetas aún cuando imbécil de su marido no le diga nada y la deje salir así de casa para ir a una fiesta donde ella se la pasará restregandoselas en la jeta a sus amigos y compañeros de trabajo".... Concluyó él y luego volteando a mirar hacia abajo señaló.
"No me vas a salir con el cuento de que usas medias, liguero y esos calzoncitos de cabaretera, simplemente porque a tu marido le gustan., y que cuando te los pones no lo haces sino pensando en sentirte la más buenona y deseada vieja de la fiesta., si a leguas se te nota que eres la más putona de las esposas de los empleados de la compañía. Mucha hembra que no creo que tu marido tenga para cuando acabarse"... Soltó el irónico y humillante comentario, al mismo tiempo que llevando sus dedos a las cintas elásticas de mis pantaletas de las que con un sólo tirón deshizo el nudo que las mantenía ajustadas en su sitio sobre mis caderas.
"Ves lo que te digo?".... Pregunto él y luego aclaró ... "Mi mujer tiene trajes de baño y pantaletas así; pero lo que jamás se le ocurriría sería dejar que con un solo nudo se detuvieran., normalmente las mujeres decentes cuando usan calzones así, cosen los elásticos y después le hacen un moñito"...
"E- es qu- e...Sseñor..." Iba yo a dirigirme a él para decirle que aquellos mismos panties eran los que había yo usado durante mi noche de bodas y que sólo reservaba para ocasiones especiales., cuando sentí soltarse la otra cinta de mis pantaletas que apenas instantes atrás me cubrían y mantenían protegida mi intimidad y que sin embargo ahora habían dejado de tan fácil manera al descubierto mis rizados vellos tras los que aún se alcanzaba a esconder mi más privados secreto.
Sin duda alguna para quien hubiera pasado en ese momento aquella hubiera sido una de las más sórdidas escenas que jamás hubiera visto al ver a la esposa de uno de sus compañeros recargada contra la pared con la falda enrollada hasta la cintura y los panties caídos hasta medio muslo, detenidos apenas por él elástico de una de las cintas del portaligas que impedía que estos cayeran al piso. Y todo ello apenas a unos metros de donde su marido se encontraba platicando con sus amigos sin sospechar el espectáculo que ella estaba brindando en ese mismo momento a su jefe.
Acto seguido y después de haberme despojado de mis pantaletas, se acercó nuevamente y susurrándome al oído mientras apoyaba sus manos en mis hombros, me ordenó que me pusiera de rodillas para que así lo pudiera complacer dentro de mi boca. Cosa que aunque no me era del todo incómoda ni desconocida, pues habitualmente mi marido me solicitaba que yo quisiera por él., reconozco que no me resultaba en si muy grata y tan sólo aceptaba hacerle como preámbulo erótico más nunca para que terminara de esa manera, pues en alguna ocasión cuando él sin habérmelo avisado y sin poder contener eyaculó dentro de mi boca, yo me mostré algo molesto y de inmediato fui al baño para escupir la viscosa sustancia con que me había inundado.
En cambio ahora sin más ni más, un hombre al que yo apenas conocía y con quien a duras penas había conversado yo en un par de ocasiones, sin mayor miramiento y como si fuera la cosa más natural del mundo me hacía ponerme de rodillas ante él para prodigarle él mismo tipo de caricias que hasta ese momento tenía yo solamente reservadas para mi marido. Sin embargo poco o nada pude yo hacer cuando de pronto ya estaba yo postrada frente a él, quien como si de todo un ritual se tratará y la bendición me fuera a dar, abrió la portañuela de sus pantalones y tras hurgar un poco dentro de los mismos, extrajo el miembro más grande que hasta ese momento hubiera visto yo y que al retirar él la mano con la que lo sostenía, fue a dar directamente contra mi rostro tomándome totalmente desprevenida y sólo pudiendo acertar a de manera un instintiva cerrar los ojos como si a punto de recibir un gran golpe estuviera yo.
Aunque por mi misma reacción no pude verlo, adivino que al haberme tomado por sorpresa, le debe haber hecho gracia pues le alcancé a oír emitir un sonido similar al que a veces se hace cuando se sonríe., y no fue sino hasta instantes después cuando volví a abrir los ojos que por fin me percaté del singular tamaño de su miembro, además de que por primera vez tenía yo un encuentro frente a frente con un pene totalmente circuncidado.
