Primera parte ¿?
Viernes 2:17 de la madrugada, hacia demasiado calor, a la orilla de la playa, esperaba que amaneciera pronto para tomar el vuelo que me llevaría a la ciudad de México, sentado en la parte trasera del automóvil con aquella voluptuosa mujer, morena de nalgas redondas, mi amigo frente al volante, mis pantalones abajo, el boxer`s me llegaba a los talones, con mi miembro erecto y retraído el prepucio, un glande de color rosáceo, hinchado con algunas gotas derramadas de placer, ella se monta a horcajadas, como tratando de centrar mi miembro sobre su trasero, sin antes haberse bajado los pantalones que llevaba puestos aquel día, observe como deslizaba su pantaleta blanca con encaje, asía abajo, que se fue enredando al recorrer sus muslos, que descubrió su sexo para ser poseído, de reojo observe el contorno de su cuerpo, fijando la mirada en el compás que se formo al separar sus piernas, su vello pùbicos cubrían la entrada a su interior, humedecidos por la excitación, un brillo que se ve reflejado al paso de la luz tenue de aquella noche tan especial.
Dirigí mi pene al centro de su vagina, que de un solo empellón se lo introdujo hasta ser detenidos por el tope de mis testículos contra su cóccix, al empuñar mi miembro se humedeció al rose de su sexo, una sustancia caliente, viscosa y húmeda se escurría de entre mis dedos, que provenía de su interior que para esos momentos no era posible que se detuviese sabiendo que es pegajosa, ya diluida por demasiado abundancia de líquidos corporales, la abertura excesiva de sus labios vaginales prolapsados, sus labios menores rebasaban a los mayores por la penetración doble que había recibido una hora antes, por vía vaginal, no habían dejado en ningún momento de seguir hinchados y salientes casi colgantes dando la visión de parecer como testículos.
El aroma a sexo que se despedía en ese lugar tan reducido, los jadeos, chasquido al choque de los órganos genitales, el bombeo que se producía daba la impresión idea de un niño saltando en un charco, las lenguas se entrelazan como dos dragones que arrojan fuego encontrado, que a momentos se destrababan para busca las zonas su erógenas mas sensibles de ella, caricias rodeadas de placer, recorre de nuevo mi lengua desde su boca al lóbulo de su oreja, un sabor alcalino brota desde dentro de ella, debido a la reacción química de la saliva que permanece constantemente y no permite que se evapore, murmullos se escuchan un respiración jadeante entrecortada.
Comencé a subir su blusa, retirando el sujetador, de color blanco que cubría sus senos, para liberarlos, los lamía a ratos y mordisqueaba, estrujándolos contra mi rostro que ya denotaba algo de barba crecida, causándole una irritación, que le proporcionaba placer, sus pezones erectos de un color purpúreos, sus senos se fueron hinchando mas de lo normal, asiéndose visibles sus venas que parecía que se iván a reventar.
La tome de la cintura, deslizando las palmas de mis manos para poder acariciar sus trasero que aprieta con fuerza, tratando de impedir que salga mi miembro de su capullo, disfrutando cada movimiento rítmico de sus caderas, que intercambia con elevaciones cuidando que no salga esa pedazo de carne de su interior, su vagina recorre el largo del pene, hasta volver a perderse en su interior, escurre un poco de liquido caliente que se desborda sobre mis testículos, que se escurren entre las ingles deteniéndose en la entrada de mi ano, remojo mi dedos con los jugos de escurrían entre mis piernas, comienzo a buscar la entrada de su trasero, que de inmediato la localizo es como una boca, con movimientos suaves comienzo a proporcionarle un masaje casi circular alrededor de sus plieges, sin encontrar resistencia que a cada una de sus subidas y bajadas se habría como deseando morderme los dedos, hice una pausa veo a través del espejo retrovisor como somos observados que me causa en una enorme excitación lasciva, lujuriosa y depravada, introduzco tres de mis dedo en el tracto anal realizando movimientos cópulatorios de entrada y salida.
Mi miembro, descubierto por el prepucio, no regresaba a cubrirse hasta la punta, debido al exceso de líquidos espermáticos duplicados de la penetración doble que llevaba, sumándose a ese licuado los orgasmos que ella había logrado alcanzar, las insensibilidad en mi glande me permitía no tener que contenerme para terminar inesperada, el placer era intenso si pudiera lograr que nos corriéramos al mismo tiempo seria como algo fuera de la realidad, pensamientos perversos deambulan por mi mente.
Un movimiento nos sacudió violentamente, pues el automóvil comenzó a desplazarse, sentí como sus músculos vaginales liberaban mi miembro atrapado e el interior, dejamos de abrazarnos rompiendo el encanto, que se torno excitante cuando observe que mi miembro estaba completamente bañado como un helado, que escurre su crema a todo lo largo del barquillo, moviendo sus piernas para incorporase, los labios vaginales casi colgantes, escurren liquido seminal como un vomitado desde su interior terminando en una sola gota que se alarga como la seda de las arañas sin romperse, colgante se adhiere a su entrepierna.
Se acerca un camioneta con la luz encendía a toda su capacidad, una luz roja y azul en su capacete, descendiendo rápidamente un policía que portaba una lámpara que apuntaba a asía el interior del automóvil buscando algo que no imaginaba, como un pervertido que desea ver algo fuera de lo normal, el calor del interior no permitió que jamás nublara la visibilidad, debido a que las ventanas se encontraran completamente abajo y la puerta delantera izquierda están abierta.
Continuara…