Índice » Zoofilia » Mi esposo, mi perro y yo

Este relato, me fue confesado por una amiga, después de unos años. Logre convencerla para poder publicarlo, así que espero les agrade Mi nombre es Susana y lo que relato es muy veraz. Cuando me case, mi esposo me contó que había visto películas y relatos de zoofilia. A pesar de no saber sobre el tema, no me interese en absoluto en su comentario. Al tiempo me lo volvió a mencionar, y agregando, si me gustaría practicarlo. Por supuesto le dije, que se olvidara del tema, que eso no lo haría jamás. .Bueno llevamos 2 años de casados, poco a poco mi esposo me hizo experimentar otras cosas, como por ejemplo con otra chica. Tengo que confesar, que si bien al principio tuve un poco de rechazo, no se si por temor, pudor o probablemente por desconocer, empecé a gozarlo y apreciarlo desde el momento que lo practique. El hecho de poder acceder a dos cuerpos distintos, sumado a que dos bocas y cuatro manos te tocan, acarician, besan tu cuerpo y penetran simultáneamente tus cavidades, es algo indescriptible De pensarlo ya me estoy mojando, perdón me fui del relato. Con el tiempo pensé que el tema de zoofilia se le había olvidado, por que no lo volvió a mencionar. Un día estábamos los dos en casa, conmemorando no recuerdo que, habíamos tomado un poco mas, de lo habitual, en ese momento Juan me dice que había alquilado un video porno, si estaba interesada en verlo Le dije que si Al ponerlo, aparecieron las primeras imágenes de un perro, me imagine de que se trataba. Lo vi., no hice ningún tipo de comentario, pero tengo que reconocer que si al principio me produzco un poco de rechazo, a medida que lo veía me empezaba a excitar, fundamentalmente cuando la formidable verga del perro, penetra a la pobre chica. (Lo de pobre es un decir), y empieza a gemir como “perra”. Realmente eso me calentó mucho. Mi esposo esperaba algún comentario, a lo que permanecí callada. Apenas llegamos a la cama, tuvimos sexo. Creo que si no lo hacíamos me masturbaba delante de el, cosa que le fascinaba. A la mañana siguiente en el desayuno, me pregunto que me había parecido el video, le comente que estaba interesante, pero que ni se le pasara por la cabeza que yo haría eso. Apenas se fue al trabajo, no pude más y puse el video, cuando finalizo mi conchita estaba toda mojada. Me desnude por completo y lo empecé a ver nuevamente, mientras me tocaba mis pezones y metía mis dedos en mi raja, tuve dos orgasmos. Me da un poco de vergüenza relatarlo, pero estaba excitadísima. No me hacia a la idea de ser foliada por un perro, era demasiado promiscuo podría contraer una enfermedad o alguna otra cosa, no se si eran excusas que me ponía, por que en el fondo no me disgustaba la idea.. Me fui interiorizando en el tema, hasta el momento no le había comentado nada a mi esposo, de decidirme me gustaría darle la sorpresa Después de unas semanas, tome la decisión, lo llame a la oficina que cuando llegara le comentaría algo que le iba a gustar. Apenas llego, le comente que había estado informándome sobre la zoofilia y que si el no se oponía (sabia que no), podíamos adquirir un perro y practicarlo. Creo que mejor noticia no le podría haber dado. Ese fin de semana decidimos viajar hasta la ciudad, (por que vivíamos en las afueras), para buscar una veterinaria, a fin de tener la seguridad de ser un animal sano y tuviese todas las vacunas correspondientes, Después de recorrer varios establecimientos, dimos con uno, que podía cumplir con nuestras expectativas. Se trataba de un gran danés, el veterinario nos recomendó que fuera un cachorro, por que se iría adaptando mejor a nosotros. Aceptando el consejo del veterinario, optamos por ese animal. Pasaron unos meses, y el animal (se llamaba Satán), estaba adquiriendo un lindo porte. Decidimos un día empezar a practicar, que el perro participara con nosotros. Cosa que fue bastante frustrante, estábamos un poco desilusionados por que después de varios intentos no pudimos hacer nada. Aparte que siempre me arañaba con sus uñas. Realmente, me estaba cansando, me sentía hasta ridícula ponerme en cuatro patas, y el escupido nada. Uno ve los videos o lee los relatos que se la mete enseguida. Pero con este no pasaba nada (pensé si no seria puto) Un día