El mientras tanto no perdió el tiempo y tomando nuevamente su virilidad entre sus dedos, me abofeteo con la misma en ambas mejillas, para después restregármela por un lado de la cara y repetir el tratamiento de la bofetadas nuevamente, pero frotándome ahora el otro cachete., hasta que poco a poco yo fui sintiendo como su órgano se iba hinchando y endureciendo cada vez más contra mi cara, hasta que uno o dos minutos tenía frente a mis ojos aquel descomunal falo que él pretendía retacarme dentro de la boca.
Entonces ya una vez que lo tuvo bien erecto lo soltó de entre sus manos y agitando las caderas de un lado a otro, me golpeteo por distintas partes del rostro, dejando por aquí y allá como si de un pincel se tratara, algunos rastros húmedos que al contacto con el fresco aire del jardín parecían secarse rápidamente ante su atenta mirada, que parecía la de un pintor que contemplaba los detalles de alguna pintura que estuviera pintando. Hasta que finalmente cuando se hubo divertido lo suficiente me ordenó ... " Sácate las tetas que quiere verte jugar con ellas mientras me lo mamas!!" Y acto seguido desanudó el moño que al frente de mi transparente blusa pretendía conferirle cierto recato y evitar la casi completa exposición de mis senos contenidos dentro de aquellas ajustadas copas del brassiere que usaba en ese momento.
Yo de inmediato y queriendo evitar que de alguna manera el fuera a tomar una medida más brusca respecto a mi blusa, me apresure a buscar con mis dedos los botones de la misma, para así poder abrirla cuanto antes., resultando que debido a lo largo de mis uñas, la tarea me resulto un poco más difícil de lo esperado y supongo yo que no pude hacerlo con la velocidad suficiente, por lo que de pronto sentí un nuevo jalón y al menos alcance a ver dos botones que salieron volando por los aires, para desaparecerse lejos de mi vista.
"Woow!!!., pero sí mira nada más que par de tetas se carga usted ahí" ... me dijo .. ."Yo no se cómo es que el idiota de su marido, sabiendo la clase de puta que tiene por mujer, permite que salga de casa vestida así, nada más dispuesta a calentarle los huevos a sus amigos " terminó de hacer su degradante comentario. Y sin que yo supiera que hacer para evitar que siguiera humillándome y siempre temerosa de que alguien nos pudiera descubrir al pasar por allí; solamente quede muda y tratando de no confrontarlo con la mirada., por lo que únicamente trataba de alternar mi mirada entre aquel amenazante miembro que se balanceaba frente a mi a escasos centímetros de mi rostro y alguna sombra o movimiento que pudiera yo distinguir desde mi posición sobre el césped del jardín.
Fue entonces, momentos después de que él volviera a restregarme por toda la cara su pesada y ya crecida arma, cuando me percaté que de manera sorpresiva para mi, la situación de verme allí arrodillada frente al jefe de mi marido, con casi todo mi cuerpo expuesto ante sus ojos y recibiendo de él aquel humillante e indigno trato del cual yo jamás hubiera considerado ser merecedora, me había producido cierta excitación y humedad entre las piernas que sin haberme dado yo cuenta, habían comenzado a empapar la entrepierna de mis pantaletas.
"Te imaginar lo que dirían de ti las demás señoras si te vieran ahora mismo, aquí en la casa del jefe de tu marido y a punto de tomar "verga de jefe" por primera vez??"... soltó la humillante pregunta al tiempo que se separaba de mi para colocarse justo al centro de mi rostro y apuntar la hinchada cabeza de su falo hacía el centro de mi cara ..."Tu crees que se lo fueran a decir o lo llamaran para que saliera a ver lo que su mujercita sabe hacer con su boca para conseguir que no lo despidan???"
Yo ya no sabiendo cómo apresurarme para salir de aquel difícil momento., hacerlo callar cuanto antes y evitar que alguien me pudiera ver en aquella situación o incluso que él mismo quisiera prolongar el momento y se pudiera dar cuenta de la comprometedora humedad con que mi cuerpo respondía ante sus insultos y soberbia ., decidí darle a él cuanto antes lo que pretendía de mi para así poder volver al lado de mi marido que seguramente no tardaría en comenzar a buscarme.
