RELATO: DOGGING AL SUR DE LA CIUDAD
Por: René Ábrego
Desde México D. F.
visitante_lunar@hotmail.com
Soy casado y hace unos años mi esposa y yo incursionamos en el ambiente SW y tuvimos encuentros muy sabrosos con algunas parejas, luego comenzamos a asistir a fiestas de intercambio y la última incursión en busca de sexo depravado fue un gang bang en el que tuvo sexo con cuatro hombres y dos mujeres. Esa fue una ocasión de sexo completamente desenfrenado y vi a mi esposa convertida en una auténtica perra en brama que sollozaba y gemía suplicando más y más. Esa fue la primera vez que la vi mamando panocha, metiéndose dos vergas en la boca, haciendo una doble penetración y ya bien caliente la puta cumplió su fantasía: la doble penetración vaginal; de hecho todos los hombres nos cogimos de dos en dos su vagina, que quedó toda aguada.
Pero luego de aquella experiencia, a mi esposa le dio por sentir culpa por ser capaz de desear tanto placer y poco a poco se fue enfriando, cada vez ponía más excusas para no asistir a las fiestas hasta que llegó el momento en que ya no permitía ni las relaciones soft.
Así pasaron unos años en los que pensé que ya no volvería tener sexo de esta forma tan sabrosa, cuando, sin buscarla, reapareció en mi vida Laura, una ex novia de cuando yo tenía unos 18 años. De hecho me tocó desvirgarla aunque ella aún era menor de edad y en aquella época estaba bastante bien la niña.
Pues el caso es que un día suena el teléfono de mi oficina y era ella. Salimos a tomar un café y llegó con una mini ajustada y se veía bien puta; nos hicimos tontos un rato pero yo sabía que lo que ella quería era coger. Cuando íbamos en el coche le comencé a acariciar los muslos desnudos y ella, con total desfachatez, se apoderó de mi verga y me la comenzó a mamar muuuuuy rico. Como me puso tan caliente paré el coche en una calle oscura y dejé que mamara a voluntad, y fue así que descubrí que se había vuelto bastante más zorra de cuando fuimos novios, pues me mamó los huevos, el ano y mientras yo le metía dos dedos por el culo eyacule en su boca y ella se tragó todos mis mocos.
Laura se convirtió en mi amante, pero no era exclusivamente mía. La muy zorra me ponía los cuernos con un profesor de su maestría y me contaba cómo se la cogía, aunque me dejaba tranquilo porque me confesó que el fulano no tenía tan buena verga como la mía ni tampoco aguantaba tanto ni tantas veces, pero le gustaba hacerlo con él porque era muy “perversito”.
Y un día me llega la muy marrana diciéndome que su profe había invitado a un amigo e hicieron un trío en su departamento y hasta me enseñó las fotos que subieron a las comunidades SW. Yo me puse loco de caliente y le dije que para la próxima me invitara (el profe también se sabía cornudo pues Laura le había contado de mí y dice que se ponía celoso cuando le contaba de mi verga). Esa misma tarde todos mandamos nuestra obligaciones al demonio y nos fuimos al departamento del sujeto y debo confesar que el profe me cayó bastante bien porque era culto y muy simpático, así que pude comprender porqué mi Laura se lo andaba echando. Pero lo que no esperaba es que no fuéramos sólo nosotros dos contra Laura, sino que nos juntamos tres cabrones, el recién llegado era un compañero suyo que tenía un chilote tremendo y la muy puta se dio vuelo con tanta verga cabalgando haciendo dobles penetraciones como una cerda endemoniada. Ella gemía cada vez que tenía un orgasmo: “¡Dios, no puede ser que yo sea tan putaaaaa!!!!”. Las imágenes de verla mamando a más no poder aquél palo más grande que el mío aún me llenan la mente. Ella nos dio la instrucción de echarle el semen en la cara y era maravilloso ver que a cada rato uno de nosotros se arrancaba el condón para vaciarse sobre sus labios y mejillas.
A partir de ahí Laura y yo hicimos varios gangs y comencé a aprovechar la putería de mi amante para conseguir a otras mujeres y cuando comenzamos a tener orgías con parejas pronto descubrí que mi puta era bien lesbiana: mamaba panocha y se dejaba mamar por cualquier vieja que se le acercara y ya encarrerada le gustaba que le metieran toda la mano hasta la muñeca en el coño y es alucinante verla así, completamente dilatada, dando a luz una mano que la hace bramar de placer. Gracias a que todo el mundo quería sentir a la puta de Laura, me pude coger a muchas viejas bien sabrosas, entre ellas a Lety, una chava de la UVM que va que vuela para hacerse adicta a los gangs gangs y que tiene un cuerpo que ¡¡¡UUUUUFFFF!!! la desgraciada no puede estar más buena. A esa chavita luego me la cogí en la casa de sus papás y para que se contentara tuve que improvisar una doble penetración con un pepino tamaño llorarás porque ella está muy acostumbrada a que la cabalguen entre dos cabrones. Lo chistoso es que Lety tiene su noviecito, que es tan mocho el pendejo no se la coge, pero ella es tan recaliente se da vuelo en las orgías del Hotel Senador. Quién sabe cómo le va a quedar la panocha cuando el cornudísimo de su novio la quiera desvirgar. A esta chavita me la cogí unas veces más, mas como vivía cerca de mi casa mucho tiempo pasé temprano por ella para llevarla a su escuela y en el camino me daba unas ordeñadas maravillosas y llegaba a su prepa con mi semen en la boca a besar a su novio.
