Mi Primera infidelidad
Durante muchísimo tiempo mi esposo y yo habíamos soñado con participar en una orgía, pero desafortunadamente, por mas que yo había tratado, nunca se habían dado las cosas, bien por la prudencia de mi esposo o porque las personas con las que yo soñaba hacerlo no parecían dispuestas.
Incluso en algunas oportunidades yo había visto "con buenos ojos" a nuestros vecinos, una pareja en sus 30, muy bien formada, de muy buena familia y económicamente bastante estables, pero había desechado la idea ya que eran NUESTROS VECINOS, y si las cosas salían mal con ellos, pues tendría que verles la cara todos los días.
El caso es que el sábado hace 15 días, como a las 10:00 a.m., salí a nuestra piscina a darme un buen baño de sol. Mi esposo, como es costumbre casi todos los fines de semana, había salido temprano al autódromo de nuestra ciudad a preparar su auto de carreras, con el cual pasaba mas tiempo que conmigo. La noche anterior habíamos hecho el amor como locos, y fantaseando con la idea de estar con otra pareja, por lo cual yo me encontraba aun excitada.
Me puse una de mis minúsculas tangas, cogí el bronceador y una toalla, y me dirigí a la piscina, que está en la parte trasera de nuestra casa, y colinda con la piscina de nuestros vecinos. La casa de ellos tiene un espeso límite de pequeños árboles que impiden ver con claridad lo que ocurre adentro, exceptuando una pequeña parte en la zona central, que estando relativamente cerca, permite ver una buena parte de su propiedad.
Me recosté en una asoleadora, tome una revista para entretenerme un rato leyendo lo que ocurría en la sociedad, pero a los pocos instantes mi excitación hizo que fuera a nuestra alcoba y tomara una revista de relatos eróticos. Nuevamente me recosté, gozando con cada una de las historias que leía, y dejando volar mi imaginación empecé a acariciarme suavemente por encima de mi vestido de baño.
La parte superior del mismo no duro mucho tiempo en su lugar ya que me encanta acariciarme muy suavemente los pezones, así que quede en topless, sabiendo que nadie podría verme, a excepción de mi esposo, en caso de que llegara (nunca lo hace antes de las 5 de la tarde).
Suavemente baje mi mano a mi cuquita y empecé a jugar con mis labios inferiores, abriéndolos poco a poco y jugando sutilmente con mi clítoris. A los pocos minutos me quite la parte inferior para estar mas cómoda y poder enterrar dos o tres dedos en mi vagina, imaginando que era el pene de un hombre totalmente extraño para mí (estaba leyendo una historia en ese sentido).
Cerré los ojos y seguí con mi masturbación, y cuando estaba cercana a mi orgasmo oí una voz que me decía "necesitas ayuda?". Abrí inmediatamente mis ojos, buscando aquella seductora voz, y encontré a su dueño mirando a través del limite entre nuestra casa y la de nuestros vecinos.
Como pude trate de taparme, pero el me dijo que ya había visto gran parte de mi anatomía, así que simplemente me senté cerrando las piernas, colorada de la agitación, del susto y de la pena, dejando que nuestro vecino mirara mis pechos con ningún recato.
Me pregunto que en que estaba pensando, a lo que le respondí, mostrándole la revista, que estaba leyendo un articulo que me había excitado mucho. Me pregunto que de que se trataba, y se lo explique. El empezó a reírse, diciéndome que esa era la fantasía de todas las mujeres, al igual que la de hacer el amor con dos mujeres en los hombres.
Hablamos por unos 10 minutos, en los cuales yo veía que me comía con su mirada, pero no se atrevió a dar un paso más. Luego me dijo que me dejaba para que terminara mis "labores". Yo reí, y le dije que le agradecía, pero que la verdad estaba muy cortada como para seguir, y que la excitación se me había bajado, pero sintiendo por dentro que me estaba quemando.
El caso es que Mario, mi vecino, se retiro de la cerca, diciendo que tenia cosas que hacer, y que otro día continuaríamos nuestra charla. Yo espere como unos cinco minutos mas, y viendo que el no aparecía nuevamente, continué con mi masturbación, esta vez mas excitada que antes por haber sido descubierta con las "manos en la maza".
Nuevamente cerré los ojos, imaginándome todo tipo de cosas con Mario, pues la verdad es que nunca lo había visto tan cerca y estaba bastante bien. Luego me dieron ganas de que me viera nuevamente, así que me pare, y me dirigí al claro de la cerca, para ver si lo veía. Lo busque en la piscina y en sus alrededores pero no lo encontré; luego empecé a buscarlo por las ventanas que alcanzaba a ver, y para mi sorpresa lo encontré en la que imagine que era su alcoba, totalmente desnudo, parado, y haciéndose una paja deliciosa.