Para sorpresa de mi captor e incluso la mía, de pronto todos se sucedió de forma apresurada y tan sólo recuerdo como llevando una de mis manos hacia su enorme palo, lo sostuve firmemente mientras que con la otra hice un pequeño nido donde acomode sus testículos y acerqué a él mis labios; para acto después sorprenderlo con un suave y delicado beso que planté sobre la punta del glande.
A la fecha y aún cuando como algunos de ustedes sabrá., nunca he sabido él porque de haberle propinado tal caricia con mis labios pues aunque después en otras ocasiones antes y después de que finalmente él despidiera de la compañía a mi marido, cuando volvía a exigirme que me le entregara a él o alguno de sus clientes o conocidos, siempre comenzaba prodigándoles aquel beso que más que un beso parecía ser un símbolo de mi aceptación y agradecimiento ante sus virilidades, hecho por una boca que hasta ese día se había considerado fiel a su promesa y que en cambio a partir de ese momento mancharía para siempre sus labios con la indeleble marca del adulterio.
"Ohhhh, Sssiiiiiii hmmmm., asiii., que linda y obediente resulto la Señora de la O " ... Exclamó en un ahogado gruñido ... "Eso es señora béselo., béseme la verga., la misma con la que me iba a empinar a su marido si usted no se me empinaba primeroohhhhhhh ¡!!!... Callé sus palabras al momento en que me sintió recorriendo con mis labios entreabiertos, toda aquella masculinidad que él pretendía que yo complaciera.
" Así , eso es Helenita, ahhh., chúpela y bésela con esos labios., para que después cuando bese a su lindo maridito, se acuerde de que con esos mismos labios, me estuvo besando la verga"... vino el siguiente y aún más sórdido comentario que poco tiempo después ya no podría yo apartar de mis pensamientos cada vez que saludaba o despedía a mi marido con un beso.
Entonces fue que descubrí aquella parte oculta y oscura de mi naturaleza que ni aún siendo soltera o en mis fantasías más íntimas había yo imaginado., y era que me gustaba sentirme "obligada" a hacer cosas y que aún cuando en ese momento yo tendría que aceptar la excitación que sentía por el simple hecho de estar allí con aquel hombre a punto de profanar por primera vez mis casos labios., de manera inconsciente aquella negación de la que tanto hablan los psicólogos, por momentos y ante la reveladora circunstancia que acababa yo descubrir, me hacía pretender engañarme al tiempo que me decía a mi misma que todo aquello lo hacía únicamente por mi marido y que no perdiera el empleo.
Poco más recuerdo de cómo fue que lo cubrí de palmo a palmo con tiernos besos y suaves mordiscos que con mis labios lo hacían palpitar agitadamente y ponerse aún más tieso., hasta que en un momento tomándolo por sorpresa forme con mi boca una gran "O" lista para acomodarlo dentro de ella.
Decir que me produjo un gran placer o que duró mucho tiempo dentro de mis labios, no sería una gran verdad pues su miembro era tan grande y gordo que me resultaba algo incómodo de acomodar y frecuentemente él lo empujaba más de la cuenta hasta tocar con la punta mi campanilla produciéndome una sensación de nauseas y ganas de vomitar mientras que por el otro lado su extremada carnosidad, me hacía difícil acomodarlo dentro de mi y pronto comencé a sentir cansancio en la quijada. Aunque y tal como dije antes, en ese momento el placer y la lujuria que en mi se había despertado, no provenía del hecho de sentir alguna satisfacción corporal, sino de estarle siendo infiel a mi marido y sentirme usada como la más vil de las adúlteras pirujas., al tiempo que él sólo demandaba de mi su satisfacción.
Entonces cuando después de algunos minutos yo comencé a presentir su inminente eyaculación, extrayéndolo de mis labios por un instante, que aproveché besuquearlo nuevamente recorriendo desde la punta hasta la base del miembro y continuar un poco más abajo y plantarle sendos besos en sus colgantes sacos de semen que contenían su vital sustancia de Macho., entre uno y otro mordisquillo le pregunté si le había gustado lo que le hacía y estaría listo ya para venirse., pues necesitaría que me avisara antes de terminar para poder apartarme con tiempo y evitar que se derramara sobre mi.