El caso es que mi amante Laura me había regresado de lleno al ambiente SW y con ella entré por la puerta grande porque con semejante putona nos abrían las puertas de todas las fiestas de la ciudad. Yo creo que desde que ella regresó conmigo a la fecha debe haber cogido como con más de 300 cabrones. Imagínense, hubieron fiestas, como las del Senador, en las que se cogía a más de 10 desconocidos en una sola noche. Pero nos faltaba probar un placer aún más intenso: el dogging.
Todo comenzó en un bosque que está allá por Perisur (no daré exactamente el lugar para evitar que lleguen las hordas de curiosos y nuestra sesiones de dogging se vuelvan tan obvias que pongan vigilancia). Aquél día Laura y yo fuimos ahí a fajar tempranito antes de llegar a nuestros trabajos cuando, buscando un lugar oculto en el bosque, muy escondida detrás de unas enormes rocas, vimos a una pareja de chavos (con la facha que tienen los estudiantes del CCH Sur) que estaban cogiendo sin ningún pudor. Estaban en la posición clásica. La chavita tenía la falda remangada sobre la cintura, su calzoncito enrollado en un tobillo y tenía los muslos separados a más no poder. ¡Dios tenía unos muslos blancos y muy gruesos que se sacudían involuntariamente a causa del placer salvaje que le estaba dando su jodedor! Encima de ella, bombeando frenéticamente, estaba un chavo flacucho que parecía tener alguna experiencia. Cuando nos vieron se quedaron fríos por lo que nos alejamos, pero en realidad nos pusimos a verlos de lejos y nos pusimos a fajar para que vieran que no íbamos en plan de juzgarlos. Aunque la niña se sacó de onda, el chavo comprendió que no íbamos a molestarlos, por lo que cambió de posición para que ella ya no nos viera, pero en cambio dejó su gran trasero expuesto, redondo y blanco como una luna, sacudiéndose completamente abierto ante nuestra mirada lujuriosa. Como el lugar estaba ideal, empiné a Laura, le subí la falda y me la comencé a coger sin perderme el espectáculo de la chavita, que yo creo que no tenía ni 18 años, dándose placer ella misma sobre una verga joven. Al poco rato la chava comenzó a gemir y a acelerar los sentones que cada vez eran más violentos anunciando un fuertísimo orgasmo, pero ¿qué creen? La condenada no paró de coger y al poco rato volvió a gemir haciendo obvio que era otra puta multiorgásmica como hay tantas.
Pero el chavo no estaba concentrado en su novia, sino en los muslos de mi Laura, así que decidí calentar al pendejito y comencé a sobarle las nalgas y luego a darle sabrosas nalgadas. Laura entendió mi objetivo y comenzó a gemir cosas guarras y se soltó las tetas para que campanearan libres en el frío de la mañana. En aquellos momentos pude ver que todo el lugar estaba lleno de condones usados, lo que significaba que aquél rincón era muy visitado. La muy zorra de Laura se pellizcaba el pezón y le daba enérgicos tirones para que se viera que los tiene muy mamables. El pobre chavito no lo podía creer, yo creo que nunca había sido testigo del sexo de otra pareja. Cambiamos de posición y esta vez quedamos un poco más cerca. Ahora también la chavita volteaba y se veía bastante cachonda. Hasta que de pronto el chavo dijo con voz entrecortada que si mi pareja quería tocar a su novia. Caminamos hasta ellos, nos acostamos junto a ellos. Yo me acosté. Laura se me sentó quedando a la altura de la niña, que estaba en la misma posición que ella; Laura apoyó una mano sobre su hombro, así, inocentemente, como para detenerse, pero luego comenzó a acariciarle el cuello, la espalda, luego el brazo, luego la pancita y de pronto, levemente, con la delicadeza que sólo las mujeres pueden, pasó las yemas de los dedos sobre los senos, que con este leve estímulo tuvo suficiente para arquearse como si se le fuera el alma, apretando los dientes y jalando aire con fuerza. Se notada que la chavita era jovencita pero yo creo que es de esas putitas que se sacan videos besándose con sus amigas y luego los suben a YouTube. Laura siguió tocando sus senos hasta que le dijo “Enséñamelos”. La chavita bien obediente se sacó la sudadera y se subió la blusa junto con el sujetador. Sus tetas eran extrañas, pequeñitas pero con unas aureolas rosas y enormes, casi del tamaño del mismo seno y mi chava se prendió de ellos instantáneamente mamándoselos ya sin ninguna vergüenza, como a ella le gustaba, succionando con fuerza, haciendo mucho ruido y ensalivándola toda. El chavo no lo podía creer, entonces tomé su mano y la puse sobre el muslo de Laura. Ella, como es bien zorra, lo permitió y como el chavito era tímido, le tomó la mano y se la puso sobre sus tetotas. Pronto