La verdad es que me excite aun más pues tenia una verga bastante mas grande que la de mi esposo. Me subí en un anden que lleva las aguas lluvias entre las dos casas para ver un poco mejor, y disfrute viendo como mi vecino se masturbaba, imaginando que debería estar pensando en mi. No se porque, pero en un momento el se volteo y creo que alcanzo a verme, así que me baje y salí corriendo para mi casa.
Como a los 10 minutos sonó el timbre, así que me puse rápidamente una bata y salí a abrir la puerta. Cual seria mi sorpresa al encontrarme a Mario, en vestido de baño y camiseta, preguntándome si había visto a Mañoso, su perro doverman. Le dije que no, pero que si quería podríamos ir a nuestro jardín y buscarlo, ya que constantemente se pasaba a nuestra casa a jugar con nuestra perra.
Así lo hicimos, y cual seria la sorpresa al encontrarlos en un costado de nuestra casa, aun pegados después de haber hecho el amor. Mi vecino se rió, y dijo que las mujeres de esta casa son muy excitantes, y que ni siquiera el perro había podido resistirse. Yo le pregunte porque, y el me dijo que el si no había sido capaz de proponerme nada, pero que la verdad se había excitado mucho cuando me vio en el jardín masturbándome.
Yo le conté que a mí también me había gustado mucho verlo masturbándose en su habitación, y le pregunte que en que estaba pensando. Me dijo simplemente que en la escena de verme con las piernas muy abiertas, con tres dedos en mi cuquita y con la otra mano acariciándome los pezones.
Yo le dije que no fuera mentiroso, pues solamente tenia dos (nunca pensé en reaccionar así ni decirle esas cosas!!!). Le pregunte que si le había gustado, y me dijo que le había encantado, y que había tenido uno de los orgasmos más fuertes y eyaculados de toda su vida.
Yo le confesé que no había podido terminar, pero que esa noche me desquitaría con mi esposo. Seguimos hablando así por un rato, hasta que nos agachamos a consentir a nuestros perros. Hice un mal movimiento, pisando uno de los extremos de mi bata, y esta se abrió como por arte de magia, dejando mis pechos totalmente libres y disponibles.
La verdad es que no hice ningún movimiento para taparme pues la idea me excitaba… Estaba siendo observada, totalmente desnuda, por un hombre relativamente desconocido, a no más de un metro de distancia. Él me dijo que tenia un cuerpo maravilloso, y que mi esposo debería gozar mucho conmigo. Le conteste que sí, pero que desafortunadamente no había podido realizar algunas fantasías que me quemaban por dentro ya que el era muy recatado.
El caso es que termine contándole algunas de ellas, y él estaba muy interesado y excitado. Me animo a contarle una por una, detalladamente. Nos sentamos junto a la piscina y continué con mis historias, hasta que él me dijo que iba a meterse en el agua pues estaba a mil. Yo le dije que no le creía, y me contesto que la única forma de demostrármelo era desnudándose y mostrándome cuan excitado estaba. Yo reí, pero no le dije ni sí ni no. El me pregunto que si me ofendería, y le conteste con una nueva sonrisa, diciéndole que el ya me había visto así.
El caso es que se quitó suavemente su camiseta y luego, torturándome, su pantaloneta de baño. Su verga estaba realmente dura, y era mucho más grande de lo que había alcanzado a ver en la distancia. Me dijo que si le gustaba, y le conteste que me tenia hipnotizada. Me animo a continuar con mis fantasías, mientras el, suavemente, se masturbaba.
Cuando iba en la mitad de la fantasía de hacerlo con un extraño, note como se tensionaba y dejaba de masturbarse, incluso de tocarse su verga. Le pregunte suavemente que qué le pasaba, y me dijo que había estado a punto de eyacular, pero que no quería hacerlo aun.
Le pregunte que si podía tocarlo, y me respondió que sí, pero que con la condición de que el me tocaría también. Yo estaba muy excitada y asustada al mismo tiempo, pero pense que valdría la pena, siempre y cuando mi esposo no se enterara. Así se lo dije, y él me respondió con lo mismo: que su esposa nunca podría saberlo.
Estire mi mano, y lo tome suavemente por su base, sintiendo como mi mano no alcanzaba, alrededor, a las tres cuartas partes del mismo. Inicie mi masturbación lentamente, disfrutando de ese pedazo de carne prohibida para mí. Él también estiró su mano y empezó a meterme un par de dedos en mi cuquita, que estaba realmente caliente y lubricada.
