Índice » Orgias » MI PRIMER ENCUENTRO SWINGER

NUESTRO PRIMER ENCUENTRO SWINGER Este primer encuentro no es una historia rosa, pues nadie nos había orientado al respecto y todo lo leído quedó en nada. Nos vestimos con ropa sensual, pero fácil de quitar y nos fuimos en taxi. Llegamos al sitio algo temeros y avergonzados, pero estábamos decididos, así que ingresamos. Supusimos que por ser un día entre semana, el sitio estaría vacío e inicialmente así fue, pero a las once de la noche ya estaba lleno. Pedimos algo suave, pues la idea no era perder la cabeza y empezamos a hablar pendientes de todas las personas del entorno. Las fotografías que habíamos visto nos habían idealizado el encuentro swinger. Esperábamos encontrar modelos y aunque nosotros estamos bien, la primer sorpresa era que todos o eran muy adentrados en años o muy gordos o muy feos, en fin nadie se parecía a los de las fotos. Así que inicialmente fue algo desilusionante, hasta que al fin llegó una pareja joven y aunque no eran hermosos, estaban bien. El tipo me miró y luego nos invitó unos tragos. Bailamos un poco cambiando de pareja y empezamos a besar y a acariciar. No recuerdo los nombres de la otra pareja y tampoco me interesaba. Ellos estaban mucho más tomados que nosotros y empezaron a hacer lo mismo. Los vinos y la excitación cumplieron su efecto así que preguntamos a la muchacha que atendía que donde era el cuarto de encuentros. Al cuarto es obligatorio ingresar desnudos. Así que nos desvestimos y me sorprendí de mi misma, pues hacia muchos años que ningún hombre además de mi esposo me veía desnuda y sin embargo no me sentí avergonzada. Los cuatro ingresamos al cuarto, el cual era ovalado, con una cama grandísima en la mitad y sillas y cojines alrededor, o sea que la cama era un escenario. Nos acomodamos en la cama y mi esposo empezó a besarme y a hacerme sexo oral e igual hacia la otra pareja, de repente ingresó otra pareja que se acomodó en uno de los sillones circulares y empezaron a acariciarse mientras nos miraban, realmente en ningún momento me sentí avergonzada, yo estaba en lo que estaba y el hecho que otros miraran en lugar de avergonzarme, me excitaba. Después le pregunté a mi esposo y a él le sucedió lo mismo. Después siguieron entrando más parejas que se acomodaron en las sillas a mirar el espectáculo. Hasta allí todo iba más o menos bien. Mi esposo ya se había puesto el condón y yo empecé a hacerle sexo oral, pero como el sabor del látex es muy feo, se lo retire. El ya estaba en toda su erección y yo bien lubricada, así que sin decir nada hicimos el intercambio. Yo me puse en cuatro y él me penetró, debo reconocer que el sentir otro pene diferente al de mi esposo adentro más que excitación me atemorizó, sin embargo el sistema nervioso no es inmune y el contacto continúo me empezó a excitar. Mi esposo se volvió a poner el condón, y trató de penetrar a la otra chica que estaba boca arriba, pero ella no se dejaba, cerraba las piernas y se corría a un lado y otro. Esto me turbó y hasta allí llegó mi excitación, pues lo que yo había imaginado era diferente a lo que estaba viviendo. Mi lívido disminuyo y mi lubricación también, entonces el otro pene empezó a quemarme con la fricción del condón que por cierto era con puntitos. Finalmente la chica se cansó y se acercó a su pareja y le dijo algo al oído, yo no quería que fuera algo frustrante para mi esposo, así que le retiré el condón y empecé a hacerle oral, mientras el otro tipo me seguía penetrando. El otro le decía a ella, algo así como que se le podía por el amor que le tenía y no se que más cosas, finalmente dejó de penetrarme y se retiró a un lado de la cama con ella. Pero ella además de estar muy tomada, también había perdido cualquier intención de sexo. En vista de lo anterior y para que mi esposo no se fuera descontento, seguí haciéndole oral hasta que estuvo erecto y nuevamente me puse en cuatro patitas para que me penetrara. El lo hizo hasta que tuvo el orgasmo, pero yo estaba muy turbada como para llegar al clímax. Nos recostamos un poco mientras veíamos como habíamos sido el show de la noche y como la otra pareja seguía discutiendo en pelota. Allí veíamos a una chica haciendo sexo oral, más allá era el hombre el que hacía sexo oral, la otra pareja de espectadores nos miraban, mientras mutuamente se masturbaban y finalmente la pareja mas lejana estaban en una penetración de él a ella mientras nos miraban. Nos vestimos y salimos de allí. En el camino a casa no hablamos mucho. Nos alistamos para la cama y ya en la alcoba hablamos de lo sucedido. Yo pensé que la frustración en mi esposo frenaría cualquier otro intento futuro de un intercambio swinger. Se acercó a mí, empezó a rozarme los pezones, luego me hizo sexo oral y finalmente tuvimos un orgasmo conjunto. Yo estaba algo atribulada por la reacción de él y le pregunté que porque me había hecho sexo otra vez. Y lo que me respondió reanimó mis esperanzas. Me dijo que el verme penetrada por otro hombre y verme excitada en lugar de darle celos lo excitaba aún más. Yo le manifesté mi tristeza por el hecho que el no hubiera podido penetrar a la otra chica, ni tener sexo con ella, pero eso a él pareció no impórtale mucho. Seguimos hablando y llegamos a importantes conclusiones respecto a los graves errores cometidos.

escrito por Anonimo
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