El en vez de contestarme , flexionó un poco las piernas al tiempo en que jalando por ambos lados el frente elástico de mi brassiere hacia delante, apartó de mi su enardecida carne, que por unos instantes pude contemplar bamboleándose frente a mi toda cubierta con mi saliva y en el glande algunas muestras de su líquido pre - eyaculatorio que anunciaban ya su cada vez más cercana e inminente culminación.
Extrañada yo no atinaba a saber qué era lo que él quería hacer, hasta que de pronto lo vi echarse un poco hacia atrás, para acto seguido colocar su encendido falo bajo el elástico de mi sostén y soltar la tela de entre sus manos para aprisionarlo entre las suave carne de mis senos y las ajustadas copas de mi brassiere que juntos se cerraron en torno a su masculinidad.
"UHummmm mami , así que rico se siente me verga sumida entre tus tetas" ... Exclamó ... "Desde la fiesta de Navidad en que te vi aquel vestido rojo del que parecía que se te iban a salir las ubres, soñaba con tenerte así y ver que linda te verías con mi palo clavado allí en medio".... Me dijo y después cuando después de haberse acomodado bien entre mis pechos y la ajustada prenda, se movió hacia arriba., me ordenó ... " Ahora chupalo otra vez., cada vez que te presente la punta para mamarlo, tu chupalo o bésamelo hasta que yo ya este listo para echártelos dentro de tu boca."...
Pero fue allí apenas, en ese momento cuando yo caí en cuenta de lo que estaba por ocurrir y sus intenciones cuando le dije que yo nunca había hecho eso y que incluso cuando mi marido me lo había pedido en distintas ocasiones, era algo que yo no había hecho por él y siempre le había negado terminar dentro de mi boca.
..."Bueno pues si quiera ya me toco a mi algo que no le das a todos los demás " .. me contestó él en tono burlón y luego notando mi cara de desconcierto añadió ..." Mira Helenita, de que voy a mojarte con mis mocos, no hay duda., tu sólo decide si te los tragas todos con la boca o si prefieres que te los embarre por la cara, las tetas o la blusa y regrese así a la fiesta y todos , incluido tu marido, vean lo buena puta y mamadora que resultaste ser!!"
"A- aaqui vaaannn ¡!!" Exclamo al momento en que yo alcance a ver como el ojo de su pene parecía abrirse por un instante antes de escupir su primera descarga que alcance a atrapar con mis labios, instantes antes de que precipitadamente cerrara yo la distancia que me separaba de él y lo aprisionara dentro de mi boca que de inmediato se sello alrededor de su carne para succionarlo y evitar que me fuera dejara algún rastro que tal y como el había dicho , pudiera denunciar ante los demás, el obsceno acto cometido contra mi honorabilidad y buen nombre de mi marido, a cambio de mantener su puesto .dentro de aquella empresa.
Aunque no estoy del todo segura , creo que al menos conté unas cuatro copiosas descargas más siendo escupidas dentro de mi boca por aquel objeto que no dejaba de convulsionarse agitadamente una y otra vez y que yo me esforzaba por mantener encajado entre mis labios al tiempo que evitaba también derramar la pesada sustancia con que él me inundaba., antes de que sobresaltada, alcanzara a notar que mi peor presentimiento se había convertido en realidad, al descubrir que uno de los invitados , acompañado por una de las secretarias de mi marido, se dirigían hacia la entrada de la casa cuando de pronto, al observarnos, por un instante se quedaron parados sobre sus pisadas sin saber que hacer, aunque esperando yo que ante el sobresalto quizás no tuvieran tiempo para identificarme.
..." Ohhhh ahhhh ohh si Helenita!!!... usted siga ordeñándomelo con esa boca que ya casi termina de tragarse usted toda mi leche" ... Dijo en voz alta aquel hombre, descubriendo indudablemente con ello para aquellos dos y quien más pudiera estar ahí cerca, mi identidad y el ilícito acto que acababa yo de cometer.