él comenzó a apretarlas riquísimo. Toda su mano no podía abarcar los globos de carne de mi vieja. Para esto Laura ya estaba desatada e iba como por el 4º orgasmo. La puse en cuatro para que sus tetas se balancearan sobre la cara del fulanito y se las pudiera mamar rico. Luego se le montó en la cara para que le mamara su panocha siempre afeitada pero también para tapar toda su visión y no permitirle ver a su noviecita, puesta estaba a punto ser cornudo y la primera vez que miras a tu niña con un trozo de carne dura y prieta deformándole la boca que tanto te gusta besar te quedas sin saber qué hacer. Afortunadamente la calentura es un instinto más fuerte que los celos. La chavita se acomodó para quedar cerca de mi vieja y comenzó a acariciar su espalda, llegó a sus nalgas, las acarició con calma pero muy cachondamente y después comenzó a rodear su vientre hacia su sexo y la dejé un rato para que se acabara de calentar y de pronto le puse la verga frente a su carita de niña y ella no hizo ni dijo nada, simplemente mantuvo sus labios cerrados mientras yo le paseaba la cabezona cerca, poco a poco se la comencé a untar sobre los labios y a empujársela poco a poco hasta que se la comenzó a tragar demostrando que nunca se es demasiado joven para darle una buena mamada a un fulano que acabas de conocer. Es increíble lo que hace la gente cuando está caliente. Luego de un buen rato la empujé hacia abajo para que me chupara las bolas pero ella no sabía cómo, por lo que tuve que enseñarla.
De pronto el chavo se voltea y me dice “¿Me la puedo coger?” pero cuando vio a su novia mamándomela se quedó sorprendido. Su noviecita se rió, se sacó mi camote del hociquito y le dijo la muy guarra: “¿Qué, nomás tú puedes?”. Laura comprendió que la misión peligraba y le dijo al chavito “¿Me la quieres meter?” y sin más se acomodó sobre él y se tragó su verga. Aunque la tenía delgada y pequeña Laura comenzó a encontrarle sabor y no tardó en perder el control nuevamente. Cuando vi que el muchachito estaba bien entrado con mi amante, yo levanté a la niña la empiné sobre un árbol, me acomodé detrás, con las manos le abrí los cachetes de carne y comencé a buscar entrada en su vagina. Ella trató de detenerme con su mano y cuando agarró mi caramelo notó su verdadero grosor y dijo “¡No, no, me va a doler!”, pero, aunque era gordita estaba sabrosa y como ya la tenía a merced de mi verga simplemente se la comencé a meter. Pobrecita, estaba acostumbrada a la pequeña verga de su novio. El chavo no dejaba de ver la calentura de su novia y eso lo prendía más y se desquitaba con mi Laura. Luego de un rato no pude soportar mucho más, saqué mi verga de aquella deliciosa panochita y la vacié sobre sus nalgas y con la cabeza le unté mi crema sobre su piel blanquísima, luego la llevé donde su novio y mi amante seguían fornicando libremente. Hábilmente Laura le cedió el camotito a su dueña original, yo le mamé las tetas a la niña porque nunca había visto unas tan extrañas, y por cierto las tenía muy sudadas por lo que pude sentir su tibio sabor y le pregunté “¿Cómo te llamas?” y entre espasmos me dijo “Marina”.
Laura y yo nos quedamos viendo cómo nuestra participación les había dado muchísimo morbo que se traducía en frenéticos movimientos en busca del anhelado siguiente orgasmo.
Mi amante y yo salimos del bosque y sólo hasta entonces nos dimos cuenta de que habíamos caminado mucho para llegar al sitio escondido tras las rocas y ya en el camino que usan los corredores mañaneros, pudimos comprobar que no se veía ni se escuchaba nada de lo que hacía nuestra parejita de “ceceacheros” cachondos.
Ya en el coche. Laura me dijo “¡Qué bárbaro, se la metiste hasta el fondo, yo pensé que hasta iba a llorar!”
Laura y yo contactamos parejas y solos que gusten de hacer dogging. Principalmente vamos al lugar que les comenté y que los “doggers” del sur conocen bien. Llegamos en un Jetta negro. Vamos los viernes temprano, de las 8 hasta las 10 am. Lleva condones o te tendrás que conformar con jalártela mientras ves a mi Laura en acción.
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Me llamo René y soy un cachondo, adicto al sexo ocasional con mujeres y parejas decididas. Soy casado así que no busco complicaciones sentimentales ni nada de eso. Vivo al sur de la Ciudad de México, cerca de Plaza Universidad. Contacto preferentemente temprano en las mañanas o en la tarde de las 4 a las 7 pm. Mujer, si estás caliente y tienes un par de horas en la mañana o en la tarde, podemos hacer algo para alegrarte el día. Mi correo electrónico es: visitante_lunar@hotmail.com ponme en tu Messenger.