que mi esposo no estaba, me coloque unos guantes de látex, llame a Satán, que acudió rápidamente meneando la cola, lo empecé a acariciar, enseguida se tiro al piso. Comencé por su pecho y fui bajando hasta su polla, de a poco empezó a salir del capullo una cosa rosada, Que ante mi contacto iba en aumento. Bueno, pensé por lo menos le gusta Creí, que ya podía estar en condiciones de hacerlo, pero prefería que estuviera mi marido, para ayudarme, y disfrutarlo la primera vez juntos con Satán. Realmente me había excitado bastante de ver su verga crecida (aunque no lo estaba totalmente) Ya mi vagina emanaba los jugos, cosa que apenas me excitaba se humedecía. Opte por sacarme mis bragas, levantarme la falda y me senté en el sillón, abierta de piernas, llame al perro y acerque su cabeza a mi concha húmeda. La olfateo un momento metió un poco el hocico y empezó lamer, no se si el se excitaba, lo que es a mi, sentir esa lengua áspera en contacto con mi vagina, intentando introducirse y a una velocidad no habitual, me hizo correr rápidamente, era una sensación distinta a la que me producía con mi esposo, sin querer menospreciarlo. (La mujer que lo haya experimentado, entenderá lo que se siente) Lamentablemente este gozo, duro muy poco, por que el estupido del perro, al rato pego una vuelta y se acostó, me daban ganas de matarlo. Esa noche con un poco de pudor, le conté lo que había hecho con Satán, se excito de sobremanera, quería traer el perro al dormitorio, me negué, prefiriendo de hacerlo nosotros solos, estaba caliente y traer al perro era todo una ceremonia, para después no pasar nada. Así que mejor me cogiera mi marido que me hacia gozar mucho. Pasaron un par de semanas, en ese periodo volví a intentarlo, pero el resultado era similar. Una mañana, tuve una idea, untarme con dulce, que sabia que le encantaba. Me desnude, traje un pote, y me embardune los pechos, y la vagina, era un pegote total. Llame al perro, vino enseguida, me tire al sillón, y empezó a lamer los pechos, los pezones se me irguieron enseguida, pasaba de uno a otro, me ponía loca .Cuando ya no quedaba mas dulce, se bajo, pero antes se me ocurrió ponerme en 4 patas, para ver que hacia. La lengua, eran como azotes en mi vagina, yendo de mi ano a mi raja, la sensación que me producía era indescriptible. Era tanto su ímpetu que me fue tirando contra el sillón, donde me recosté y sostenía para amortiguar sus topetazos. No se las veces que me corrí, estaba un poco exhausta, por mis venidas y por tratar de contener las embestidas de la bestia. Realmente estaba satisfecha, hubiera querido que me penetrara, pero como dije antes, prefería que mi esposo estuviera presente, además de tener un poco de temor a lo que podría suceder. De cualquier manera, se debió de comer todo el dulce por que al rato se tiro en el suelo y se durmió. Observe su verga y apenas asomaba algo colorado, creo que habría que incitarlo bastante mas. Cuando llego mi esposo esa noche, durante la cena, le comente lo acontecido con Satán, a lo que se resintió, diciendo que hacia las cosas sin su presencia que esa noche quisiera o no, lo íbamos a volver a intentar. Llevamos al animal a la habitación, nos desnudamos, y sin mucho juego previo me la metió y con un ritmo rápido, acabo bastante enseguida, con su semen aun chorreando por mi raja, me hizo ponerme al borde de la cama y acerco la cabeza de Satán, respondiendo con su lengua al instante. Fue tan rápido lo de Juan, que yo no había tenido un orgasmo, pero al sentir las rápidas lamidas del perro no tarde mucho en correrme. Mientras Satán sequía lamiendo mi raja, mi esposo salio de la habitación. Volvió al rato con una colcha vieja y unas franelas, retiro al perro le envolvió las patas para no lastimarme: me hizo colocar en posición de gateo, comenzó a excitar la verga del perro. Y una vez que estaba bastante erguida trato de que me montara. Comento que mientras veía estos preparativos, me excitaba cada vez más, creo que tardo como 10 minutos en preparar todo. Apenas termino de montar al perro sobre mi espalda, siguió agitando su verga, una vez erguida, la guió hasta la puerta de mi vagina para introducirla, que ya emanaba suficiente flujo. En ese momento el miembro del perro había adquirido una