Ya cuando hubo terminado de derramarse dentro de mi con voz calmada dijo ..."No se como es que dice usted que nunca le ha dejado hacer esto a su marido., si se ve que es usted tan buena para mamarle la riata a un hombre" ... Lanzó el sucio comentario y luego añadió con sorna... " Ahh ya se!!., usted es de esas señoras bien portaditas en casa que se niegan a complacer a sus maridos con las cosas que ellos les piden por miedo a que estos se den cuenta o sospechen lo putas que son., no es así??"... preguntó y culminó ..."Por lo que yo pude ver, le apuesto que no soy el primero al que usted le hace venirse así aunque no se si muy seguido lo haga tan cerca de su marido o estando este presente"...
Yo no podía creer todo lo que acababa de ocurrir en aquella fiesta. Por primera vez le había faltado a mi marido, había gozado siéndole infiel de tan vil manera con su jefe y además dos personas ya se habían enterado de mi inapropiada conducta. Yo quería pararme e ir a buscarlos para pedir que por favor no fueran a contarle a nadie lo que habían visto, pero me moría de vergüenza nada más de verlos,. por lo que cuando dieron la vuelta para regresara la casa y note como el hombre parecía querer seguir contemplándome allí arrodillada frente al dueño de la casa y con su inmenso garrote clavado dentro de la boca y la mujer con gesto indignado meneaba su cabeza de un lado a otro en señal desaprobatoria de mi conducta, no me quedo nada más que confiar en su discreción.
"Hummm., en verdad que con una mujercita así como tu, tú marido no debería de tener ningún problema por conseguir empleo o convencer a los clientes" ... Dijo él dispuesto a ensañarse aún más conmigo y hacerme avergonzar por haberme dejado convencer tan fácilmente. ante sus insanos deseos.
Yo caía cada vez más en cuenta de la gravedad de mis actos y la manera en que los mismos podrían cambiar mi futuro al lado de Daniel., pero no sabia que hacer y me encontraba confundida., amen de no saber que hacer a continuación cuando el saco de mi boca su miembro que poco a poco comenzaba a desinflarse. Mi primera reacción fue tratar de agacharme y escupir el semen con que me había inundado pero en la posición en que me encontraba y aún con su pene entre mis pechos y aprisionado con mi brassiere me pareció que sería muy fácil que algo de su sustancia se derramara sobre de mi o mis ropas.
El me veía algo divertido de la predicamento en que me encontraba, cuando me pidió ..." Oye Helenita te puedo pedir un favor? ., digo ya que tu estas allá abajo!!!"
Yo asentí con la cabeza sin siquiera pensar en lo dolosa de su manera de dirigirse a mi ... " Alcánzame tus calzoncitos que si no se van a ensuciar allá abajo en el pasto" ... fue la petición que tal y como dije antes , en medio de mi aturdimiento no alcance a pensar cuando me di cuenta de que tal y como me había solicitado, yo ya los hubiera recogido y entregado en su mano.
El tomo la prenda de entre mis dedos y haciéndola una bolita la acerco a su nariz para inhalar el fuerte aroma que de mi feminidad habrían quedado cubiertos, para después dejándolos extenderse, bajar su mano hacia mi rostro y limpiar de mis mejillas todo rastro de sus fluidos corporales y después enrollando aquella diminuta ,pero sumamente simbólica prenda para mi, alrededor de su miembro limpiarse lo mejor que pudo su flácido miembro que pronto embarro con su viscosa sustancia toda la tela de mis pantaletas.
" Tu sabes lo que acabas de hacer?" me hizo la pregunta mientras terminaba de limpiarse.
Yo simplemente no contesté nada, ya victima totalmente de mis remordimientos, quede callada y tratando de desaparecer de su mirada , cuando él contesto por mi. ..." Ni más ni menos te acabas de convertir en la más putas de las putas que yo he tenido., y yo te acabo de marcar de ahora en adelante como una simple y vulgar pirujita de ocasión y tu serás mi ramera de confianza, pues de otra manera le contaré a tu marido las cosas que tu haces estando él cerca., para que se imagine las que no harás cuando él esta lejos.
Luego continuó su asalto a mi dignidad ... " De aquí en adelante serás Helena o Señora de la O cuando estés con tu marido o conocidos., pero cuado vayas conmigo o mis amigos serás Helenita la Putita amiga de su jefe o la putona señora de Daniel!!!"
