Estrellas Porno
Índice » No Consentido » Una copita de mas o de menos

Hola, somos un matrimonio de 40 años. Bien cuidados. Habitualmente salimos por las noches con una amiga mía que mi marido está loquito por ella, pero no podemos insinuarle nada por que no queremos perder su amistad de muchos años. Yo me llamo María, mi marido Javier y nuestra amiga Teresa. Una noche quedamos en nuestra casa para pasar una velada divertida como suelen serlo todas. Javier un experto en preparar aperitivos, con puso una bebida dulce con mucho alcohol, orujo, acompañado de unas hiervas aromáticas y algo de pimienta picante. Llevamos unas películas a casa y después de verlas, empezamos a beber de aquel delicioso brebaje bien mezclado. Me tomé dos copas, Javier otras dos y Teresa estaba emocionada con aquel sabor que repitió varias veces. Mientras estuvo sentada, todo iba bien, pero al levantarse, se empezó a marear, tambaleándose y soltando unas risotadas contagiosas que nos hizo acompañarla hasta que nos dolía la mandíbula. Quiso seguir bebiendo pero se lo impedimos. La sentamos en el sofá y entre chiste y risas se quedó dormida como un bebé. Viendo aquella situación, decidimos llevarla a la habitación entre los dos. La tumbamos en la cama y le dije a Javier que deberíamos desnudarla para que durmiera plácidamente. Como era verano, no pasaría frío, dejándole la ventana abierta para que entrara algo de aire. Al empezar a quitarle la ropa, Javier quiso marcharse de la habitación, pero le pedí que me ayudara, yo sola no podría hacerlo. Empecé a desabrocharle la camisa dejando sus pechos tapados con el sujetador, Javier la giró y retiré su camisa por completo a la vez que la desabroche la prenda que tapaba sus tetas, dejándolas a la vista de mi marido. Él las miraba deseoso de poder tocarlas, pero no se atrevió a hacerlo. Seguimos quitándole la falda mostrando un precioso tanga tapando su estupendo sexo. Le pedí a Javier que le quitara esa minúscula braguita y la bajó hasta los pies. Ya teníamos a Teresa completamente desnuda ante nosotros. Javier estaba sumamente excitado y le notaba su inmenso bulto entre las piernas, pero no decía nada, se limitaba a mirarla y contemplarla de arriba abajo. Entonces se me ocurrió pasar mis manos sobre los pechos desnudos de nuestra amiga y le besé los pezones. Javier estaba a punto de explotar de placer cuando mis manos siguieron recorriendo aquella piel suave sin ropa. Le pedí a mi marido que me esperara en la habitación. Me acerqué hasta nuestro cuarto para coger un preservativo de la mesilla de noche. Volví desnuda hasta donde estaban ellos dos, me asomé discretamente y Javier tocaba tiernamente los muslos de Teresa. Me estaba excitando de verle con otra mujer. Entré y le di a Javier el condón. Al principio no quería, pero le convencí, se desnudó y se puso el preservativo con rapidez. Colocamos a Teresa en el borde de la cama, le abrimos las piernas y con mi lengua humedecí sus labios vaginales ante la mirada atónita de mi marido. Después llevé de la mano a Javier colocándole de rodillas ante ella, ayudándole a metersela hasta el fondo a la vez que yo seguía acariciando el cuerpo desnudo de ella. Javier se corrió exhausto de placer. Tomé la mano de Teresa llevándosela hasta el pene y la otra mano sobre mis pechos. La sorpresa fue mayúscula para Javier cuando nota que la mano de nuestra amiga, le aprieta el pene con fuerza y decisión, abre los ojos mirando a la cara a Javier. A punto estuvo de salir corriendo, pero la risa de nosotras dos desveló la estratagema que le habíamos preparado. Una broma muy placentera y mas aun cuando se enteró que entre nosotras ya habíamos tenido algún escarceo que otro. Aquella noche terminó en un trío maravilloso.

escrito por Anonimo
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