Creo que no transcurrieron ni 5 minutos y yo ya estaba con esa verga entre mi boca y el con mi clítoris en la suya. Creo que en el fondo ninguno de los dos quería muchas caricias preliminares, así que me puse en cuatro y le suplique que me lo metiera. El no se hizo rogar, y de un solo empujón me la clavo hasta los testículos… Mi cuquita nunca había recibido algo tan grande, pero como estaba tan arrecha no sentí ningún dolor…
Estuvimos en esa posición por unos 5 minutos, y él me dijo que quería verme la cara, así que me acostó boca arriba, me abrió las piernas al máximo, puso mis rodillas en mis hombros y me clavo nuevamente. Esta vez sentí que me iba a partir en dos y que me iba a salir por la garganta, pero el saber que le estaba siendo infiel a mi esposo, y que lo estaba haciendo con un extraño, me provocaron una serie de orgasmos interminables…
Cuando estaba cerca a su venida, me pregunto que en donde quería sentir su semen; le dije que en mi boca, en mi cara y en mis senos... Mario comenzó a acelerar sus embestidas, dándome a entender que estaba cerca de su orgasmo, cuando sentimos varios gritos de otro hombre preguntando por él. Mario se quedo helado, diciendo que era un amigo suyo que había quedado de ir a recoger algunas cosas y se le había olvidado.
Me dijo que iba a entregárselas y que volvería inmediatamente, a lo que accedí gustosa, diciéndole que no se tardara pues quería sentir su semen en todo mi cuerpo. Le dije que no cerrara la puerta, que simplemente la dejara entreabierta, para que volviera más rápido. El se levanto y salió como una flecha, y yo me quede masturbándome, gozando cada segundo de lo que estaba viviendo.
Cual seria mi sorpresa al ver entrar a Mario adelante, y detrás de él su amigo. Yo me puse la bata encima de mi cuerpo, tratando de ocultarme, pero Mario simplemente me dijo "te presento a Felipe, mi mejor amigo", se quito nuevamente la pantaloneta y la camiseta y puso su verga en mi boca. Yo me rehusé un poco, pero la verdad estaba tan excitada que empece a mamárselo nuevamente. Vi como Felipe se quitaba la ropa y dejaba al aire una verga un poquito más larga que la de Mario, pero un poquito más delgada.
La acerco a mi boca y empece a mamarlas alternativamente, sintiendo el calor y sabor diferentes de cada una. Luego Mario le dijo a Felipe que quería verlo mientras me comía, así que el se acostó en el piso y yo me senté encima de él, sintiendo como entraba poco a poco su deliciosa verga en mi. Mario de hizo frente a mí, así que me estire un poco y metí su verga en mi boca.
Al poco rato sentí las manos de Felipe en mi culo, sobándome las nalgas y deslizando un dedo por el canal que une mi ano y mi cuquita. Me excitaba mucho su caricia pero me asustaba, pues solamente tres veces en mi vida le había dado el culo a alguien, y solamente una vez a mi esposo. Mario saco su verga de mi boca y se fue detrás de mí, y cuando lo sentí nuevamente fue dándole lengua a mi ano.
La verdad es que la sensación era deliciosa, así que me relajé un poco. Luego Mario metió un dedo en mi culo, suavemente. Al principio me dio impresión, pero luego le fui cogiendo gusto. Me relaje un poco mas y me metió otro dedo. Yo sabia para donde iban las cosas, e igualmente sabia que no podía dar marcha atrás.
Cuando mi ano estaba mas relajado sentí la presión de su verga tratando entrar. Me asuste pues pense que me iba a doler muchísimo, pero mi sorpresa fue mayor cuando sentí que la había metido totalmente y no me dolía nada, simplemente me encantaba.
El caso es que me comieron así por unos 15 o 20 minutos, hasta que Mario me dijo que ahora si iba a darme su semen como yo lo quería. Saco su verga de mi culo y me la puso cerca a la boca, y en menos de 30 segundos estaba botando su descarga en mi boca, pelo y cara. Cuando termino, la metí en mi boca, limpiándola totalmente.
Felipe me dijo que si le permitía clavarme por el culo, a lo que accedí dichosa, pues me había gustado muchísimo. Me puse boca arriba, abrí mis piernas al máximo y sentí como me clavaba poco a poco. Me comenzó a bombear de una manera exquisita, rápido y duro, diciéndome todo tipo de cosas…
Cuando iba a terminar, saco su verga y me la metió en la boca. Me descargo una cantidad impresionante de semen que no pude tragar en su totalidad, pero lo recogí con mis dedos y los lleve a mi cuquita para hacerme una paja deliciosa mientras ellos dos me miraban.
Felipe se vistió rápidamente, me dio las gracias y un beso y se marcho. Mario de quedo otro rato, diciéndome que le había encantado, y que esperaba que pudiéramos hacerlo nuevamente, a lo que accedí gustosa.
Una vez se fue mi vecino, me di una ducha y luego me puse nuevamente mi tanga. Almorcé algo liviano, y como a las 4 p.m. llegó mi esposo. Pense en contarle lo ocurrido, pero deseché la idea, pues me podría traer problemas, lo mismo a Mario, pero lo más importante es que podría seguir acostándome con mi vecino sin que nadie sospechara.
Desde ese día me he encontrado con Mario 4 veces, y en la última invitó a 3 amigos suyos, historia que les contare próximamente.
Mi esposo no sabe ni sospecha nada aun, y espero que nunca lo haga.