Entonces acercando a mi rostro mi mancillada prenda me preguntó ..." Que esperas para tragarte toda la leche que me sacaste de los huevos???" .... Y luego me ordenó ..."Trágatelos!!!, trágate todos mis mocos, si no quieres que te unte con tus calzones toda la jeta y después vaya y se los arroje en la cara al idiota de tu marido y así junto con él, que seguramente los reconocerá tus calzoncitos, todos los demás vean como se ven embarrados con ellos.
Sin más tuve que acceder a sus deseos y después tal como me lo indicara , abrir la boca para mostrarle que ya me había tragado toda aquel caldo que él había depositado en mi y que había ido a parar a mi estomago junto la comida que habían ofrecido durante la cena.
Como acto final, me hizo pararme y que me acomodara las ropas mientras me decía que pronto me llamaría o de manera discreta me haría saber con mi marido cuando sería la próxima vez que me vería, la cual seguramente sería cuando él lo enviara de viaje al interior del país y que cuando me viera se aseguraría de que yo luciera incluso más putona ( esa fue la palabra que más escuche yo del de ahí en adelante al referirse a mi ) que esa noche.
Y cuando hube terminado de acomodarme las prendas, estaba por pedirle a él mis empapados y sucios panties, pues no sabía como explicarle después a mi marido el haberlos perdido , cuando él que noto que yo extendía mi mano para intentar arrebatarlos, se dio cuenta de mi angustia por recuperarlos y me indico que si los quería tener de vuelta., tendría que ponérmelos enseguida. A lo que reclame que los quería de vuelta pero quería lavarlos antes de ponérmelos nuevamente.
Sin embargo él se opuso a esto y con la misma amenaza de enlodarme con ellos por todo el cuerpo y rostro, me hizo levantarme nuevamente la falda y separando las piernas dejarle colocármelos en su sitio para anudar sus cintas alrededor de mis caderas y permitirle ver como se me veían puestos. Mientras que yo de inmediato sentí como aquel viscoso caldo con que los había embarrado casi en su totalidad, comenzaba a embadurnárseme en la entrepierna, vellos púbicos y parte de las nalgas, haciéndome sentir totalmente embarrada con su jugo.
Una vez que hubo terminado de contemplar su obra se me acerco y dándome un beso en la mejilla se acerco a mi oído y me dio las gracias ... " Gracias Señora de la O., es usted muy amable, puede decir a su marido que al menos por el momento podrá pasar a cobrar su cheque de la siguiente quincena"... Y se retiró rumbo a la casa.
Yo esperé un rato más sintiendo entre mis piernas, sobre mi pubís y glúteos, aquella pegajosa crema que parecía comenzar a secarse., hasta que decidí volver a la casa y tratar de entrar como si nada hubiera ocurrido. Pero tal y como ocurrió y ustedes podrán imaginar, en vez de encontrar la calma y simplemente poder encontrara a mi marido para pedirle que regresáramos a nuestro hogar., justo cuando entré vi al jefe de mi marido junto conversando con un hombre quien de inmediato volteo a verme con una sonrisa de lado a lado de la cara y que asintiendo con la cabeza siguió escuchando lo que este le decía, mientras que su sonrisa aumentaba.
Y ya cuando por fin encontré a mi marido y me dirigía hacia él, al pasar cerca de una mesa en la que había servidos unos bocadillos, junto a la que se encontraba parada la secretaria de mi marido y otras dos mujeres., esta me murmuró que ella sabía que era yo una indecente e impúdica adultera cualquiera.
Y a mí sin más que alegar ante lo que ella había visto, no me quedo más que aguantarme la pena , intentar no sonrojarme y esperar que no le contara nada a mi marido.
Ya después nos despedimos y yo regrese con mi marido a casa sintiendo durante todo el trayecto el semen de otro hombre secándoseme bajo el vestido y endureciéndose sobre aquellas pantaletas que tanto sabía yo que le gustaban a mi marido que poco o nada sospechaba sobre como lucirían en ese momento si acaso el hubiera osado a levantar la tela de mi falda...
Tal y como se los dije antes , aquellos fue sólo el principio, y aunque después ocurrieron más situaciones con él jefe de Daniel y poco a poco nuestra relación fue cambiando, aún hay cosas de mi que él no sospecha y yo preferiría no contar a no ser que a alguno de ustedes les pudiera interesar saber.