Índice » Orgias » MI PRIMER SWINGER

COMO ME INICÍE EN EL SWINGER. Soy una mujer profesional, pero en común acuerdo con mi esposo decidimos que yo solo trabajaría medio tiempo de tal forma que fuera posible para mí compartir con mis hijos. Mi esposo, desde que lo conocí hace 10 años, ha sido un hombre entregado casi de tiempo completo a su trabajo (ahora menos trabajo y mas diversión), de tal manera que salía de casa antes de las seis de la mañana y regresaba entre las diez u once de la noche, yo siempre lo esperaba. El regresaba a casa, bastante cansado por cierto, comía algo y nos acostábamos. De tal forma que el sexo se limitaba a algunos fines de semana. Este ritmo de vida durante nueve años abrió una brecha en nuestra relación de tal forma que no éramos nosotros los que la sosteníamos, sino nuestros hijos. Un día estaba en Internet, revisando una revista de farándula que mostraba unos modelos guapísimos, en la revista había un link a la página de los modelos y era una página de scorts. Empecé a ver las fotos de hombres desnudos y me fui animando. Luego emergió otra ventana de una página porno donde mostraba orgías y lo más común en este tipo de páginas es ver a dos hombres con una mujer y empecé a imaginarme la cantidad de sensaciones que se podrían sentir. Desde aquella noche me aficioné a la búsqueda de parejas y tríos teniendo sexo. Lógicamente esto me excitaba y cuando mi esposo regresaba yo trataba que él me complaciera, pero no alcanzábamos a llegar a la alcoba cuando él ya estaba durmiendo y yo quedaba iniciada a tal punto que en algunas ocasiones me tuve que masturbar. Esto en lugar de mejorar la relación, la deterioró más, pues yo sentía que ya no era bonita, que mi esposo no me quería, no me deseaba, y es que para una mujer el contacto físico en gran medida es sinónimo de amor. Continúe con mis sesiones de Internet, hasta que ubique varias páginas personales de swinger. Debo confesar que no tenía, ni idea de lo que significaba la palabra, así que investigué al respecto y me di cuenta que esa podría ser una buena opción para dinamizar la relación con mi esposo. Ingrese a google y digite la palabra y aparecieron cantidad de páginas, algunas de simple porno, pero otras que mostraban como el hecho de tener sexo con otra persona, por fuera de la pareja, no necesariamente es promiscuidad o libertinaje. Los seres humanos somos poligámicos por naturaleza, pero es nuestra corteza cerebral exterior la que nos induce a la fidelidad. Yo adoraba y adoro a mi esposo, pero quería sentirme deseada, quería revivir mi sexo perdido, el sexo loco y desenfrenado, quería sentir otro pene, otro tacto, otra piel. Ahora estaba el problema de cómo contárselo a mi esposo sin que con ello acabara de deteriorar la relación. Entonces me di cuenta que debía actuar con inteligencia, pues contárselo no era la solución ideal, era mejor buscar una forma de incitarlo y que él se interesara en el swinger, tal como yo ya lo estaba, de tal forma que la idea no pareciera mía. Las mujeres somos mucho más cobardes para hablar de esos temas y sobre todo para admitir que tenemos deseos inconfesables. Así fue que cree un correo ficticio como si fuera el webmaster de un reconocido servidor de correo electrónico y empecé a recomendarle que visitara tal o cual pagina de swinger, también programe mi correo para que me avisara si el destinatario había recibido el mensaje y lo había abierto. De igual forma configure el explorador para que cada vez que él abriera el Internet en nuestra casa ingresara directamente a la galería fotográfica de una pagina swinger. Compre revistas que trataban en varias formas el tema swinger y las dejaba marcadas en artículos cercanos al que me interesaba de tal forma que cuando el las leyera, pudiera leer el artículo que a mi me interesaba. También empecé a recomendarle por Internet (Con mi correo falso), artículos de revistas respecto al swinger. Cuando ya estaba convencida que él había accedido a las paginas, leído los artículos y visto las fotos me decidí a hacer una prueba, pues realmente yo no sabía como iba a reaccionar. Una noche, cuando vi que prendía el computador, fingí que tenía que sacar al perro a esa hora porque durante la tarde, por haber estado lloviendo, no había podido hacerlo. Deje la puerta sin asegurar y salí. Yo ya había revisado el historial de las paginas visitadas y sabia que el aprovechaba cuando estaba solo para ingresar a las paginas que le había recomendado. Esperé afuera de la puerta con el perro, que lo amarre en una verja cercana y entré a la casa sin hacer ruido, cuando él me vio, no tuvo tiempo de cerrar las ventanas del explorador, así que yo aproveché y le pregunté “que te parece eso”, él en medio de la turbación, me contestó que excitante, mientras se sonrojaba un poco. Con esta jugada, no quedaba yo como la que había iniciado el tema, sino él. Entonces él me preguntó, y a ti que te parece, pues como interesante y excitante le contesté. él, un poco más confiado siguió abriendo otra ventanas en presencia mía, entonces yo le pregunté, refiriendome a las fotografías que estábamos viendo: "Te gustaría practicar algo de eso". El me respondió que siempre le había excitado ver a dos mujeres teniendo sexo. No entiendo el porqué eso excita tanto a los hombres, a nosotras el ver a dos hombres generalmente no nos resulta altamente sugestivo, en cambio ellos, en un noventa por ciento sueñan con sexo lésbico. Yo continúe antes que el preguntara otra vez, a mi me gusta esta foto, y señale una, en donde una mujer estaba siendo penetrada en posición de perrito, mientras le hacía oral a otro hombre que estaba frente a ella. Mi esposo respondió que esa era la segunda que más le gustaba y entonces sin más preámbulos me soltó la pregunta, estarías dispuesta a un intercambio de parejas. Yo le contesté: pues me da como vergüenza, pero estaría dispuesta si tú estás presente. Esta respuesta lo excito y esa noche tuvimos un sexo delicioso, el mejor en mucho tiempo. Mi pobre perro seguía afuera y solo lo recuperé después de una hora. El pobre estaba empapado. Es increíble ver como por el solo hecho de hablar de nuestras fantasías, de lo que estaríamos y no estaríamos dispuestos a hacer, nuestra relación mejoró en un ciento por ciento. Mi esposo empezó a regresar a casa mucho más temprano y visitábamos páginas que yo ya conocía, veíamos fotos, nos contábamos nuestras fantasías y demás. Compramos dos cámaras, la de video y la de fotografías digitales, y empezamos a colgar nuestras fotografías de web amateurs. También creamos un correo para recibir los mensajes que nos enviaban. Nosotros también empezamos a escribirles a otras parejas, pero realmente durante casi seis meses no logramos nada, así que decidimos visitar un bar swinger y ahí comienza la historia de nuestros contactos swinger. BESOS MAGALY

escrito por Anonimo
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