buena proporción. Apenas la bestia sintió el contacto de los labios de mi vagina, empezó a moverse en forma frenética, que me hizo gritar de dolor al enterrar semejante trozo de carne, en forma tan veloz y brutal, Esa embestida feroz, con un movimiento vertiginoso se transformo rápidamente en un goce alucinarte, su debut era insuperable. Me agache y vi como entraba y salía “esa cosa”, pude ver la bola en el extremo de su verga, me asusto un poco, intente cerrarme para evitar de que me la metiera totalmente. Sentía ese vaivén de su pene (que después pude apreciar sus 23 cm, y 6 o 7 de diámetro) entrando y saliendo a una velocidad mayor que los humanos. Satán con su lengua afuera, bañaba con baba mi espalda, mis tetas se agitaban rozando mis pezones sobre la colcha, estaba enloquecida, tuve un orgasmo y muy cercano vino el otro. Trataba de contener su bola, para que no entrara, me seguía atemorizando, pero en el ardor de la cogida (y que cogida), en un instante, sin darme tiempo a nada, me la introdujo, como se dice habitualmente “hasta las bolas”. Volví a gritar, de dolor, y hasta me saltaron unas lagrimas, pero el placer que me proporciono después era intenso, que realmente lo compenso, con mis dos bastantes continuos orgasmos. Me estaba empezando a cansar, entre los orgasmos, el peso de la bestia, sumado a sus embestidas, que intentaba resistir, Mi cuerpo tenía muy poca resistencia y mis piernas ya flaqueaban, creo que lo me mantenía en esa posición era estar acoplada a Satán, quien seguía agitándose como al principio. En un momento me percate que estaba abotonada con el canino, en el instante que siento, un liquido ardiente y calido en el interior de mi vagina, había eyaculado, era intensísimo y caudaloso. Los empellones habían cesado, pero continuaba sintiendo esa verga dura e hinchada en mi azotada vagina, a la que me era imposible quitar. En un momento ayudado por mi esposo, hizo girar al perro, quedando nuestros culos enfrentados. Así permanecí un buen rato, realmente me sentía extraña, un humano en posición de cuatro patas, siendo cogido por un animal, era algo realmente corrompido, me había transformado en su sometida “mujerperra” Pero se compensaba con el placer y el gozo que me proporcionaba (que eran indescriptibles), podía decir que era una degradación y sometimiento muy excitante. Estaba agotadísima entre haber tenido al perro sobre mi espalda y los orgasmos tenidos, pero hice un esfuerzo al ver a mi esposo como miraba hipnotizado, el espectáculo y su verga erguida al máximo, por la excitación de ver a su querida esposa, sometida a la cogida de un brutal canino.. Haciendo un ultimo esfuerzo, hice que se acercara y pusiera su pene en mi boca, la empecé a chupar, ya no se en que numero de orgasmo andaba. Al pensar que tenía dos penes, uno humano en la boca y otro animal en mi vagina, me fascinaba. En el momento que mi esposo acaba en mi boca, Satán larga su segunda eyaculacion, creo que me desmaye por unos instantes, estaba muy satisfecha pero exhausta. Al dilatarse la verga del perro, la saco y una cascada de su leche salio de mi, baqueteada vagina, chorreándose por mis muslos Caí al suelo sin fuerzas para levantarme, mi esposo me ayudo, me coloco en la cama y tal cual me puso, me dormí. A la mañana al despertarme, continuaba aun desnuda, tapada por la sabana, mi esposo ya se había levantado. Sentía un ardor en mi vagina, además de sentirme totalmente pegajosa por los restos de la esperma seca, de mis dos amantes, Me levante y me duche, mientras pensaba, que lo había disfrutado mucho. Lo repetimos varias veces mas, ya el perro estaba más adiestrado, aunque había veces que no quería. Pero una o dos veces al mes lo practicábamos, me encantaban tanto hacerlo con mi esposo como con Satán. Cada uno tenía su encanto, mi esposo es muy sutil y sabe muy bien como encontrar mis puntos eróticos, para excitarme y hacerme gozar Mientras que Satán es un animal, y como tal así lo hace, su instinto salvaje me hace sentir como una “perra” , sometida ante su bestial hostigo. Aquella que lo ha experimentado me podrá dar la razón EROS (por Susana) Si les gusto el relato escribir a miamieros@hotmail.com

escrito por Anonimo
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