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Nuestro Cuarto Encuentro swinger Al otro día de nuestra primera visita al bar swinger, yo sentía que todos los hombres que veía en la calle habían estado allí y que me miraban reconociéndome, por ello me sentía un poco atribulada. A los dos días ya ni me acordaba del hecho. Lo que si debo recalcar es que, nunca sentí remordimiento o vergüenza, cuando recordaba lo sucedido solo sentía excitación. A pesar de ello no dejaba de preguntarme; si yo no sería una mujer depravada o una ninfomanía, o si nosotros como pareja no seriamos unos desadaptados sociales o unos bichos raros. Mi esposo trata de hacer ejercicio todos los días, le gusta salir a trotar en un parque cercano. Al lunes siguiente de nuestro primer encuentro, de manera coincidencial se encontró con un amigo que hacía mucho tiempo no veía. Habían sido compañeros de carrera, trabajaron durante el primer año en la misma empresa y posteriormente de manera ocasional se habían encontrado en uno que otro proyecto. Como hacia tiempo no se veían coordinaron una cita para el sábado a cenar al club. Como siempre, dejamos a los niños con los abuelitos y nos fuimos a la cena. Hablamos de muchas cosas, Comimos y tomamos algo, como a eso de las diez de la noche el amigo de mi esposo nos invitó a tomar algo al apartamento. Llegamos al apartamento como a las once y media. Ellos tomaron wiskey y nosotras Baily’s, aproximadamente a las doce y media, tanto ellos, como nosotras, ya estábamos algo tomados. Entonces el amigo y su esposa empezaron a besarse. La sala del apartamento no era muy grande, había dos sillones para tres personas, uno enfrente del otro, una mesita de centro y dos sillas a los lados enfrentadas. Eso nos pareció normal, pero la cosa se empezó a calentar cuando él introdujo su mano entre el escote de ella y ella empezó a bajar la cremallera de él e introdujo su mano. Nosotros seguimos el ejemplo. Cuando ella se quitó la blusa y dejo al descubierto su brasier, el amigo de mi esposo se quitó la camisa. Mi esposo hizo lo mismo y me ayudó a quitarme mi camisa y mi brasier. Ella entonces también se quito el brasier. Rápidamente todos estábamos desnudos y yo me senté encima de mi esposo, pero de espaldas a el y de frente a la otra pareja. Ella le estaba haciendo sexo oral a él, ella levantó la mirada y ante la sorpresa de todos, yo le dije: cambiamos. Definitivamente los traguitos cumplen su cometido. Eso era lo que ellos estaban esperando, así que yo pasé hacia donde él bordeando la mesa y ella hizo lo mismo por el lado contrario. Ambas nos recostamos de espaldas a ellos y a ambas mientras nos penetraban, con las manos nos excitaban el clítoris. Mi esposo no toma mucho, pero aguanta bastante. El amigo de él estaba más tomado. Mi esposo levanto el brazo de la otra mujer y empezó a morderle los pezones, esto fue como pulsar el botón del orgasmo. Yo gimo cuando voy a llegar y hago ruidos, pero la otra era su generis, de tal forma que no creo que hayan durado tres minutos cuando ambos estaban llegando, yo iba bien, pero no tan rápido. Ella se quedó penetrada reposando su espalda sobre el pecho de mi esposo, él ladeo la cabeza y nos observaba. Después de un momento le dijo a ella algo al oído a lo que ella asintió con la cabeza, se levantó, se arrodillo y empezó a hacerme sexo oral. Inicialmente yo apoye mi mano en su frente para retirarla, pero sin ejercer mucha presión. Sin embargo estaba tan excitada que me dejé llevar. En mi mente lo que había abajo era una boca y una lengua, no era mas podía ser la de mi esposo. El amigo de mi esposo que ya tenía sus manos desocupadas empezó a presionar mis pezones. Eso me encanta. Yo sabía que iba a llegar, pero el clímax se aceleró cuando ella, por el lado del pene de su esposo introdujo dos dedos, además de su lengua que seguía masajeándome el clítoris. Ese fue el toque final y junto al hombre llegamos simultáneamente, fue tan fuerte el orgasmo que me toco retirar la cabeza de la mujer con las dos manos, no consentía que nada ni nadie me tocara. Después de un rato me levanté y me acomodé al lado de mi esposo quien me dijo al oído, eso me encanto, verte llegar con otra mujer haciéndote sexo oral, pero lo que más me encanta es ver las caritas que haces cuando tienes un orgasmo con otro hombre. Eso me excita y me encanta. Ya era muy tarde y estábamos, además de extasiados, cansados. Así que a la casa, que por cierto quedaba muy cerca. En la alcoba hicimos el consabido recuento y experiencias. Debo aclarar que no me considero lesbiana, lo máximo que he hecho es acariciar los senos de otra mujer, tampoco me considero bisexual, pues nunca he buscado tener un orgasmo con otra mujer sola. Pero también debo reconocer que ya no me parece tan fatal el que dos mujeres tengan sexo o el que esa mujer me haya hecho sexo oral e introducido sus dedos en mi vagina, realmente lo disfrute. Tampoco me imagino chupando unos senos o un clítoris. Sin embargo mentalmente no descarto que algún día lo llegue a hacer. Comentarios a magaly1325@yahoo.com Cuando me casé nunca imagine estar con otro hombre y mucho menos consentir que otra mujer estuviera con mi esposo, ahora no solo lo soporto, sino que lo disfruto.

escrito por Anonimo
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