Estrellas Porno
Índice » No Consentido » Una Sorpresa

Me llamo Mario, tengo 36 años. Mi experiencia comenzó una tarde de abril pasado mientras cuidaba la casa de unos amigos. Ellos me dejaron un poder para venderla y mientras tanto yo vivía allí. La casa era grande, con un hermoso patio trasero y una piscina pequeña. Estaba allí bañandome solo y totalmente desnudo, cuando fui asaltado por 4 hombres que entraron a robar. Me sometieron con un arma y entraron a la casa quedando atónitos al verla vacía. No contentos con ello comenzaron a pedirme todo lo que hubiera de valor, les dije que no había nada y que yo solo cuidaba aquel caserón. El jefe de aquella banda estaba muy enojado y se acerco a mi amenazadoramente. ¿seguro no hay nada de valor aqui?, no, le conteste. Su mirada cambio de rabia a lascibia y se puso detras de mi diciendome: Tienes unas nalgas bellas y comenzo a tocarme lujuriosamente. Yo trate de safarme y luchar pero los otros 3 hombres me tumbaron al suelo y me inmovilizaron. El jefe al que llamaron Ramón se monto sobre mis piernas y me las separó con los dedos de su mano izquierda y trato de deslizar un dedo de su mano derecha en mi ano. Aquello fue muy humillante y me revolque con rabia, pero no podía hacer nada. Sentí como su dedo se hundia en mi cuerpo causandome un dolor tremendo. yo gritaba y me sacudía insultandolos. Ramón paro e hizo que me levantaran; yo temblaba de miedo y asco. Creo que me mentiste, ahi atras tienes un tesoro que va a ser mio, dijo y comenzo a desnudarse. Yo comencé a rogar a los otros que me soltaran, pero ellos no me hicieron caso, por lo que vi aquel negro totalmente desnudo frente a mi, con su enorme sexo totalmente erecto apuntandome amenazadoramente. Le rogue que me dejara, pero el me dijo: "después de que me pruebes me vas a rogar que no te deje", y agarrando mi cara me beso lujuriosamente a pesar de mi rechazo. Luego le dijo a sus secuaces: "Acuestenlo", y ellos me tumbaron nuevamente al suelo sujetandome mientras su jefe deslizaba sus dedos en mi ano para relajarlo. Después de un rato interminable deslizaba 3 dedos facilmente en mi ano y comenzo a besar mis nalgas y espalda. Tu virginidad va a ser mi tesoro me dijo a acostarse sobre mi lujuriosamente diciendome que quería que sintiera su verga en mis nalgas antes de poseerme. Sus amigos se reían estupidamente, viendo como aquel inmenzo pene se deslizaba suavemente en mi cuerpo. Senti nauseas, miedo, asco y toda una serie de sentimientos mientras aquel hombre me poseía lentamente, diciendome frases lujuriosas al oido. Después de demorarlo varias veces, por fin acabo, eyaculando intensa y abundantemente en mis entrañas. Sus amigos aplaudieron y rieron al verlo y me soltaron. Ramón salio de mi cuerpo después de un rato y me dijo: "No sabes lo divino que estás, ni cuanto he gozado", luego me dijo: "Gracias por haberme guardado tanto tiempo mi tesoro". Yo estaba como en trance, y lloraba de verguenza y humillación. Me sentía abatido y al ver que me agarraba la mano para levantarme no me opuse. Al pararme mis piernas temblaron de miedo al ver a los otros hombres desnudos. Ramón les pregunto ¿Quieren fiesta?, pero ellos se negaron, pues solo querían bañarse en la alberca. En un espejo que había en la pared, vi como Ramón me miraba el trasero con deseo, y note como su pene se paraba nuevamente. Pense en huir pero el me tomo de la cintura y me llevo nuevamente dentro donde volvió a violarme. Al acabar me llevo a la ducha y comenzó a lavarme eroticamente. Pense en golpearlo y huir, pero el era mucho más fuerte y vi que sería un gran riesgo. El me dio el jabón y me dijo bañame, por lo que comence a lavarlo con asco y temor. Al tomar su sexo como el me indicaba, sentí como crecía en mis manos y por primera vez sentí excitación. El me dijo: "Ahora quiero que me lo mames con deseo, si me haces cualquier daño te juro que te capo". Su voz fría me aterró y por primera vez en mi vida, sentí que me atraía un organo masculino. Su olor y sabor eran algo inimaginable, su lubricación lo hacía muy baboso y realmente disfrute del encuentro, abandonandome totalmente a el. Al venirse me dijo que me bebiera su semen, lo que hice con placer y quede temblando de deseo. Ramón me llevo a la habitación donde yo dormía y comenzo a besarme con deseo sin que me opusiera, después de acariciar generosamente mi cuerpo, en especial mi espalda y mis gluteos, lubricando mi ano generosamente, me hizo sentar sobre su sexo, pidiendome que me le entregara. De veras disfrute aquello y cabalgue sobre él besandolo de cuando en cuando con gran lujuria, hasta que sentí su orgasmo. Al terminar se baño y me dijo que me quedara allí. Después de un rato salí y vi que todos habían desaparecido. Ramón regreso solo varias veces, y deje de verlo al vender la casa. Para mi fue y sigue siendo una sorpresa el deseo que aquel hombre negro, un delincuente, desperto en mi. Mientras estuve con el me le entregue totalmente, y disfrute mucho de los encuentros, de hecho ansiaba y aún ansio verlo nuevamente. Sin embargo nunca antes ni después me he sentido atraído sexualmente por otro hombre. Ramón no me robo mi tesoro, más bien me regalo los encuentros sexuales más intensos que he sentido en mi vida.

escrito por Anonimo
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas